La tarea investigativa del buque TALISMÁN se refleja en el muelle (Comodoro Rivadavia)

En el marco de las tareas de investigación que desarrolla en aguas del Golfo San Jorge, el buque Talismán produjo la semana pasada la descarga de algo más de 43 toneladas de centolla en el puerto de Comodoro Rivadavia. La actividad que viene realizando esta embarcación desde el 2004 se encuentra en la segunda fase del programa autorizado por la Subsecretaría de Pesca de la Nación y la Secretaría de Pesca de Chubut.

En el marco de las tareas de investigación que desarrolla en aguas del Golfo San Jorge, el buque Talismán produjo la semana pasada la descarga de algo más de 43 toneladas de centolla en el puerto de Comodoro Rivadavia. La actividad que viene realizando esta embarcación desde el 2004 se encuentra en la segunda fase del programa autorizado por la Subsecretaría de Pesca de la Nación y la Secretaría de Pesca de Chubut.

La intensa tarea de descarga del producto procesado a bordo se concretó en pocas horas mientras que los destinos de este tipo de producto reconocen mercados de alto valor comercial, a los que Argentina pretende incorporarse.

El buque había zarpado del puerto comodorense el 4 de mayo último, retornando el 29, tras operar en zona de capturas de 45ºS-64ºW, con un total de 32,5 toneladas. También operó en áreas marcadas entre los 45ºS-66ºW, donde obtuvo 10,7 toneladas, en todos los casos con artes de pesca consistentes en trampas, según se detalló desde el ámbito portuario local.

De este modo la captura total fue de 43,2 toneladas, que se procesó en la planta que Arbumasa posee en Comodoro, destinándose de allí para su comercialización a países como Taiwán, Estados Unidos, China y Japón.

La finalidad de este proceso de investigación es evaluar y establecer el potencial del recurso de acuerdo con el resultado de la pesca de centollas con trampa, tratando de determinar mediante bases científicas los resultados cuantitativos y cualitativos que ofrece un recurso hasta ahora sub explotado.

Investigación

Por ahora la actividad está en fase de estudio y la empresa Centomar, de capitales rusos, desempeña el programa de investigación con miras a una futura actividad de volumen comercial, ya que en la actualidad se compensan los costos y se sostiene la fase investigativa por impulso de la producción mantenida en su país de origen.

Rusia es el principal productor de centolla del mundo y las perspectivas para esta actividad en la Argentina son por ahora moderadas, ya que si bien se estima que hay margen para una producción sustentable, no puede esperarse un alto impacto, por tratarse de una especie de características específicas, que requiere altos conocimientos para su captura.

Este panorama contrastó con las percepciones planteadas desde ámbitos oficiales de la provincia, que ante la finalización del cupo de la merluza para la flota amarilla se mencionó la posibilidad de que la segunda fase de este programa de investigación surja como alternativa, aunque los propios protagonistas del proyecto por ahora estiman que la producción puede crecer, pero no a una escala capaz de cubrir los vaivenes que presenta el resto de las especies.

Para el puerto comodorense, por otra parte, la actividad del Talismán es un paliativo que con determinada frecuencia incentiva las tareas de estiba y el movimiento de cargas de la zona, en tanto una parte de la producción en determinadas circunstancias es procesada por la empresa Arbumasa.

En julio la centolla inicia el cambio de su caparazón, utilizando toda la energía de su cuerpo para provocar esa metamorfosis, razón por la cual ese período es aprovechado por la embarcación, única que está volcada a este tipo de capturas a escala de mercado, para realizar tareas de mantenimiento y preparación para la próxima temporada.

09/06/08
PESCA & PUERTOS

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