La reparación del rompehielos

Es de esperar que el Irízar, buque emblemático de la Armada, pueda operar en la campaña antártica 2012-2013.

Es de esperar que el Irízar, buque emblemático de la Armada, pueda operar en la campaña antártica 2012-2013.

El buque rompehielos Almirante Irízar (RHAI), de características muy particulares, avanza en su proceso de reparación luego del incendio sufrido en abril de 2007. La recuperación de la nave será un logro altamente significativo para la Armada nacional como punto de inflexión en cuanto a la declinación de los recursos necesarios, a fin de desarrollar con eficacia las misiones logísticas en las bases militares del continente blanco, a la vez que da ocasión a investigaciones oceanográficas de sumo interés en los mares antárticos.

El rompehielos fue construido en astilleros de Helsinki. De aquel puerto partió en su viaje inaugural a Buenos Aires, adonde llegó el 23 de marzo de 1979. Pronto comenzó con sus viajes a la Antártida Argentina, desde la primavera al otoño. En 1982, durante la Guerra del Malvinas, el RHAI tuvo que asumir otras tareas. En primer lugar sirvió para el transporte de tropas a puntos determinados de las islas. Luego se convirtió en buque hospital y, al fin del conflicto, transportó ex prisioneros de guerra. Después volvió a la normalidad de sus derroteros al Sur y, en 2002, debió intervenir en un difícil rescate del buque polar ruso Magda Oldendorff, que había quedado atrapado entre los hielos.

En abril de 2007, el fuego se inició cuando la nave se hallaba a 260 kilómetros de Puerto Madryn. En ese momento la tripulación era de 241 personas. Felizmente la responsable conducción del capitán Guillermo Tarapow logró que se produjera la evacuación a tiempo y evitó víctimas. Después sobrevino el laborioso traslado del Almirante Irízar a la base naval de Puerto Belgrano.

Siguieron decisiones difíciles. La primera fue optar entre dar de baja al buque y adquirir uno nuevo o repararlo. Se eligió la segunda alternativa, porque no había oferta de buque que reuniera las condiciones que cumplía el rompehielos y los presupuestos eran muy altos. Después hubo que decidir dónde efectuar las reparaciones. Con los debidos asesoramientos de una empresa noruega, se optó por hacerlo en el astillero de Tandanor, que promete concluir las obras a mediados del año próximo.

Restan tareas importantes, como la colocación en la planta propulsora y las plantas generadoras de energía cuya potencia es mayor que las originales. Por otra parte, la investigación científica tendrá un espacio ampliado y contará con mejores medios de laboratorio. Se ganará, además, en comodidades para la tripulación. Se advierte, pues, que la reparación es "un paso vital para la industria naval del país", como dijo el presidente de Tandanor, Mario Fadel.

El Irízar, único rompehielos de la Armada, es uno de los barcos más queridos del país. Y no sólo es un buque emblemático, sino actor eficiente y fundamental para el sostenimiento logístico de las bases antárticas, inaccesibles por el hielo. Por los plazos que se manejan en el astillero se espera que la Armada pueda operar de nuevo al Irízar en la campaña antártica de 2012-2013. Es de desear, entonces, que las tareas de reparación y de remodelación emprendidas no se demoren ni se detengan, de manera de poder contar nuevamente con el rompehielos, navegando y preservando nuestro valiosísimo patrimonio antártico.

10/06/11
LA NACION

1 comentario en “La reparación del rompehielos”

  1. Ing. Jorge Pozzo

    Interesante nota. Por favor,
    Interesante nota. Por favor, publicar fotos de avance de obras y cronograma.
    Gracias.

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