Peter Hudson Comandante en jefe de la misión ‘Atalanta’ en el Índico. El responsable de la lucha europea cree que «sin un gobierno efectivo en Somalia hay pocas posibilidades de frenar» los secuestros.
Peter Hudson Comandante en jefe de la misión ‘Atalanta’ en el Índico. El responsable de la lucha europea cree que «sin un gobierno efectivo en Somalia hay pocas posibilidades de frenar» los secuestros.
Con el buen tiempo, la piratería en el Índico vuelve a recrudecerse y las empresas pesqueras con flota en la zona acusan el incremento de la presión sobre las tripulaciones y sus actividades.
El vicealmirante Peter Hudson, comandante en jefe de la ‘operación Atalanta’ (EU NAVFOR), con sede en Northwood (Reino Unido), se muestra cautelosamente satisfecho con los resultados de la nueva estrategia contra los piratas, puesta a punto por las unidades navales y aéreas desplegadas en las áreas con mayor riesgo.
Con todo, es concluyente: el problema sólo desaparecerá con un Gobierno estable en Somalia. La misión comunitaria, en marcha desde diciembre de 2008, está integrada por ocho países, entre ellos España, y mantiene desplegadas en el Índico diez fragatas, tres aviones de reconocimiento y un submarino.
En la última semana, los piratas han apresado al menos cuatro buques -tres tailandeses y un liberiano-, con más de un centenar de rehenes en total.
-El buen tiempo ha reavivado en las últimas semanas el problema de la piratería en el Índico. Parece como si la disuasión ejercida por los medios militares no hubiera producido los resultados esperados y las actividades pesqueras se ven amenazadas por ello. ¿Cree usted que la estrategia de la disuasión es la adecuada o resulta insuficiente para hacer frente al problema?
-La piratería no es sólo un problema del océano Indico, sino de todos los mares. Los piratas existen desde hace siglos. En Somalia se han hecho muy aparentes sólo por la densidad del tráfico marítimo que utiliza el Golfo de Adén (del orden de 25.000 ó 30.000 buques al año) y por el ‘pico’ de secuestros de estos dos últimos años. Pero, sin un Gobierno efectivo en el país, hay pocas posibilidades de frenar esta actividad. Además, los beneficios de la piratería son tan grandes que, verdaderamente, las bandas que ejercen este género de criminalidad se sienten muy incentivadas. Es verdad que la piratería no será derrotada en el mar, sino desde tierra, con la estabilización de Somalia. Sin embargo, la llegada de la ‘operación Atalanta’ y la cooperación con otras fuerzas, como las de la OTAN o la CMF (Coalición de Fuerzas Internacionales, liderada por Estados Unidos), redujeron considerablemente el número de secuestros en el Golfo de Adén ya el año pasado. Los piratas se están viendo obligados a operar a mayor distancia de la costa. La nueva estrategia desarrollada por Europa para hacerles frente ha sido un éxito.
-La UE promueve últimamente el control de la costa somalí y, más concretamente, de las bases desde las que operan los piratas. ¿Es posible rastrear sus actividades desde esas bases o utilizan también las costas de Yemen y de otros países próximos para desplegarse?
-Somalia tiene sólo cinco o seis puertos principales y, en su conjunto, los piratas no operan desde ellos. Establecen ‘campos’ en las playas del litoral. Controlar la totalidad de la costa somalí es imposible. Son más de 1.600 kilómetros. Pero con un buen uso de los recursos de Inteligencia y disponiendo algunas unidades cerca de la costa en los enclaves más usados por los piratas, como plantea la ministra de Defensa española, Carme Chacón, es posible controlar una parte de la piratería. Los piratas operan sus pequeños esquifes desde prácticamente cualquier playa; de ahí el reciente recrudecimiento de la criminalidad, especialmente en el sur de Somalia. La nueva política de ‘llevar la lucha a los piratas’ ha dado frutos, con una treintena de embarcaciones destruidas y casi dos centenares de piratas retirados de circulación. No creemos que los piratas estén utilizando otros países para lanzar sus ataques.
-¿Cuánto tiempo llevan controlando las bases somalíes?
-Seis semanas ya.
-Después de casi dos años de lucha contra los piratas, ¿cree que su número ha descendido?
-La piratería es un negocio muy lucrativo y se ha producido un gran incremento tanto en la actividad de estos grupos como en los ataques a buques. Sin embargo, el número de secuestros ha caído, lo que denota el éxito de la protección ejercida por Atalanta y por otras unidades navales internacionales.
Armamento en los atuneros
-El personal de seguridad a bordo de pesqueros españoles y franceses ha logrado disuadir a los atacantes en varias ocasiones. En el pasado, quienes se oponían al embarque de personal armado evocaban el riesgo de una escalada armamentista en la zona. ¿Teme usted esa posibilidad?
-La misión europea está de acuerdo por principio con la recomendación de la Organización Marítima Internacional (OMI) de no embarcar protección armada. También sabemos que, en determinadas circunstancias, los armadores y patrones de algunos buques desean hacer uso de esa protección. No podemos criticarles por ello.
-El mandato de Atalanta no menciona explícitamente la actividad pesquera como sujeto a proteger. ¿Debería cambiar ese mandato o hacerlo convertiría la operación en demasiado costosa?
-El mandato es muy claro y está siendo cumplido.
-La inestabilidad está ganando el sur del Índico. ¿Considera la posibilidad de desplegar más medios en la zona?
-Las fuerzas europeas operan ya en el Indico y en el área de las Seychelles, y mantienen excelentes relaciones con los gobiernos de Kenia y de las Seychelles, en el Sur. Además, la cooperación entre los guardacostas de estas islas y los aviones de la patrulla marítima de NAVFOR han rendido muy recientemente frutos positivos contra la piratería.
-¿Las reglas de enfrentamiento que rigen en Atalanta son las adecuadas para encarar este problema? Desde el principio parece como si el despliegue internacional en el área mezcle el perfil de disuasión con el humanitario. ¿Aumentar la vertiente estrictamente militar de la misión acrecentaría la disuasión?
-La verdad es que nuestras reglas de enfrentamiento son lo suficientemente robustas para afrontar cualquier género de situación. No sé hasta dónde quiere usted llegar con lo de ‘acrecentar el perfil militar de la operación’, pero lo cierto es que ese perfil es, hoy por hoy, bastante marcado: ahí están las recientes ‘interrupciones’ de actividad mediante la destrucción de embarcaciones piratas y de su equipo, así como el envío de corsarios ante los tribunales. Todo ello tiene efectos disuasivos, pero ya he dicho que la piratería es lucrativa y resulta difícil imaginar cómo podríamos parar a los piratas sin una fuerza terrestre estable en Somalia a las órdenes de un Gobierno somalí consolidado. La UE ha anunciado una misión de formación de un millar de soldados somalíes en Uganda. Se trata del primer paso en un proceso de estabilización y la UE está propiciando otras medidas para favorecer el retorno de Somalia a algún género de estabilidad interna.
Detenidos
-El mandato de Atalanta será claro, pero parece que los países que participan en la misión tienen ideas distintas acerca del qué hacer con los piratas detenidos. Ahí está el caso de la fragata holandesa HNLMS Tromp, que devolvió los piratas arrestados a su esquife. ¿Ayudaría que los socios de la UE se pusieran de acuerdo en estos extremos?
-La posición común de la Unión Europea es muy clara en lo que concierne al arresto, detención y encausamiento de los sospechosos de piratería, pero la fuerza de la misión viene conferida por el hecho de que son países independientes los que están trabajando juntos para resolver este problema. Las reglas para los arrestos marítimos bajo las disposiciones de la Convención de Naciones Unidas sobre el Mar (UNCLOS) establecen que el país de la nave que efectúa el arresto es prioritario en el tratamiento de los sujetos aprehendidos. El del buque atacado es el segundo. Hay un acuerdo entre la UE y las Seychelles para la transferencia de sospechosos de piratería, con miras a su procesamiento, y es el buque que efectúa el arresto el que tiene que aprestar las evidencias en todas las fases de ese proceso. Se trata de una operación complicada en alta mar y el buque actúa como un policía en tierra. Cuando se reúne la evidencia, se presenta a la autoridad terrestre competente, que decide si hay caso o no. Cada país tiene sus propias reglas y hay apreciaciones diferentes para las evidencias.
-¿Y el caso de la fragata holandesa?
-El ‘caso Tromp’ era muy complicado desde el punto de vista legal. Por eso no se instruyó un procedimiento judicial, no porque la UE careciera de una decisión conjunta.
25/04/10
LA RIOJA
