La industria, entre las contrariedades para exportar y las barreras para importar

El decreto que busca extender la baja de retenciones aún no se aplica debido a su confusa redacción. Por otro lado, las empresas se topan con dificultades para conseguir repuestos importados.

El decreto que busca extender la baja de retenciones aún no se aplica debido a su confusa redacción. Por otro lado, las empresas se topan con dificultades para conseguir repuestos importados.

Son de doble vía las dificultades con las que se topa la industria pesquera por estos días en la Dirección General de Aduanas, particularmente con la aplicación de la cierta normativa.

Por un lado, aparece en forma directa la demora en la aplicación del Decreto 429/2012, que pretende extender la baja de retenciones para productos elaborados de merluza, calamar, y langostino.

“A pesar de estar promulgado y vigente, el decreto no pudo ser aplicado hasta hoy porque en Aduana advierten o interpretan discrepancias entre lo intentado normar y lo redactado”, apuntaron desde Cepa.

El texto, vale recordarlo, apareció publicado el pasado viernes bajo la firma de la presidenta, Cristina Fernández, y los ministros de Economía, Hernán Lorenzino, y Agricultura, Ganadería y Pesca, Norberto Yauhar.

Sin embargo, ya entonces se advirtió alguna confusión. De hecho, el subsecretario de Pesca de la Nación, Miguel Bustamante, le reconoció a Pescare.com.ar la necesidad de enmendarlo.

“Se va a estar elaborando alguna fe de erratas para aclarar el nuevo decreto, que realmente diga que es una prórroga del anterior y evitar confusiones”, había dicho el funcionario.

Ahora, las pesqueras esperan por su publicación; mientras que al mismo tiempo analizan el impacto que podría tener la suspensión que sufrió la Argentina como beneficiario del Sistema Generalizado de Preferencias (GSP) en los Estados Unidos.

Aunque es una decisión que la administración de Washington puede revertir si nuestro país cumple con el pago de sentencias a favor de dos empresas norteamericanas (origen del cortocircuito), los envíos de merluza hubbsi, lenguado o corvina, por caso, al país del norte se complicarían.

En concreto, el pago de aranceles favorecería el crecimiento de la competencia en un mercado que en 2011 representó 43,8 millones de dólares para las exportaciones pesqueras argentinas, equivalentes al 3,3 por ciento del total.

Importaciones, limitadas

Por otro lado, en el sector, como en tantos otros, asoman dificultades para hacerse de insumos básicos para la producción. El problema está en el estricto control a las importaciones.

“Las trabajas a las importaciones nos complican. Por estos días no podemos conseguir ni la batería de una radiobaliza, un elemento de emergencia”, se quejó un armador ante este medio.

El cambio de piezas en motores de barcos, compresores o equipos de frío en algunos casos enfrentan las mismas dificultades porque no existen sustitutos de fabricación nacional.

La idea de las autoridades es que Pesca alcance un acuerdo con la AFIP y participe en la toma de decisiones para aprobar o rechazar los pedidos de ingreso. Sin embargo, el proyecto aún no se traslada a la práctica.

28/03/12

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