La huella negra que dejan los cruceros en los mares del mundo

La huella negra que dejan los cruceros en los mares del mundo

La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) calcula que un barco de 3.000 pasajeros vierte unos 567.000 litros de aguas residuales –también conocidas como aguas negras— cada semana en el océano.

La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) calcula que un barco de 3.000 pasajeros vierte unos 567.000 litros de aguas residuales –también conocidas como aguas negras— cada semana en el océano.

Como ciudades flotantes surcan los cruceros el mar. En la noche emergen en el horizonte como veloces carrozas de carnaval, las luces definen su silueta y la música distante confirma las vacaciones a bordo. Los pasajeros ignoran que bajo la estela del buque las aguas negras contaminan el entorno marino. Las consecuencias de esa polución se sienten también en tierra firme.

¿Cuánto contamina un crucero? Los escépticos responderán que se trata de una nueva conjura ecologista para despojarnos de otro viejo divertimento. Las estadísticas oficiales, en cambio, respaldan la alarma de los ambientalistas.

La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) calcula que un crucero de 3.000 pasajeros vierte unos 567.000 litros de aguas residuales –también conocidas como aguas negras— cada semana en el océano.

Ese organismo estimó que, como promedio, un barco de este tipo emite en un día más dióxido de azufre que 13 millones de autos y más hollín que un millón de vehículos, aclarando que el dióxido de azufre es uno de los principales culpables de las lluvias ácidas.

En teoría el océano es capaz de absorber naturalmente esas descargas de desperdicios. Al menos eso se creía décadas atrás, cuando la industria aún incluía unas pocas decenas de buques. Hoy la flota internacional ronda los 170 cruceros alrededor del planeta.

Las aguas negras incrementan los niveles de nitrógeno, que aprovechan algunas especies dañinas de algas. Estas contribuyen a la reducción del oxígeno disponible para mariscos, corales y peces.

Los cruceros pagaron enormes multas en los Estados Unidos por arrojar productos químicos utilizados en los laboratorios de fotografía, disolventes de limpieza y restos de pintura. La incineración de la basura en alta mar genera cenizas que terminan contaminando los mares, arrastradas por la lluvia.

Desechos legales

Sin embargo, las operaciones de vertimiento de residuos en los océanos son totalmente legales. De acuerdo con el Convenio Internacional para prevenir la contaminación por los Buques, la descarga de aguas negras está prohibida a menos de 3 millas náuticas de la costa, salvo si estos residuos fueron tratados. En el caso de los desperdicios que no son desinfectados, estos deben depositarse a más de 12 millas náuticas de la tierra más cercana. El problema, apuntan los grupos ecologistas, es que a partir de las 3 millas los servicios de guardacostas ejercen poco o ningún control sobre los cruceros. (lanueva.com)

31/12/14

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