El cauce del río Misisipi, cuya crecida inundó y devastó el sureste de Iowa, rebasó ayer 9 terraplenes artificiales y anegó tierras de agricultura, lo que amenaza ciudades en Illinois y Misuri.
El cauce del río Misisipi, cuya crecida inundó y devastó el sureste de Iowa, rebasó ayer 9 terraplenes artificiales y anegó tierras de agricultura, lo que amenaza ciudades en Illinois y Misuri.
WASHINGTON (EFE) — Aunque el cielo estaba despejado ayer en la mayor parte del medio oeste de Estados Unidos, donde las inundaciones desde la semana pasada cubrieron más de 2 millones de hectáreas de tierras de cultivo, el servicio meteorológico pronosticó que las lluvias podrían retornar a Iowa e Illinois desde hoy.
El presidente estadounidense, George W. Bush, realizará una visita a las zonas dañadas por las peores lluvias en 15 años, y ordenó a las agencias federales que provean ayuda para viviendas de emergencia, y la recuperación de la agricultura.
Las inundaciones arruinaron miles de hectáreas de cultivo en Iowa, Illinois y Misuri, y contribuyeron al aumento de los precios de cosechas como el maíz.
Las aguas abrieron brechas en 2 terraplenes en el oeste de Illinois, unos 70 kilómetros al sur de la localidad de Gulfport, y anegaron tierras agrícolas cerca de Meyer.
La brecha en un terraplén junto al Misisipi en Burlington, Iowa, dio un alivio a los residentes del área de Grafton, en Illinois, que están río abajo.
Los casi 50 habitantes de Meyer fueron evacuados y se calcula que las aguas cubrirán unos 125 kilómetros cuadrados de tierras cultivadas.
Las aguas también rebasaron los terraplenes de contención del Misisipi, la mayor vía de navegación fluvial estadounidense, y las autoridades repitieron su llamado a los residentes en el Condado Lincoln, de Misuri, para que abandonen sus casas.
Se espera que varias áreas en Foley, Winfield, Elsberry y Old Monroe queden bajo las aguas esta semana cuando el pico de la inundación siga su lento avance hacia el sur.
En varias partes de Misuri e Illinois miles de residentes, soldados de la guardia nacional, bomberos y hasta presos seguían trabajando, como lo hicieron durante varios días, apilando bolsas de arena y maderas en diques improvisados para contener la inundación.
19/06/08
LA NUEVA PROVINCIA – BAHÍA BLANCA
