El buque escuela de la Armada no está inscripto como un barco de guerra, alertó una diputada nacional. Un tema clave para interpretar el embargo.
El buque escuela de la Armada no está inscripto como un barco de guerra, alertó una diputada nacional. Un tema clave para interpretar el embargo.
Para muchos, el paso dado por la Argentina de concurrir al Tribunal de Hamburgo para reclamar la liberación de la Fragata Libertad, debió darse en un primer momento. Para otros, el tema debería seguir tramitándose ante la justicia de Ghana. Pero propios y extraños coinciden en que el eje del reclamo debe pasar porque las normas internacionales prohíben que algo como lo que ha sucedido con el Buque Escuela de la Armada argentina pueda pasar, por tratarse de un barco de guerra.
Ese es precisamente el argumento que utilizó la Argentina en su presentación ante el Tribunal Internacional del Mar.
Pero la situación no es tan sencilla, de lo contrario ya estaría resuelta. O jamás hubiera sucedido. Es que no está claro, y no lo estuvo nunca, que nuestro buque insignia sea un barco de guerra. No alcanza conque su tripulación esté compuesta mayoritariamente por personal uniformado, ni que muchos porten armas, como comprobaron los que intentaron abordarlo en el puerto de Tema, con la intención de trasladarlo a un sitio donde no moleste con su porte. La Fragata Libertad no está artillada, sin ir más lejos.
Pero hay un argumento aún más contundente, que fue advertido por una diputada de la oposición a través de un proyecto presentado. La santacruceña Elsa Alvarez recordó que, en rigor, nuestro país ha admitido que se trata de un barco “de servicios”, no militar.
Por resolución de la Organización Marítima Internacional, se aprobó un sistema de asignación de números OMI a los buques, para su identificación. Nuestro país aceptó voluntariamente la resolución y la Fragata Libertad tiene asignado un número de identificación, IMO 6125398, y por lo tanto no es formalmente un buque militar, sino un buque de servicios bajo la matrícula Q2, alertó la santacruceña.
Por tal motivo la diputada radical presentó un pedido de informes al Poder Ejecutivo y pregunta por qué insisten con el argumento de que se trata de un buque de guerra “inembargable”, cuando nuestro propio país “lo inscribió como un buque de servicios, denominación que se ajusta más al sentido común, ya que la Fragata Libertad no tiene poder de fuego y sirve para instruir a los cadetes militares de la Marina”.
En ese marco, la diputada santacruceña cuestionó “el desconocimiento, la falta de previsión y de capacidad del Gobierno en este caso” y denunció “la falta de presupuesto y el vaciamiento de las Fuerzas Armadas”. Pero esa es otra cuestión, por cierto.
23/11/12
PERLAMENTARIO.COM
