Así lo afirmó en una interesante entrevista Daniel Pauly, uno de los biólogos más destacados del mundo, respecto de la falta de entendimiento de los pescadores sobre el declive de las biomasas. Y dio a conocer su crítico punto de vista sobre el MSC, la FAO y los subsidios a la industria pesquera.
Así lo afirmó en una interesante entrevista Daniel Pauly, uno de los biólogos más destacados del mundo, respecto de la falta de entendimiento de los pescadores sobre el declive de las biomasas. Y dio a conocer su crítico punto de vista sobre el MSC, la FAO y los subsidios a la industria pesquera.
En ocasión de la exposición que el prestigioso biólogo francés Daniel Pauly ofreciera en las instalaciones del INIDEP, tuvimos oportunidad de entrevistarlo. Sus respuestas, a diferencia de lo que muchas veces ocurre en el mundo académico, no fueron política-mente correctas, lo que hace mucho más interesante la charla. Su visión global de la industria pesquera y de los pescadores en particular, es tan crítica como real; y lo mismo puede decirse de su opinión sobre la certificadora MSC, los subsidios o la acuicultura.
La FAO presenta a la acuicultura como la vía más exitosa para la seguridad alimentaria. En la última reunión del COFI celebrada en nuestro país, en el informe final podía leerse que “dado el limitado potencial de crecimiento de la pesca de captura, incumbe al sector de la acuicultura satisfacer el aumento de la demanda de una población mundial creciente”; y afirmaba que para 2030 será necesaria una producción adicional de 30 o 40 millones de toneladas. Con respecto a esta categorización de la acuicultura, Daniel Pauly nos dijo: “Hay muchos que dicen que no es un problema la reducción de las pesquerías porque nosotros podemos producir todo con la acuicultura, la acuicultura crece muy rápidamente y se producen 40 millones de toneladas y la FAO dice que casi cada pescado que comemos proviene de la acuicultura: es una tontería porque las dos terceras partes vienen de China y no es seguro que sean de producción acuícola. Por otra parte más de la mitad son peces carnívoros, por lo tanto la relación entre la producción y el consumo, al final lo que nos da son menos peces en el mar. La producción de salmones en Chile, por ejemplo: ese país es un consumidor de peces, no un productor, al igual que toda la acuicultura en Europa. Decir que nosotros podemos ignorar la pesquería porque tenemos la acuicultura es una de las más grandes tonterías que existen porque además la acuicultura es un producto de lujo y el problema del hambre es el problema de países que no comen salmones”.
En relación con los subsidios a la pesca, ya se había referido a ellos en su charla como una máscara en el declive de las pesquerías. Profundizando el concepto señaló a España como “un monstruo dentro del interior de la Unión Europea, el 80 por ciento de los subsidios los reciben ellos y sólo se destinan a la pesquería industrial, los pequeños pescadores pierden empleos a una tasa de 10 mil por año. Es un ejemplo de la política inapropiada de los subsidios”, afirmó, tras aclarar que hoy la Organización Mundial del Comercio está viendo este tema como un gran problema.
Mientras la FAO alienta el ecoetiquetado y la Unión Europea realiza estudios sobre la opinión de los consumidores con el objetivo de tenerlo en cuenta a la hora de encarar la reforma de la Política Pesquera Común a partir de 2012, Pauly considera que las certificadoras sólo han aportado confusión a los consumidores: “ El MSC –Marine Stewardship Council– ha certificado cualquier pesquería; donde hay peces que se comen ellos certifican.
Esto ha creado una situación a partir de la cual los consumidores tienen una confusión total, por ejemplo han certificado una pesquería pequeña de merluza negra de Inglaterra, que captura el 5 o 10 por ciento de las capturas totales, el resto proviene de la pesca ilegal. Ahora tenemos una certificación de krill en el Antártico y otras tonterías que han hecho que gran parte de los que antes apoyaban el MSC, ahora lo critiquen. El otro caso es que el etiquetado que se usa tiene que ver con una buena conciencia del consumidor pero no tiene nada que ver con un buen manejo de la pesquería. El público debe ser informado sobre este tipo de juegos”.
REVISTA PUERTO: –¿Qué significa para la pesca que el nivel trófico disminuya, algo que está ocurriendo en nuestro país como en el resto del mundo?
DANIEL PAULY: –Si los peces de nivel trófico bajo son peces pequeños y lo que nosotros queremos capturar son peces pequeños, es bueno. Si el mercado quiere peces pequeños es bueno, como ocurrió con el bacalao; el bacalao come camarones, ahora que el bacalao se fue, se explota los camarones y tienen más valor que el bacalao, pero ¿qué pasará cuando el camarón se vaya?, ése es el problema. En un ecosistema hay peces que pueden reemplazar en el mercado a los peces que se van, pero es posible que surjan especies que no tienen valor, que no se pueden comer o que son un desastre, como por ejemplo las medusas. No son un recurso –salvo excepciones– y si nosotros no controlamos bien la transición de los peces que queremos a los que no queremos… nos queda un mar empobrecido.
RP: –Usted describe la actividad pesquera desde su comienzo con la captura de los peces más grandes y luego cada vez más pequeños. En este momento en nuestro país los pescadores niegan la sobreexplotación de la merluza diciendo que están pescando muy bien, aunque el tamaño promedio de sus capturas es de ejemplares de 30 centímetros.
DP: –Los pescadores en todos los países son muy buenos para capturar los peces pero no saben otras cosas. No saben cuáles son los efectos de su pesca, no saben cualidades del ambiente, no saben nada. Muchas veces dicen, después de diez años en un buque conozco perfectamente el mar; pero todo lo que saben es sobre los peces que ellos capturan, no tienen ninguna idea de lo que ocurre bajo el agua. Es muy claro cuando nosotros los científicos discutimos con ellos sobre los resultados de una campaña donde se ve claramente que la biomasa ha disminuido: ellos dicen ustedes no saben como pescar, siempre dicen lo mismo. Porque un pescador es una máquina de capturar peces, eso es lo que saben y probablemente todos sus sueños apuntan a eso. No entienden que en una campaña también se toman muestras en lugares donde no hay peces, entonces los pescadores nunca lo entienden, porque la verdad su educación es un obstáculo para entender esto, también los científicos muchas veces dicen cosas que son contrarias a sus intereses económicos de corto plazo y en ese caso es imposible entender nada. Siempre dicen que los científicos y los pescadores deben discutir, pero en realidad esa discusión no sirve de nada porque los pescadores nunca van a entender que hay una reducción, porque ellos quieren seguir pescando, ellos son los que tienen éxito en su trabajo porque saben dónde están los peces, los pocos peces que hay. No entienden que ellos no saben nada de la estimación de la biomasa.
RP: –Usted presenta el arrastre como un arma destructiva y en este momento en la Argentina se está dando una discusión que es peor aún: los pescadores se resisten incluso a utilizar dispositivos de selectividad en la red de arrastre. ¿Cuál puede ser el impacto en una pesquería como la de la merluza con claros signos de sobreexplotación?
DP: –Las pesquerías que nosotros hemos tenido nunca fueron pesca de arrastre, la pesquería de arrastre es como una invasión de un banco donde los ladrones rompen todo y salen con el dinero. La idea de pescar de forma sostenible con un arrastre es inconcebible, la estructura del fondo es modificada y esas estructuras no son ornamentaciones para que los peces jueguen. Por ejemplo si hay corriente al fondo, los peces pequeños deben nadar contra la corriente para mantener su posición, cada vez que hay un obstáculo en el fondo, es una zona de calma donde el pez puede crecer, puede estar seguro; pero cuando se elimina toda esa estructura al fondo, lo que nos queda es un desierto y en el desierto no crece nada.
RP: –¿Se pudo salvar alguna pesquería del colapso cuando ya existían indicios de sobreexplotación?
DP: –Es como un hombre que quiere matarse, es más fuerte que él, no puede hacer nada. Y muchas veces la pesquería es más fuerte que nosotros, quieren matarse manteniendo su esfuerzo. Es una conducta suicida.
RP: –¿Entonces no hay salida?
DP: –Si el gobierno quiere salvarla, debe reducir el esfuerzo, pero si ellos no quieren no hay nada que hacer.
RP: –¿En algún país se logró torcer esa conducta suicida de los pescadores?
DP: –Hay algunos países donde esa dinámica no ocurre. En Alaska, por ejemplo, tienen un consejo para el manejo de la pesquería donde la tontería no tiene lugar. Ana Parma, de la Argentina, conoce muy bien esa pesquería.
RP: – En este momento los pescadores dicen que se están encontrando ejem-plares de merluza adulta, de muy buen tamaño, a la altura de la milla 200. ¿Esto puede deberse al calentamiento global?
D.P. Yo no puedo imaginar que en este país no haya una descripción del movimiento de los peces al sur a nivel nacional, yo no puedo creer que esos cambios no se vean aquí, se pueden ver al otro lado de América del Sur, en Chile y Perú se pueden ver muy claramente. No puedo creer que aquí no se haya visto, con todos los ictiólogos que hay en la Argentina. Ahora la amplitud de los movimientos es más grande, deberían encontrarse adultos ahora, donde antes no se encontraban. En Francia o en Inglaterra se encuentran especies que antes sólo se hallaban en España, esto está muy bien establecido. No puedo creer que no existan estudios y no estoy hablando solamente de merluza sino de toda la fauna, estas cosas se pueden demostrar a través de una gran cantidad de datos, pero con una pequeña cantidad de datos no se puede ver nada.
El calentamiento global y su efecto en las pesquerías han sido materia de estudio para este investigador, creador de la base de datos Fishbase y generador del programa Sea Around Us, que proporciona un cúmulo de información impresionante sobre el comportamiento de las pesquerías en el mundo. Por lo tanto ve con asombro que en nuestro país no estemos abocados a la comprensión de dicho fenómeno. Su preocupación por la falta de entendimiento de la clase política tanto aquí como en el resto del mundo, sobre las consecuencias del calentamiento global, han quedado claras en este pasaje de su intercambio con los biólogos presentes en el auditorio: “Nosotros tenemos un gran problema con el calentamiento global, el público no lo sabe, los políticos no lo saben y es un desastre muy grande el que va a ocurrir. Yo no puedo imaginar cómo los líderes van a afrontar este problema, es geología, es muy simple, no es discutible, no se puede discutir si esto va a ocurrir o no, porque ya está ocurriendo. Pero los científicos que hablan de esto no tienen personas en la política que los escuchen y esto es muy grave”.
Una de las medidas señaladas por nuestro entrevistado como imprescindibles para modificar la caótica situación de las pesquerías es la zonificación de los océanos a partir de áreas marinas protegidas. Contando nosotros desde el año 1997 con una importante veda permanente, lo consultamos sobre la declinación de la biomasa de merluza a pesar de su existencia. Al respecto opinó: “Las vedas son un engaño, para poder ver los resultados hacen falta a veces cientos de años. La conquista del mar que hemos hecho en los últimos 20 años significó una invasión de las zonas que funcionaban como un área protegida, entonces la idea de recrear las áreas protegidas no es un cambio radical sino recrear una situación que ya existía.”
Por Karina Fernández / Fotos de Diego Izquierdo
16/07/10
REVISTA PUERTO

