Un revelador informe elaborado por Tecnopesca y abalado por la CINA y la FINA muestra el deterioro sufrido desde 1930 a la actualidad. De los buques pesqueros activos el 51,55% fueron comprados usados en el exterior y la construcción nacional se limitó a los barcos chicos.
Un revelador informe elaborado por Tecnopesca y abalado por la CINA y la FINA muestra el deterioro sufrido desde 1930 a la actualidad. De los buques pesqueros activos el 51,55% fueron comprados usados en el exterior y la construcción nacional se limitó a los barcos chicos.
La Cámara y la Federación de la Industria Naval presentaron un informe elaborado por la firma Tecnopesca en el que se analiza la evolución de la expansión de la flota pesquera mayor de 15 metros de eslora en la Argentina desde 1930 hasta 2016. El estudio muestra una comparación entre el ingreso a la matrícula de barcos extranjeros, mayoritariamente usados, y aquellos construidos en astilleros nacionales. La posibilidad de importar barcos usados se observa como un elemento determinante en el bajo desarrollo de la industria naval, sobre todo para la realización de embarcaciones de mediano y gran porte.
En el documento se realizó una comparación de la condición del buque, nuevo o usado; el tipo de proceso a bordo, país de construcción, potencia de propulsión y capacidad de bodega. Este último punto es el más revelador respecto del acotado rol que ocupa la industria naval nacional, especialmente desde finales de la década del 80.
Los cuadros y gráficos elaborados con información proveniente de la Subsecretaría de Pesca de la Nación y de la Comisión Técnica Mixta del Frente Marítimo, muestran claramente cómo a través de los años la industria naval argentina fue involucionando, quedando reducido su ámbito de acción a los buques chicos, mientras que los fresqueros grandes y los congeladores o procesadores, ya sean tangoneros, poteros o merluceros se importan casi siempre usados.
De los 485 barcos pesqueros con matrícula nacional en la actualidad, el 51,55% fue adquirido en el extranjero y el 48,45% es de construcción nacional. Al analizar la capacidad de bodega de la flota, surge que solo un mínima parte de los barcos construidos en el país corresponde a buques de más de 300 toneladas. Es por ello que cuando se clasifica por metros cúbicos de bodega, el 85,46% corresponde a barcos construidos en el exterior.
El informe da cuenta de una involución en el desarrollo de la industria naval evaluada desde 1930 hasta la fecha y los gráficos presentados lo certifican. Entre 1970 y 1980 se dio el primer salto en la incorporación de buques extranjeros, llegando en 1990 al pico más alto. En la actualidad se mantiene la diferencia, sobre todo porque siguen operativos aquellos barcos usados que en promedio alcanzan hoy los 35 años de antigüedad.
En la década de 1980 ingresaron al caladero 92 barcos (siempre hablando de mayores de 15 metros) de los cuales 68 era de construcción nacional; pero en la década siguiente la ecuación se invirtió y el número de barcos de industria nacional comenzó a ser cada vez menor.
En la década del 90 de los 158 barcos que se incorporaron a la matrícula, 101 eran extranjeros. Para los 2000 el ingreso de buques fue mermando pero se mantuvo la relación entre nacionales y extranjeros: de los 135 barcos que ingresaron, 88 fueron construidos en el exterior.
En la última década analizada, la del 2010, aumenta el número de barcos nacionales respecto de los extranjeros, ingresando 13 y 9 barcos respectivamente; pero al medirse por eslora, queda claro que solo aumentó la construcción de embarcaciones chicas.
El cálculo de metros cúbicos flotando en el Mar Argentino es el dato más relevante. En estos momentos hay sobre el mar 26.845 metros cúbicos de bodega que corresponden a barcos construidos en el país y 157.794 metros cúbicos a buques de construcción extranjera.
De los 250 barcos pesqueros de construcción extranjera que se encuentran operativos, el 91,22%, es decir 228 barcos, fueron adquiridos usados, con un promedio de 16 años de existencia. Solo 22 barcos de los que han ingresado a la matrícula se importaron nuevos.
La mayoría de los barcos usados que el sector pesquero importa provienen de España, exactamente el 44%; lo sigue Japón, llegando a representar el 21,6%; y en tercer lugar se encuentra Corea, que representa el 7,2% de los barcos usados que fueron ingresando año a año en el caladero argentino.
Etapas de evolución e involución en la industria naval
El informe brinda además el análisis de dos cortes en una línea histórica de la industria naval argentina. En una etapa inicial se observa un paulatino crecimiento de la construcción de buques en nuestro territorio; pero lamentablemente, en coincidencia con la década de peronismo menemista y los acuerdos con la comunidad europea, el sector entra en un estado de estancamiento que deriva en un inevitable deterioro por falta de desarrollo, producto del fomento de la importación de barcos usados extranjeros.
Entre 1960 y 1989 se incorporaron 152 barcos: 7 de rada o ría, 33 fresqueros, todos de construcción nacional. Entre los fresqueros de altura comienzan a tallar los extranjeros; de los 89 que se incorporaron 55 fueron hechos en la Argentina y 34 en el extranjero.
Con el ingreso de los congeladores, la ecuación se inclina definitivamente hacia la incorporación de buques extranjeros y usados, ya que de los 22 que ingresaron solo 7 eran nacionales.
El análisis que se realiza entre 1990 y 2016 muestra que el número de barcos que ingresó fue de 317 y de ellos 198 (el 62,46%) extranjeros. Al evaluar los metros cúbicos de bodega la diferencia es mayor, 130.827 contra 13.274 de construcción nacional. Es decir que a la industria naval argentina se le destinó un lugar marginal dentro del universo de barcos que operan en la industria pesquera.
La posibilidad tan ventajosa para los armadores de incorporar barcos usados ha sido determinante para detener el desarrollo de la industria naval. Resulta imposible para los industriales competir y solo los integrantes de un pequeño nicho, dedicado a los barcos costeros, han logrado no quedar reducidos a meros reparadores de máquinas viejas construidas en el extranjero. (Por Karina Fernández; Revista Puerto)
20/10/16
