La aventura de 7 argentinos en la Antártida

El expedicionario argentino Alfredo Barragán, conocido internacionalmente por haber cruzado un océano a bordo de una balsa en su "Expedición Atlantis", recorrió 11 mil kilómetros para llegar al continente blanco.

El expedicionario argentino Alfredo Barragán, conocido internacionalmente por haber cruzado un océano a bordo de una balsa en su "Expedición Atlantis", recorrió 11 mil kilómetros para llegar al continente blanco.

Alfredo Barragán tiene trabajo de sobra para este año: trabajará en la edición y organización de 15 mil fotografías y 25 horas de filmación. El explorador, reconocido internacionalmente por su "Expedición Atlantis", acaba de llegar de la Antártida, en un viaje de 11 mil kilómetros que incluyó doce bases, argentinas y extranjeras, del continente blanco. ¿El principal motivo? "Contribuir a la difusión de la situación en el lugar y de la labor de los argentinos en la Antártida", le dijo a Jornada. Las fotos -algunas de las cuales ilustran esta nota- y las filmaciones tendrán ese destino ineludible.

Barragán no estuvo solo en el inusual periplo. Lo acompañó gente "con mucha experiencia, de entre 48 y 60 años de edad", algunos de ellos compañeros en las múltiples aventuras que comenzaron en 1973, con el recorrido del sinuoso y largo río Colorado, desde su nacimiento hasta su desembocadura. Jorge Iriberri, Jorge Serdá, Rubén Tablar, Pablo Tórtora, Santiago Roncoroni y su hermano Federico Barragán fueron los otros aventureros –todos integrantes del Centro de Actividades Deportivas, Exploración e Investigación (Cadei)- que recogieron en la Antártida una imagen emblemática e imponente del viaje: subidos a un inmenso témpano flotante de más de 40 metros y entre 150 y 200 de profundidad, desplegaron una gran bandera argentina.

Para llegar a ese lugar casi imposible "caminamos sobre el Mar de Weddel helado con técnicas de montaña, como piquetas y varios otros elementos", le relató Barragán a Jornada.

El comienzo

El viaje comenzó el 22 de enero. El punto de partida fue Ushuaia, a donde los expedicionarios llegaron a bordo de un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea provenientes de la Base de El Palomar, en Buenos Aires.

En Tierra del Fuego abordaron el rompehielos ARA Almirante Irízar, que viaja una vez por año a la Antártida para el reaprovisionamiento de las bases argentinas.

Allí, donde las temperaturas superan los 70 grados bajo cero, Barragán y los suyos llegaron hasta la Base Belgrano, a unos mil kilómetros del Polo Sur. "Nuestra intención fue poner la cámara en lugares no habituales. Grabamos desde el aire, desde el agua, en gomones, en lanchas, en rompehielos y bajo el agua". Para acercarse a esos objetivos, hicieron escalas intermedias. "Logramos acampar tres noches, a 12 grados del Polo y a 37 grados bajo cero", relató.

El buceo extremo fue parte de la aventura. Lo hicieron con temperaturas de 1,5 grados bajo cero. "Nos movíamos en gomones con independencia ante cada detención del rompehielos", explicó. Uno de los mayores logros fue haber descendido hasta destapar una grieta. "Allí pudimos ver la pureza de la naturaleza y del hielo", contó. Esas imágenes formarán parte de las producciones que a fines de este año o principios del próximo podrán verse por televisión.

Finis Terra

El nombre de la expedición fue Finis Terra ("fin del mundo" en latín). Pero Barragán aseguró que esa denominación quedó chica. "La Antártida no es comparable a nada del mundo conocido", le dijo al diario La Nación apenas volvió de la aventura, el último 3 de marzo. "Allí no hay violencia, ni dinero ni contaminación. Y es el único lugar de la Argentina donde los distintos gobiernos han mantenido, durante 103 años, una verdadera política de Estado. Por todo ello es que considero que la Antártida, evidentemente, no está en este mundo", agregó, con indisimulable emoción.

Calentamiento global

Sin embargo, la majestuosidad dejó al desnudo uno de los problemas que desvelan no sólo a los ambientalistas sino cada vez más a cualquier habitante de la Tierra: el calentamiento global. El lugar, dominado por el hielo, ofreció a los expedicionarios una radiografía inquietante. "El calentamiento global es evidente", reconoció Barragán ante Jornada. "En algunas zonas donde sólo nevaba ahora llueve de manera incesante. Advertimos un retroceso de los glaciares y nos encontramos navegando sobre lugares que antes eran de hielo. Hemos vivido situaciones muy especiales y hay un contraste notorio con el resto de la superficie", agregó.

Entre las imágenes recogidas figuran también la apasionante flora y fauna del continente blanco. "Nos encontramos con grandes mamíferos como ballenas, focas leopardo, pingüinos y diversas especies de algas, la mayoría de ellas incomparables a las que se pueden ver en cualquier otra parte del mundo".

Además de las imágenes imponentes e inolvidables que quedarán para siempre en el recuerdo de los expedicionarios y para la posteridad cuando aparezcan de manera pública, Barragán se llevó otro grato momento: cumplió 58 años el 20 de febrero, en pleno desarrollo de la expedición. "Hubo una fiesta muy simpática con la gente del rompehielos. Es parte de la gente que trabaja en las bases y tiene un sentido de Patria para emocionarse", graficó.

Luego de tanta aventura, la pregunta es ineludible. ¿Cuándo arrancará la próxima? "Por ahora tengo para todo el año con el trabajo de edición de todo el material que trajimos. Pero seguramente volveremos a la Antártida en un futuro próximo". Lo dice Alfredo Barragán. Habrá que creerle.

21/03/07
DIARIO JORNADA

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