El descubrimiento de un volcán bajo las placas del oeste de la Antártida -que entró en erupción por última vez hace 2.300 años y, según los investigadores Hugh Corr y David Vaughan, «afectó en aquel momento al flujo de hielo de la región»- ha demostrado la influencia de la actividad volcánica en la circulación del hielo y la estabilidad de las placas, ya que debido al calor producen aumentos en el flujo de los glaciares más próximos.
El descubrimiento de un volcán bajo las placas del oeste de la Antártida -que entró en erupción por última vez hace 2.300 años y, según los investigadores Hugh Corr y David Vaughan, «afectó en aquel momento al flujo de hielo de la región»- ha demostrado la influencia de la actividad volcánica en la circulación del hielo y la estabilidad de las placas, ya que debido al calor producen aumentos en el flujo de los glaciares más próximos.
21/01/08
ABC

