El INIDEP brindó un informe sobre la evaluación del recurso en la zona de cría norpatagónica. En el Golfo San Jorge el rendimiento horario promedio en número fue un 79% menor que el año pasado. Los ejemplares adultos tampoco repuntan: son un 52% menos que en el 2005.
El INIDEP brindó un informe sobre la evaluación del recurso en la zona de cría norpatagónica. En el Golfo San Jorge el rendimiento horario promedio en número fue un 79% menor que el año pasado. Los ejemplares adultos tampoco repuntan: son un 52% menos que en el 2005.
Ajenos a las polémicas por la colocación de dispositivos de selectividad en las flotas, la instalación de cámaras a bordo o la decisión de traer en bodega todo lo que se pesca, basta revisar los fríos números que publican los investigadores del INIDEP para darse cuenta que los juveniles de merluza no la están pasando nada bien.
Los datos están contenidos en el Informe Técnico 31/10 elaborado por Claudia Dato, Gustavo Macchi y Gustavo Álvarez Colombo, del Programa Pesquerías de Merluza y Fauna Acompañante de la Dirección de Pesquerías Demersales del INIDEP, al cual tuvo acceso REVISTA PUERTO.
Bajo el título “Evaluación de los juveniles y stock desovante de merluza en la zona de cría norpatagónica. Resultados de la campaña de enero 2010 y comparación con los resultados de 2005, 2006, 2007, 2008 y 2009”, el documento ofrece una radiografía del estado de situación del principal recurso del caladero nacional.
Los investigadores analizaron la información de la campaña estival realizada en enero pasado que abarcó el área del Golfo San Jorge y plataforma hasta los 100 metros de profundidad, entre 43ºS y 47ºS.
Resultados
El rendimiento horario promedio en peso de merluza (kg/hora) presentó una disminución del 11% entre 2009 y 2010 para el área total, manteniéndose por debajo del valor del 2005 un 52%.
En el 2010 el valor en plataforma se mantuvo en niveles estables al año pasado (5%), mientras que en el Golfo (principalmente en el sector centro y sur) se registró una disminución del 55%, volviéndose a los niveles encontrados en el 2008.
Se observó una reducción del 62% en el rendimiento horario promedio en número de juveniles de merluza para el área total en comparación con el 2009. Más importante es en el interior del Golfo, con una merma del 79%, que en la plataforma, que registra una disminución del 25%. En el presente año este índice se redujo un 68% en relación al valor del 2005.
Los ejemplares adultos, cuya talla es mayor a 35 cm han disminuido desde 2005, manteniéndose en niveles bajos en los últimos tres años. A pesar que el rendimiento promedio en número de adultos aumentó un 39% en relación al año pasado, sigue estando un 52% por debajo del valor registrado en 2005.
Discriminando la fracción juvenil de la población de índices de abundancia por grupo de edad obtenidos a partir de las tallas, se observó que el grupo de edad 1 presentó una merma del 53% entre el 2009 y 2010, mientras que en relación al 2005, el último año disminuyó un 79%.
El valor del índice para el grupo de edad 2 presentó un descenso del 69% en 2010 con relación a 2009, ubicándose en un 60% menos que el registro del 2005.
En la estructura de la población estimada en 2010 se destacó una moda de 38 cm de largo total –Lt– correspondiente en su mayoría a individuos de 3 años, grupo que resultó fortalecido por el incremento extraordinario del grupo edad 2 registrado en 2009, mientras que los individuos de dos años de edad en 2010 llegaron a conformar un grupo menos numeroso.
El 41% de la estructura representativa del área total correspondió a grupos juveniles en general. Esta situación se asemejó a la estructura obtenida en 2005 aunque mucho menos numerosa.
Teniendo en cuenta el área total cubierta con el agregado de los lances destinados a complementar la zona de la actividad reproductiva de merluza, en enero de 2010 las mayores concentraciones en el área norpatagónica no se presentaron dentro de Bahía Camarones como en los años anteriores, sino a la misma latitud pero por fuera de la isobata de 50 metros.
La densidad media en el área reproductiva fue más alta que en 2009 y el grupo de ejemplares adultos se caracterizó por presentar la moda principal a una talla menor que en años previos (entre 37 y 39 cm Lt) que correspondería mayormente a los individuos que se reclutan por primeva vez al desove.
Los grupos desovantes principales, en cuanto a proporción de hembras grávidas, coincidieron espacialmente con los cardúmenes más densos de merluza, localizados en aguas de profundidad intermedia entre las isobatas de 50 y 100 metros, desde 45º30’S a 43º30’S.
Durante 2010 la relación de sexos, expresada como el cociente entre machos y hembras adultas, mostró un predominio de machos en las zonas de mayor actividad reproductiva
El patrón de distribución de larvas en el 2010 presentó un núcleo de gran concentración en el sector externo a Isla Escondida al igual que en 2006, 2007 y 2009 y una extensión de menor densidad hacia bahía camarones y norte de Golfo San Jorge similar a la observada en 2008.
En el período analizado, en general, los núcleos de agregación de las larvas de merluza se ubicaron en aguas intermedias por dentro de los 85 metros de profundidad, donde se conjuga la topografía del fondo con la circulación de las masas de agua generando un frente de mareas de gran productividad, altamente propicia para el desarrollo larval de diferentes especies.
Los índices estimados para los grupos 0 y 1 son los más bajos de los últimos tres años, siendo el Golfo San Jorge el área de mayor concentración. Es de fundamental importancia corroborar estos índices de abundancia en invierno con la campaña global de evaluación de merluza para el stock al sur del 41ºS, cuando los peces más pequeños aumentan de tamaño y se distribuyen más homogéneamente en toda el área.
Lo de fundamental importancia parece relativo a juzgar por los hechos. Es que ya se pasó el invierno y si no se apuran con las pruebas en el Oca Balda, la campaña terminará en el verano y los resultados quedarán desvirtuados por el desmedido paso del tiempo.
Mientras tanto, y en función de los resultados encontrados en enero, los investigadores del INIDEP recomiendan aplicar un manejo particularmente precautorio del área hasta obtener nueva información.
Por Roberto Garrone
25/10/10
REVISTA PUERTO

