El pasado 22 de abril, mientras la comunidad internacional celebraba el Día de la Tierra, la Comisión Ballenera Internacional (CBI) publicó el texto final de la propuesta que será negociada en junio próximo, dónde se definirá el futuro de este organismo internacional.
El pasado 22 de abril, mientras la comunidad internacional celebraba el Día de la Tierra, la Comisión Ballenera Internacional (CBI) publicó el texto final de la propuesta que será negociada en junio próximo, dónde se definirá el futuro de este organismo internacional.
El rechazo por parte de las organizaciones ciudadanas y gobiernos frente al acuerdo no se ha hecho esperar. La propuesta liderada por el embajador Cristián Maquieira, actual presidente de la CBI, busca levantar por diez años la actual moratoria global sobre la caza comercial, entregando cuotas oficiales de captura, lo que legitimaría las cuestionadas operaciones de caza "científica" japonesa en el Santuario de Ballenas del Océano Austral. Esta propuesta permitiría la caza de especies en peligro, tal como la ballena de aleta, así como el establecimiento de cuotas de captura basados en intereses políticos-comerciales, y no científicos.
La respuesta más dura, tras conocerse los términos finales de la propuesta, llegó del Gobierno de Nueva Zelanda. Hasta la semana pasada, el comisionado neozelandés ante la CBI, Sir Geoffrey Palmer, estaba promoviendo dicho acuerdo. Sin embargo, Murray McCully, ministro de Relaciones Exteriores de Nueva Zelanda, afirmó tras conocer el contenido final de la propuesta que "personalmente, la encuentro ofensiva", quitándole el respaldo político a Palmer.
McCully agregó que "las capturas propuestas en el Santuario de Ballenas del Océano Austral no son realistas. Incluir ballenas de aleta en las cuotas de captura es explosivo. Nueva Zelanda no aceptará este acuerdo".
En relación con la participación de Nueva Zelanda en el proceso de negociación, McCully afirmó que la meta final de su Gobierno era poner fin a todas las operaciones balleneras en el Pacífico Sur, manifestando que abandonarían el proceso diplomático si éste deja de ser productivo. "Necesitamos asegurar el fin de la caza en el Santuario de Ballenas del Océano Austral. No es suficiente reducirla," sentenció McCully.
Por su parte, el ministro de Medio Ambiente de Australia, Peter Garret, afirmó el viernes pasado que "el Gobierno continúa absolutamente opuesto a la caza comercial y la denominada caza científica de ballenas". Garret agregó que "estamos comprometidos con la moratoria sobre la caza comercial de ballenas. Deseamos ver el fin de la caza de ballenas en el Océano Austral y estamos liderando esfuerzos para proteger a las ballenas bajo la CBI".
Garret reiteró que su Gobierno mantiene abierta la posibilidad de llevar a Japón ante la Corte Internacional de Justicia con miras a terminar la denominada "caza científica" de ballenas en el Océano Austral si no se alcanza un acuerdo en la CBI.
Por su parte, el comisionado de Brasil ante la CBI y miembro del Grupo de Apoyo encargado de redactar la propuesta de negociación durante los últimos seis meses, Fabio Pitaluga, afirmó a la prensa brasilera que "vamos a ver lo que es posible acordar, pero Brasil está claramente a favor de la moratoria y contra la caza de ballenas en el santuario del Océano Austral".
Japón arponea propuesta de negociación
Las críticas no se limitan a los países conservacionistas. Japón también arponeó la propuesta de negociación de la CBI. El ministro de Pesca de la nación asiática, Hirotaka Akamatsu, afirmó que el plan va en contra de los requerimientos de Japón.
"Apreciamos que la propuesta nos permita continuar la caza costera de ballenas, pero no podemos aceptar una reducción de las operaciones balleneras antárticas", afirmó Akamatsu a la prensa nipona.
Adicionalmente, Corea del Sur ha criticado duramente la propuesta pues restringiría la caza de ballenas a Islandia, Noruega y Japón, evidenciando su interés de incorporarse al negocio ballenero una vez levantada la moratoria sobre la caza comercial.
Islandia, una de las naciones que se vería beneficiada con la propuesta de la CBI, rechazó de plano las posibles limitaciones al comercio internacional que podrían ser incluidas en el acuerdo. Tómas Heidar, comisionado de Islandia ante la CBI, afirmó que "todos países saben que nos oponemos firmemente a restringir el comercio internacional de productos de ballena." Las declaraciones de Heidar demuestran que la eventual adopción del acuerdo llevaría a la expansión de este tipo de comercio, el cual se encuentra prohibido por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES) desde que la CBI implementó la moratoria sobre la caza comercial de ballenas.
Exigen explicar posición
En tanto, en Chile más de una decena de organizaciones de conservación demandaron la semana pasada al ministro de Relaciones Exteriores, Alfredo Moreno, aclarar la posición del país frente a la propuesta liderada por el comisionado de Chile y actual presidente de la CBI, embajador Cristián Maquieira, argumentando que "la evolución del proceso de negociación de la CBI ha derivado en una propuesta prematura y débil en materia de conservación de cetáceos que busca eliminar tácitamente la moratoria sobre la caza comercial de ballenas y legitimar la denominada ‘caza científica" de ballenas en el Santuario de Ballenas del Océano Austral. Además brindará garantías durante un periodo inicial de diez años para la revitalización y expansión de las operaciones internacionales de caza y comercio de productos derivados de ballenas".
Elsa Cabrera, directora ejecutiva del Centro de Conservación Cetácea, sostuvo que "nos llama profundamente la atención el silencio del actual Gobierno de Chile en un tema que es de gran sensibilidad para todos los sectores de la ciudadanía chilena ya que esta propuesta no sólo condena el futuro de las ballenas. En un momento en que las comunidades costeras de nuestro país necesitan levantarse de las nefastas consecuencias del terremoto, el uso no letal de las ballenas representa una oportunidad única, en especial considerando que las aguas chilenas son visitadas por casi todas las especies de ballenas. Permitir su caza en el hemisferio sur para satisfacer los intereses unilaterales de una potencia del hemisferio norte como Japón, no tiene sentido".
28/04/10
AQUA – CHILE

