Transición energética redefine la competitividad portuaria y exige integrar al sector energético en su planificación

Transición energética redefine la competitividad portuaria y exige integrar al sector energético en su planificación

Esta transformación obliga a anticipar las inversiones en infraestructura y formación de capital humano.

La transición energética está redefiniendo el papel de los puertos de América Latina y el Caribe y plantea la necesidad de integrar la planificación portuaria con el desarrollo del sector energético, con el objetivo de que las futuras inversiones en infraestructura respondan a la demanda efectiva de los buques, las terminales y las cadenas logísticas.

El tema fue analizado durante el panel “Green Ports: Transición Energética y su Impacto en los Puertos de América Latina y el Caribe”, realizado en el marco del 11th Latin America Ports Forum 2026, en Panamá, y que reunió a especialistas de los ámbitos de inversión, logística y formación marítima.

Uno de los principales planteamientos fue que el concepto de Green Port debe avanzar más allá de iniciativas ambientales individuales y convertirse en una estrategia que vincule descarbonización, eficiencia, resiliencia y competitividad.

Alexis Rodríguez, especialista internacional en descarbonización marítima y socio director de NexBridge, sostuvo que el financiamiento representa solo una parte del desafío. Antes de buscar recursos, los puertos deben conocer su situación actual, proyectar sus necesidades y estructurar proyectos capaces de competir con inversiones destinadas a expansión, mantenimiento, modernización y digitalización.

“La transición energética no puede verse únicamente como una agenda ambiental. Para nuestros puertos representa una oportunidad de competitividad, eficiencia y desarrollo de nuevos servicios”, señaló Rodríguez. Agregó que antes de abordar el financiamiento o las tecnologías es necesario contar con “una hoja de ruta clara” y construir proyectos con un caso de negocio que permita transformar las oportunidades en decisiones concretas de inversión.

Planificación conjunta

Otro aspecto central, para el especialista, es incorporar al sector energético desde las primeras etapas de la planificación portuaria. La electrificación de equipos y del transporte terrestre, el suministro eléctrico a buques desde tierra (shore power) y la eventual adopción de combustibles marítimos alternativos modificarán progresivamente los requerimientos energéticos de los terminales.

En ese contexto, explicó que proyectos shore power requieren considerar simultáneamente la demanda de los buques, la capacidad de la red eléctrica, las fuentes de generación, las inversiones necesarias en los puertos y las adaptaciones requeridas en las naves.

La planificación deberá, por tanto— indicó— coordinar a autoridades portuarias, terminales, navieras, empresas eléctricas, proveedores de combustibles y reguladores. Esto con el objetivo de determinar primero cuál será la demanda energética y, a partir de ella, definir qué infraestructura se necesita, dónde debe instalarse y cuándo deberá entrar en operación.

“No podemos diseñar la transición energética de los puertos sin integrar al sector energético. Primero debemos entender cómo evolucionará la demanda de los buques, las terminales y el transporte terrestre; después determinar qué energía necesitaremos, dónde deberá estar disponible, a qué costo y qué capacidad de infraestructura será requerida”, afirmó Rodríguez.

Según señaló, este enfoque permitiría reducir tanto el riesgo de desarrollar instalaciones sobredimensionadas o prematuras como el de enfrentar déficits de capacidad energética que puedan afectar la competitividad de los puertos.

Capital humano y escenario multi-fuel

De acuerdo con Rodríguez, la transformación tampoco dependerá exclusivamente de infraestructura física. La introducción de nuevos combustibles, sistemas eléctricos y tecnologías operacionales demandará nuevas competencias, protocolos de seguridad y capacidades institucionales.

Víctor Luna, rector de la Universidad Marítima Internacional de Panamá (UMIP), destacó que “la transición tecnológica tiene que avanzar acompañada por una transición de capacidades”. Añadió que, junto con desarrollar infraestructura y adoptar nuevos combustibles, será necesario preparar a quienes deberán “operar, mantener y gestionar estas tecnologías de manera segura y eficiente”.

De este modo, según Rodríguez, el desafío se amplía ante un futuro marítimo multi-fuel, debido a que la infraestructura portuaria se proyecta para varias décadas, mientras las tecnologías, regulaciones y decisiones de las navieras evolucionan con mayor rapidez. Frente a esta incertidumbre, la planificación por etapas, la modularidad y la flexibilidad aparecen como herramientas para disminuir el riesgo de activos subutilizados.

“El puerto del futuro será cada vez más un nodo logístico y energético, y esa planificación tiene que comenzar hoy”, concluyó Rodríguez.

(MUNDO MARITIMO) #NUESTROMAR

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