La víctima cayó al río Paraná de las Palmas cuando se desmoronó la costa de un puerto.
La víctima cayó al río Paraná de las Palmas cuando se desmoronó la costa de un puerto.
La justicia federal investiga las causas del desmoronamiento de una porción de costa en el río Paraná de las Palmas, dentro del predio de una de las terminales portuarias privadas de Zárate, hecho que produjo la caída de dos vehículos de carga y excavación, y la muerte de un operario que manejaba uno de ellos.
El episodio ocurrió el 13 del actual, y el cadáver de Ramón Obando, de 38 años, que removía piedras de mineral de hierro desde la cabina de una retroexcavadora cuando la costa se derrumbó, fue hallado el viernes pasado, a diez metros de profundidad.
El juez federal de Zárate-Campana Federico Faggionatto Márquez ordenó peritajes para determinar las causas del desmoronamiento. Dos días después, el magistrado fue suspendido por el Consejo de la Magistratura. La causa quedó en manos de la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado.
Obando era empleado de la terminal portuaria Zárate Port, un emprendimiento especializado en el movimiento de graneles sólidos, según la definición publicada en el sitio web de la compañía: www.zport.com.ar .
Fuentes de la Prefectura Naval dijeron que se supone que la costa se derrumbó porque el agua la socavó desde abajo. Pero ante la sospecha de que el derrumbe se haya debido a una eventual falta de mantenimiento, el juez federal de Zárate-Campana ordenó una serie de peritajes.
La caída de la retroexcavadora produjo un pozo de cinco metros de diámetro. "El jueves 15, 48 horas después del desmoronamiento, logramos sacar del agua la máquina, pero no pudimos encontrar el cuerpo del operario. En la cabina hallamos las pertenencias de Obando", recordaron a LA NACION fuentes de la Prefectura Naval.
Un día después continuó la búsqueda. "Finalmente, el cadáver fue hallado a metros de donde había estado sumergida la máquina", agregaron las fuentes consultadas.
LA NACION intentó comunicarse con la empresa, pero las llamadas no fueron respondidas.
23/10/09
LA NACION
