La costa del mar Báltico se ha teñido de rojo: mariquitas en las fachadas de casas, en árboles, en playas… En toda la costa alemana. Sin embargo, a los biólogos no les sorprende esta plaga. ¿Han venido a traer suerte?
La costa del mar Báltico se ha teñido de rojo: mariquitas en las fachadas de casas, en árboles, en playas… En toda la costa alemana. Sin embargo, a los biólogos no les sorprende esta plaga. ¿Han venido a traer suerte?
“La causa de esta invasión de mariquitas ha sido la gran proliferación de alimentos para larvas este año”, aclara Jan-Peter Hildebrandt, profesor de zoología de la Universidad de Greifswald. “Este aumento masivo es algo que ocurre cada dos años y no tiene que ver con el cambio climático”.
La invasión se repite
Algunos se acuerdan de la plaga de 1988: “He dejado el brazo quieto, dice una mujer, y al cabo de unos minutos estaba completamente cubierto de mariquitas”. Pero, además de la invasión de mariquitas, también cabe destacar la invasión de avispas. Mientras tanto, el Instituto para Salud de Rostock ha tomado medidas contra estas invasiones y ha recomendado que se eviten colores llamativos y que se coloquen mosquiteras en las ventanas. A pesar de todo, no hay que alarmarse porque son animales inofensivos, declaró el Instituto.
Las suaves temperaturas y la humedad han hecho proliferar la vegetación y los pulgones de forma masiva. “Una mariquita ingiere diariamente entre 50 y 250 pulgones”, afirma la asociación de protección de la naturaleza “Nabu”. Cada larva consume a lo largo de tres semanas hasta que sale la crisálida entre 400 y 600 pulgones. La existencia de una única mariquita hembra durante el verano podría acabar con cientos de miles de pulgones.
Normalmente, durante la transformación de larvas a animales adultos, mueren muchas en el proceso, aclara Hildebrandt. Este año, sin embargo, debido a la masiva oferta de alimento la situación es diferente. Las mariquitas tienen alimento suficiente y además, debido a las sustancias químicas indigestas que segregan, no son apetitosas para muchos tipos de pájaros, por lo que se alimenta este círculo vicioso hasta crear una plaga.
El hecho de que las mariquitas anden pululando por la costa norte de Alemania tiene que ver, en opinión de los científicos, con las corrientes de viento. Cerca del mar, se mezclan diferentes corrientes atrayendo a las mariquitas hasta las costas. Esto, sin embargo, no durará mucho, asegura Hildebrandt, pues las mariquitas viven una media de un año.
Las mordeduras de estos animales, según los zoólogos, son inofensivas y superficiales. “El humano no entra dentro de las presas de las mariquitas”, asegura Hildebrandt.
Revolución asiática
Expertos de “Nabu” afirman que la invasión de mariquitas procede de Asia. La mariquita asiática (Harmonia axyridis) se introdujo en los años ochenta en Estados Unidos para erradicar algunos parásitos biológicos. El enorme apetito de estos insectos resultó ser toda una amenaza para las mariquitas, ya que se reproducían más fácilmente.
Desde hace algunos años la especie asiática ha proliferado de forma explosiva en algunas regiones de Europa. Este fenómeno se hizo notar por primera vez en Hamburgo en el año 2002. “Ya resulta imposible detener la reproducción de mariquitas asiáticas. Ahora habrá que esperar un tiempo para valorar si éstas resultan una amenaza para las especies autóctonas.”
A las intrusas asiáticas es muy fácil reconocerlas. Mientras las mariquitas autóctonas tienen normalmente entre dos y siete puntos, las asiáticas pueden llegar hasta 21. La característica principal es, según expertos del Nabu, la marca blanca en el cuello en forma de W. Las mariquitas autóctonas tienen el cuello completamente negro.
En Alemania existe la creencia de que las mariquitas son amuletos y traen suerte: la razón es que ayudan a eliminar muchos parásitos en los jardines caseros. Mariquitas con puntos o sin puntos, autóctonas o asiáticas; lo importante es que, aunque los zoólogos lo vean como una plaga, los alemanes han visto llegar todo un golpe de suerte.
28/07/09
EL LITORAL

