Armadores de buques del fresco denunciaron a la Administración por vía judicial y amenazan con nuevos conflictos. Los empresarios de Mar del Plata creen que la flota del sur esquilmará la merluza del norte del caladero.
Armadores de buques del fresco denunciaron a la Administración por vía judicial y amenazan con nuevos conflictos. Los empresarios de Mar del Plata creen que la flota del sur esquilmará la merluza del norte del caladero.
Los pescadores de merluza hubsi del Atlántico sur, en el mar argentino se reparten en dos regiones a las que divide el paralelo 48. Al sur faena la flota de congeladores, en su mayoría pertenecientes a filiales locales de armadores gallegos. Y al norte los buques fresqueros, todos de bandera argentina, cuyo puerto base es el de Mar del Plata, ubicado a 400 kilómetros al sur de Buenos Aires.
A finales del año pasado, y ante la falta de pescado en los caladeros del sur, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, la Subsecretaría de Pesca y el Instituto Nacional de Desarrollo Pesquero (Inidep) emitieron una resolución autorizando a la flota de congeladores a faenar al norte del paralelo 48 para poder mantener sus buques activos y evitar conflictos con los 6.800 trabajadores que dependen de esta industria pesquera.
Apenas conocida la resolución, la Cámara Pesquera Marplatense (Capemar) presentó una queja a los organismos oficiales que la habían dictado, por la inclusión de los congeladores en sus áreas de pesca. Y frente al silencio oficial Capemar presentó un recurso de amparo ante la Justicia denunciando por «inconstitucional, ilegítima y arbitraria» la resolución del Gobierno, intentando que los congeladores no ingresen en los caladeros del norte, hasta ahora su territorio de faena exclusivo.
La causa recayó en el juzgado federal de Mar del Plata, a cargo del juez Alfredo López, quien convocó hace dos semanas a una audiencia informativa a todas las partes: los denunciantes propietarios de los fresqueros y a los acusados, los funcionarios responsables de la resolución.
La denuncia cayó como un balde de agua fría entre los empresarios gallegos, que se juegan esta temporada la continuidad de sus negocios en aguas argentinas. Si la Justicia decide declarar inconstitucional la resolución, la temporada de la merluza prácticamente habrá terminado para los congeladores, generando conflictos laborales y graves pérdidas.
El juez, a la espera
El día de la audiencia, el juez Alfredo López esperó en su despacho a los citados, pero solo hicieron acto de presencia los denunciantes; es decir, los armadores marplatenses. Por la otra parte no se presentaron los secretarios de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Javier de Urquiza; el titular de la Subsecretaría de Pesca, Gerardo Nieto; ni el responsable del instituto de investigación argentino.
El magistrado convocó a una segunda audiencia informativa para el 14 de agosto, aunque en el propio juzgado intuyen que el Estado volverá a estar ausente,
– primero porque estas audiencias no son obligatorias y,
– segundo, porque el Gobierno no quiere tener problemas en los puertos del sur, donde el año pasado hubo duros incidentes con factorías quemadas y empresarios amenazados.
Estas dos razones son las únicas que tranquilizan a los armadores gallegos con intereses económicos en Argentina, que deducen que no se innovará en la resolución vigente.
Contrariado, el presidente de la agrupación Capemar, Daniel Tunoni, aseguró a La Voz: «Esperemos poder llegar a un acuerdo, porque se están viviendo días muy difíciles, la gente no tiene trabajo. La verdad es que no nos han dejado otra alternativa más que tomar el camino judicial. Tocamos todas las puertas, desde alcaldes, gobernadores y hasta el propio presidente de la nación, pero nadie nos hizo caso. Y así llegamos al 2007, con los destrozos de plantas, los cortes de ruta y hasta varios heridos. No queremos que eso se repita este año», recordó amenazante Tunoni.
«La denuncia es un disparate»
Entrevista a Daniel Molina Carranza, Director de Capeca.
Daniel Molina dirige la Cámara de Armadores Pesqueros y Congeladores de Argentina (Capeca), que reúne a la mayoría de las filiales de armadores gallegos que resultaron beneficiadas por la resolución del Gobierno argentino que los autorizó a pescar al norte del paralelo 48.
-¿En qué situación se encuentra la pesca de merluza?
-Está mal desde hace tiempo, y este asunto de la denuncia de los fresqueros es un disparate.
-La cámara marplatense dice que si no se resuelve el tema pueden volver las huelgas y la violencia.
-Eso es una amenaza que tampoco contribuye a nada. Las verdaderas causas de la crisis de la merluza son
– la sobrepesca,
– los datos falseados de las declaraciones de captura,
– la corrupción que existe en las inspecciones,
– el mercado negro y
– la ilegalidad de determinados buques.
Enviar los congeladores al sur del 48 no es la verdadera solución a la crisis de la merluza.
-¿Cuál es la solución?
-Un control adecuado de las capturas. Con las cifras de exportaciones y las del mercado interno se puede ver que las capturas son mayores a las declaradas. Centrar la discusión en las diferencias entre fresqueros y congeladores empeora la recuperación del caladero. El Estado debe asegurar un control efectivo. Si no halla nada, es porque no quiere encontrar.
Casi siete mil empleos dependen de la Capeca
La Cámara de Armadores Pesqueros y Congeladores de la Argentina (Capeca) está constituida por 11 grupos empresariales que desarrollan su actividad en aguas del Atlántico con 101 barcos:
– 13 son congeladores arrastreros,
– 21 poteros,
– 7 palangreros,
– 47 tangoneros y
– 13 fresqueros.
Posee 16 plantas en la Patagonia, desde San Antonio hasta Ushuaia y Emplea a 6.801 personas.
La integran: Alpesca, Arbumasa, Argenova, Aresit, Bahía Grande, Empesur, Estremar, Hamaltal, Harengus, Pesantar, Pespasa, Pesquera Santa Cruz, Pesquera Santa Elena, Sur Este Argen, Wanchese Argentina, y Yunken.
Por A. Bottinelli
16/06/08
LA VOZ DE GALICIA

