El Intendente de Mar del Plata reflotó el proyecto de trasladar bares y boliches, junto con buques pesqueros y estibadores. Buscan que se apruebe en el Concejo Deliberante. La incompatibilidad de Pezzati.
El Intendente de Mar del Plata reflotó el proyecto de trasladar bares y boliches, junto con buques pesqueros y estibadores. Buscan que se apruebe en el Concejo Deliberante. La incompatibilidad de Pezzati.
En los albores del año pasado el intendente Municipal, Gustavo Pulti, anunciaba a los cuatro vientos el proyecto oficial, con el apoyo de la Nación, la Provincia y el aval de Eduardo Pezzati, presidente del Consorcio, de transformar a la escollera norte en un infierno nocturno.
En eso se transforma casi todas las noches la calle Alem, donde están ahora los bares y boliches que se pretende mudar a la Escollera, en respuesta a la queja repetida de los vecinos del barrio, cansados de tanto descontrol juvenil.
El tiempo pasó y el anuncio quedó en eso. Ni los seis millones que habían proclamado aportar del presupuesto municipal para darle urbanidad al sector, con los servicios públicos esenciales más allá de la sede del INIDEP, ni inicio de obras, ni concurso para el diseño de las nuevas construcciones, ni Terminal de Cruceros, ni nada. Sólo mugre y deterioro de una de las zonas más exclusivas de Mar del Plata.
Sí… algo pasó en el medio. En una jornada de trabajo convocada en el recinto de sesiones del Concejo Deliberante, a mediados de año, distintos representantes de la actividad pesquera y portuaria rechazaron de plano la iniciativa. Recuerdo haber visto a Darío Sócrate, presidente de la Cámara de Armadores y a Florencia Garrido, gerente de la Cámara de la Industria Naval.
Expusieron un poco de sentido común, no más que eso, para resaltar la incompatibilidad que supone la “recreación” nocturna de miles de jóvenes, a orillas del mar, con la estiba de buques pesqueros o las reparaciones navales.
Comenzado el año nuevo y con mayoría propia en el Concejo como para adherir a los convenios suscriptos con el Ministerio de Defensa –cedió su parte de la Escollera–, el Intendente vuelve a la carga con el proyecto.
Los 6 millones que pondría el municipio ahora los pondrá la Nación y se encuadra todo en los festejos del Bicentenario. Deben apurarse porque la idea oficial es que esté todo en condiciones para recibir a los veleros de la regata internacional, en poco más de un mes.
Con el descontrol que mostró la zona de Alem en ocasión de las celebraciones de fin de año y las renovadas acusaciones de los vecinos del barrio, ahora la comuna parece decidida a reflotar el proyecto de mudanza. Ayer a la tarde, hasta anticiparon en conferencia de prensa cómo será el barrio sin los boliches. Los constructores de parabienes. Sólo edificios y hoteles entran en el plano imaginado por Pulti y sus funcionarios.
Ariel Ciano, secretario de Gobierno municipal, lamentó que la iniciativa no haya prosperado antes. “Fue rechazada el año pasado en el Concejo Deliberante”, sostuvo y añadió: “Vamos a insistir para que se pueda solucionar este problema de la nocturnidad en la zona de Alem”.
El funcionario municipal aclaró que este proyecto cuenta con el apoyo de los vecinos y se había consensuado con los empresarios de los bares que estaban dispuestos a hacer la inversión necesaria para trasladar la actividad a la Escollera.
Lo que muchos en el puerto están dispuestos a recordarle a Ciano es el fuerte rechazo que esa idea tuvo entre los operadores pesqueros y portuarios. ¿Podrá Retrivi, en su triple rol de funcionario/empresario/dirigente sectorial, encauzar a la tropa?
En las últimas horas, desde la Municipalidad eligieron apagar las llamas que despierta el proyecto en el puerto con nafta. Pulti decidió que el bombero sea el mismísimo Eduardo Pezzati, el poderosamente impopular presidente del Consorcio, en este caso, en su rol de concejal oficialista y “conocedor” por no haber abandonado el timón en la administración portuaria.
Inviable por donde se lo mire –nadie dijo hasta ahora cómo harán para superar los requisitos de la seguridad que plantea el Código de Protección de Buques e Instalaciones Portuarias (PBIP)–, la iniciativa de transformar a la Escollera Norte en una imitación de segunda mano de Puerto Madero, sirve por ahora para dejar en evidencia la incompatibilidad de funciones de Pezzati, como presidente del Consorcio y concejal.
Como edil oficialista representa a todos los marplatenses y bien puede pensar que esa mudanza de boliches puede significar un aporte valioso para el desarrollo de la ciudad.
Pero como cabeza del Consorcio Portuario su misión es representar los intereses particulares de todos los actores vinculados con el proceso productivo del puerto: los que están y los que faltan en el Directorio que lo acompaña en su gestión. Y muchos están en contra de este proyecto y deberían ser escuchados para que se defiendan sus intereses.
Como para comprobar que no todos quieren transformar a la Escollera en una galería de boliches nocturnos donde poder ir a tomarse un whisky, fumarse un pucho y babearse frente a alguna linda mujer.
Por Roberto Garrone / Fotos de Diego Izquierdo
07/01/10
REVISTA PUERTO

