El gerente de Star Shipping, agente de la naviera israelí ZIM, destacó el crecimiento del tráfico intrabloque.
El gerente de Star Shipping, agente de la naviera israelí ZIM, destacó el crecimiento del tráfico intrabloque.
El 30 es un número importante para la naviera ZIM: son los años que pasaron desde el primer servicio a Israel, en 1978, y es el porcentaje que el Mercosur -su apuesta fuerte- representa en su facturación global.
La naviera israelí, agenciada en la Argentina por Star Shipping, tiene dos servicios madre (Estados Unidos, Golfo y Caribe, por un lado, y Mediterráneo, por el otro) y atiende Oriente (vía Kingston) y África occidental (vía Barcelona). "ZIM crece a un ritmo del 10% anual y para 2010 apunta a estar entre los 10 principales armadores, duplicando su capacidad de bodega. Hoy es uno de los 5 armadores con más órdenes de construcción de buques de 8000, 10.000 y 12.600 TEU", señaló a LA NACION Fernando Bentosela, gerente general de Star Shipping.
En la Argentina, ZIM duplicó su crecimiento en los últimos dos años. En lo que va de 2008, los volúmenes de exportación se incrementaron un 110% y los de importación en un 90%. "Hay tráficos que como agente [Star Shipping es además casa propia de ZIM] podés presionar para entrar. Eso pasó con el Mercosur, en el que no estuvimos por 10 años, y volvimos hace un año, con un buque regular semanal."
-¿Cuánto le representa a ZIM el negocio del Mercosur?
-Desde la Argentina, un 30%. El año pasado era 50 y 50 entre los servicios al norte de América y el Mediterráneo. Hoy sumamos con fuerza un nuevo tráfico, y entre los tres se reparten un 30% la facturación por exportación. En importación, el Mercosur es un 20 por ciento.
-Como agencia, ¿qué planteos reciben del armador a la hora de evaluar esta posición?
-Influye decir que Brasil pesa mucho en la carga argentina. Cuando se quiere fomentar un destino, hay que defender su facturación y su calidad de nicho. Hay variables como el volumen total para un puerto, su grado de congestión y cuán balanceada está la importación y la exportación, porque si no hay equilibrio difícil que haya rentabilidad.
-¿Buenos Aires está saturado?
-Hay congestión. Pero Buenos Aires es el 30 o 40% de la exportación. Hay presiones gremiales y saturación en todas las terminales, sobre todo con armadores que vienen de Oriente con mercadería de importación. El puerto es bastante más caro que los demás, considerando el peaje de hidrovía, los remolques, el practicaje… Y esto, sumado a la tendencia a la suba de las tarifas, en dólares, hace que, en el momento de analizar, todo juegue en contra respecto de Río Grande o Montevideo, ambos más baratos y con menos horas de navegación, y menos costo de combustible implícito.
-¿Analizó ZIM dejar de venir, o ir sólo a Montevideo?
-En realidad, lo que hicimos fue apostar al volumen de Buenos Aires. Antes, el servicio al norte de América se hacía con un main loader de 1200 TEU desde Río Grande vía Kingston, y lo alimentábamos con feeders o con slot agreements desde Buenos Aires. Pero hace dos meses pusimos un buque propio (el Pampero, de 500 TEU) que operamos exclusivamente para ZIM (aunque pueden vender espacio a otros armadores) y que mejora mucho el transit time a Río Grande. Con los volúmenes de Buenos Aires y Montevideo es una mejor ecuación el buque propio que bajar con el main loader .
-¿Cómo ven la relación entre crecimiento del comercio exterior y la infraestructura acorde?
-Tal vez la infraestructura no sea suficiente y haga falta más espacio. No es un problema de productividad de las terminales. Hay alternativas como los depósitos externos, para descomprimir.
-¿Cómo afectó la operación la limitación para exportar carne?
-La carne congelada es el principal producto que manejamos. Y nos vimos afectados. Sobre todo cuando el exportador tuvo que desconsolidar contenedores embarcados para volcar el producto al mercado interno. El barco sale igual, su operación es un costo hundido. En algunas oportunidades pudimos vender los espacios que dejó la carne. Pero también puede pasar que un mercado cierre la importación de productos argentinos, y es la misma historia.
Por Emiliano Galli
13/05/08
LA NACIÓN
