Hombres pájaro en la Antártida

Toni López, Santi Corella y Álvaro Bultó presentaron ayer la cuarta fase de su ‘Proyecto Alas’, con el que pretenden saltar sobre los distintos elementos (tierra, agua, hielo, fuego, vegetación y arena). En esta ocasión se trata de lanzarse sobre la Antártida, un reto hasta ahora inédito y que el trío de aventureros piensa ejecutar hacia mediados de marzo.

Toni López, Santi Corella y Álvaro Bultó presentaron ayer la cuarta fase de su ‘Proyecto Alas’, con el que pretenden saltar sobre los distintos elementos (tierra, agua, hielo, fuego, vegetación y arena). En esta ocasión se trata de lanzarse sobre la Antártida, un reto hasta ahora inédito y que el trío de aventureros piensa ejecutar hacia mediados de marzo.

El punto exacto de aterrizaje y el momento del salto es algo que decidirán en las instalaciones de la base de la fuerza aérea argentina de Marambio donde llegarán procedentes de Buenos Aires y que utilizarán de campamento hasta el momento de la verdad. Las previsiones meteorológicas marcarán el ‘tempo’ del salto a once mil pies (3.352 metros) y a temperaturas extremas que rondan los –60º. “Allí las condiciones cambian en cuestión de minutos y esa es nuestra mayor preocupación: poder realizar el vuelo”, dice Corella.

El trío vestirá un traje de paracaidista que incorpora unas membranas que unen brazos y piernas, lo que permite “un importante desplazamiento horizontal”, según López. Bajo ese traje llevarán cinco capas de ropa térmica para soportar las bajas temperaturas. La última de estas capas lleva unas baterías que alimentan una resistencia que da calor por todo el abdomen. El trío ostenta el récord del vuelo más largo desde junio de 2005, cuando volaron sobre el estrecho de Gibraltar y cubrieron 20.448 m. en seis minutos.

Vientos de hasta 300 km/h

El riesgo de esta aventura viene dado por las condiciones extremas en la que se desarrollará. “Podemos coger un día sin viento (ojalá) pero allí son normales vientos de más de 100 k/h y, en días desapacibles, pueden llegar a los 300 k/h. Hay que afinar bien el tiro y caer en el punto acordado o lo más cerca posible. Esperar a que llegue el equipo de rescate, caminar más de la cuenta, hacerse un esguince o perder un guante puede tener consecuencias fatales”, explican, y recuerdan el caso de un ruso que perdió un guante en el vuelo y al que se le hubo de amputar la mano porque cuando llegó al campamento base la tenía ya congelada.

Sólo hay un antecedente de salto en la Antártida. “Fue hace cinco o seis años; era un equipo internacional que saltó sin el traje de alas y murieron todos menos dos”, explica Bultó, que destaca que como no hay precedentes la información que han podido recabar es muy poca. “La Antártida es el último reducto que ha permanecido inaccesible al hombre”, apunta Corella.

Estos días han estado probando la cámara hipobárica para acostumbrarse a la reacción del cuerpo a altitudes tan exageradas.

Por Santi Durán

25/02/07
EL MUNDO DEPORTIVO

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