Proteger realizó una nueva gira por el litoral fluvial argentino.
Proteger realizó una nueva gira por el litoral fluvial argentino.
• Integrantes de PROTEGER recorrieron nuevamente los puertos pesqueros de los ríos Paraná y Paraguay en un tramo de casi mil kilómetros, desde Santa Fe hasta Formosa.
• Las visitas buscan conocer en detalle la situación de las comunidades de pescadores artesanales del litoral fluvial de la Argentina e impulsar la gestión sustentable de los recursos pesqueros.
• Preservar y monitorear la mayor pesquería continental del país ubicada en esta región, junto a gobiernos locales, ONGs y grupos de pescadores nucleados en REDEPESCA, es otro de los objetivos de la gira.
Santa Fe, 13 diciembre 2007 (prensa Proteger).- “Quisimos conocer de cerca la realidad de las comunidades ribereñas de Santa Fe, Entre Ríos, Chaco, Corrientes y Formosa, que si bien tienen problemáticas y desafíos diferentes comparten muchas necesidades comunes y una misma visión, la importancia fundamental de conservar los recursos pesqueros como un patrimonio irremplazable”, señaló la coordinadora del programa sobre agua, humedales y pesca de la Fundación PROTEGER, Julieta Peteán.
“Todo lo que hemos observado confirma que es urgente avanzar hacia la conservación y recuperación de los recursos naturales y de los emprendimientos a escala pequeña, mediana y familiar si queremos reducir la pobreza y avanzar con firmeza hacia un horizonte de sustentabilidad y equidad”, aseguró Peteán.
Asimismo recordó que los grupos de pescadores artesanales que visitaron en diferentes puertos de desembarco y comunidades costeras, vienen trabajando juntos hace ya casi una década en la REDEPESCA. La red articula a unos veinte grupos, asociaciones y comunidades de pescadores artesanales de cinco provincias del nordeste argentino, principalmente de los ríos Paraná y Paraguay.
“Los pescadores del litoral fluvial se reconocen no sólo como beneficiarios sino como co-responsables en la protección y el manejo de los recursos acuáticos. REDEPESCA es una iniciativa que ha dado sobradas muestras de ser un éxito de trabajo colectivo en favor de la conservación del recurso pesquero. En la actualidad más de 1.700 familias ribereñas participan en las diferentes acciones que se llevan adelante”, sostuvo.
“La Fundación PROTEGER, científicos y medios de comunicación han acompañado y apoyado este crecimiento, no sólo como una contribución a la conservación de los recursos de nuestros ríos y humedales, sino por la urgencia de preservar los miles de puestos de trabajo ligados a la pesca y como una alternativa ante los altos índices de pobreza en el nordeste argentino que son los más elevados del país”, dijo Peteán.
En todo ese tiempo se tejieron fuertes lazos que posibilitaron el intercambio de experiencias y la capacitación, estimulando iniciativas tendientes al uso sustentable y a la puesta en valor de los recursos del río y los humedales. “A través de un esfuerzo sostenido se ha logrado dar ejemplos de fortalecimiento institucional y trabajo coordinado entre grupos antes dispersos, lo que permite avanzar hacia mejores condiciones ambientales, de trabajo y de vida de las comunidades ribereñas, fundamentalmente de los pescadores artesanales. Es una carrera de largo aliento, que estamos dispuestos continuar”, subrayó.
Frigoríficos exportadores, Yacyretá e Itaipú
“En todo el litoral fluvial de Argentina se ve claramente que la pérdida de puestos de trabajo y el consiguiente aumento de la pobreza, junto al deterioro de los recursos naturales son algunos de los principales conflictos a los que nos enfrentamos. En relación a la pesca, una causa importante de la crisis es la falta de medidas de manejo y control. Esto llevó además a la merma del recurso pesquero, poniendo en peligro una de las principales fuentes de alimento, trabajo, turismo, recreación, actividad económica, cultura y desarrollo regional”, resumió Peteán.
“Esta es la situación típica del extremo sur del sistema de los ríos Paraguay y Paraná, donde se beneficia un pequeño grupo de grandes frigoríficos exportadores que hoy invierten porque la ganancia es alta y una vez que la actividad deja de ser rentable se retiran, dejando al río sin peces y con mucha más gente desocupada que luego el Estado y los contribuyentes tenemos que subsidiar”, sentenció Peteán
La coordinadora del programa de pesca de PROTEGER remarcó que en el norte –Chaco, Corrientes, Formosa y norte de Santa Fe–, “no existen frigoríficos exportadores instalados”, aunque advirtió que “las industrias pesqueras radicadas en el sur de Santa Fe y Entre Ríos, compran pescado del norte para exportar”.
“Otro enorme impacto negativo a nivel ambiental, económico y social se origina en el pésimo manejo del agua por parte de las represas ubicadas sobre el Paraná, como Yacyretá e Itaipú, a quienes no importa si falta caudal en el momento de la migración y reproducción de los peces de importancia económica y alimentaria. Además de que los embalses de Yacyretá e Itaipú en conjunto destruyeron el 44% del área de reproducción del surubí. El tema del caudal y la retención del agua en estas represas es un tema crucial que espera solución en la cuenca y que podría agravarse en las próximas bajantes”, advirtió la especialista.
Urgencias locales y un denominador común
“Está claro que existen diferencias locales y regionales, pero un denominador común es la carencia, no sólo de adecuadas políticas de gestión sino de una visión integral del manejo pesquero, que incluya las variables ecológicas, económicas y sociales”. Para Peteán esa situación “se ve agravada porque no se han establecido acuerdos sobre el uso y control de los recursos, y porque en muchos casos hay necesidades e intereses incompatibles”.
En ese sentido, mencionó que los sectores de menores ingresos, como los pescadores artesanales, “tienen poco acceso a la información, del mismo modo en que hay una escasa o nula participación de comunidades, organizaciones y gobiernos locales en los procesos de toma de decisión, lo que lleva a que sus prioridades no estén incluidas dentro de las políticas, programas y proyectos que se proponen desde el Estado nacional o las provincias”.
Desde los años ‘90 PROTEGER ha planteado la necesidad de revertir la enorme presión causada por la sobrepesca, advirtiendo que la pesca industrial para exportación de pescados de río no ha respetado las normativas legales ni un criterio científico. Sumado a la falta de planes de manejo pesquero, se ha llegado a una marcada –y comprobada– merma del recurso básico de los pescadores artesanales y del comercio interno, y de cientos de pequeñas y medianas empresas vinculadas a la pesca deportiva, gastronomía y hotelería, lo cual impacta negativamente en los índices de ocupación y de calidad de vida.
Una mirada integradora
Al finalizar la extensa recorrida por el litoral fluvial Peteán subrayó que es “fundamental identificar necesidades, conflictos y estrategias de solución, para avanzar hacia una gestión multisectorial de los recursos pesqueros con la participación informada y activa de todos los usuarios, prioritariamente de aquellos de escala pequeña, mediana y familiar que hasta ahora no ha tenido voz ni voto”.
También subrayó que desde REDEPESCA se seguirá trabajando en la planificación y en el monitoreo de cambios tanto en el estado de los recursos como en la gestión de los mismos. “Es fundamental desarrollar estrategias para aprovechar las lecciones aprendidas, replicar las experiencias exitosas y buscar indicadores de progreso”, destacó.
Visitar una vez más a las comunidades ribereñas permitió a PROTEGER analizar con los propios protagonistas los conflictos que surgen en cada lugar, siempre desde una visión integradora. Los integrantes de la ONG sostuvieron que “cada día es más evidente la necesidad de manejar en forma participativa los recursos pesqueros, con una visión de cuenca y un Enfoque Ecosistémico, incorporando los variados factores ecológicos, así como los intereses de los diversos actores que se benefician de manera directa e indirecta”.
“Hacer una lectura de la situación ambiental sin tomar en cuenta los aspectos socioeconómicos de la población sería un error. En definitiva los pescadores tradicionales que ven con honda preocupación la pérdida de su recurso y los pobres convertidos en pescadores de subsistencia, los que constituyen un amplio sector social altamente vulnerable y el más dependiente de los servicios y bienes ambientales, como la pesca, que gratuitamente les brindan seguridad alimentaria y salud como una posibilidad única”, acotó.
“El éxito y efectividad de las estrategias de manejo depende de la gente. Si realmente queremos una gestión sustentable de este recurso tan presionado y que tiene una importancia estratégica para la economía regional y nacional, los planes de manejo deben integrar no sólo los aspectos ecológicos, sino también los culturales, sociales, económicos y políticos; deben ser realmente participativos en su diseño, implementación y control”, remarcó.
“Creemos que la única manera de alcanzar resultados social y ambientalmente positivos es a través del esfuerzo compartido, la suma de voluntades y la perseverancia. Aunque el Estado a veces parece no darse cuenta, podemos ver claramente que reducir la pobreza y recuperar los recursos naturales es un desafío tan grande que enfrentarlo sólo es posible con un sólido puente entre la sociedad y el Estado”, reflexionó finalmente Peteán.
Por Guillermo Acrich
13/12/07
PROTEGER

