Greenpeace reconoce los esfuerzos que realizan el Consejo de Administración Marina (MSC) y Friend of the Sea (FOS), pero considera que en la actualidad no existe ningún sistema de certificación totalmente confiable para garantizar la sustentabilidad de los productos del mar.
Greenpeace reconoce los esfuerzos que realizan el Consejo de Administración Marina (MSC) y Friend of the Sea (FOS), pero considera que en la actualidad no existe ningún sistema de certificación totalmente confiable para garantizar la sustentabilidad de los productos del mar.
La organización ambientalista recuerda que el MSC supervisa dos programas de certificación. El primero certifica que un determinado producto "proviene de una pesquería certificada por el estándar del medioambiente de Consejo de Administración Marina para una pesquería bien administrada y sustentable”.
Esta certificación corresponde a las actividades de captura hasta el punto en que se descarga el pescado, pero no mucho más allá. Sólo se aplica al pescado silvestre, no al cultivado.
El segundo programa de certificación, denominado “Cadena de Custodia”, permite el rastreo de productos pesqueros certificados desde el punto de desembarque hasta su venta. Permite además que se exhiba el logo de MSC en el envoltorio, los mostradores de pescado, los menús de los restaurantes y demás.
Greenpeace admite que los programas de certificación del MSC tienen algunos aspectos positivos, pero también otros flojos. Entre sus debilidades menciona que sus estándares ambientales no son lo suficientemente sólidos para abordar cuestiones fundamentales para la sustentabilidad pesquera, como la sobrepesca y los impactos de la pesca destructiva.
También critica el uso de un lenguaje vago, que abre la puerta a malas interpretaciones intencionales, y el proceso de selección, que implica una pérdida de tiempo y es muy costoso para algunos miembros del sector. Otros puntos débiles son la falta total de estándares socioeconómicos, como los derechos básicos de los trabajadores, un proceso judicial justo para decidir quién tiene derecho a pescar y cuánta captura se debe permitir que conserven los pescadores.
Las fortalezas del MSC son la profesionalidad con que se desarrolla el programa, que utiliza prácticas aceptables para la industria para aplicar y controlar los estándares. La transparencia de su logística, el compromiso de todas las partes interesadas en los diferentes niveles del programa y sus estándares basados en el desempeño de las pesquerías certificadas, son otros puntos a favor.
Con respecto a FOS, Greenpeace indica que dirige dos programas de certificación, uno para la acuicultura y otro para los productos de la pesca extractiva. Ambos programas incluyen aspectos de trazabilidad.
Entre las debilidades propias de FOS, Greenpeace menciona sus estándares ambientales laxos, que no abordan correctamente la sobrepesca y la pesca destructiva, y el uso de un lenguaje vago, que se presta a malas interpretaciones. Además, critica la falta de requisitos para el uso de pienso sustentable en la acuicultura, y el hecho de que los estándares que fueron reforzados en enero de 2009 sólo se aplican a las pesquerías certificadas después de esa fecha.
Otros puntos débiles son la falta de profesionalismo y de transparencia, así como de un organismo de acreditación para controlar sus evaluaciones y auditorías. A esto se suman la falta de compromiso de las partes interesadas y de coherencia y calidad en las evaluaciones, la poca claridad y cierta inaccesesibilidad de su proceso de objeciones, y sus estándares socioeconómicos laxos.
Entre las fortalezas de FOS, Greenpeace destaca su amplio alcance y su proceso de evaluación relativamente simple y accesible para los pescadores artesanales, y los productores y pescadores de pequeña escala. Asimismo, menciona la reciente actualización y refuerzo de sus estándares para las pesquerías y la acuicultura.
Por Natalia Real
03/07/09
FIS
