El puerto de Montevideo, junto con la ganadería ingresada por Hernandarias constituyen los fundamentos materiales históricos que dieron sostén a la nación oriental.
El puerto de Montevideo, junto con la ganadería ingresada por Hernandarias constituyen los fundamentos materiales históricos que dieron sostén a la nación oriental.
“Si se privatiza el puerto nos quedamos sin sindicato”. La expresión pertenece a quien hoy es connotado dirigente del Pit-Cnt, e integrante del Sindicato Único de la Administración Nacional de Puertos (Suanp) cuando la Ley de Puertos Nº 16.246 fue sancionada, en abril de 1992, así como las principales normas reglamentarias de la misma, y fue proclamada entre camaradas en oportunidad de su elaboración. Por suerte para el pueblo y país, al Sr. Juan Castillo no le faltaba razón. El Suanp quedó sin negocio.
Como subsecretario del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social tuve entonces intervención directa en problemas suscitados durante el proceso de gestación parlamentaria de la ley, durante la Presidencia del Dr. Lacalle, y en el cierre de los acuerdos con los sindicatos cuando llegó el momento de la aplicación efectiva de la misma. Ella liberaba a los puertos comerciales de la república de la tiranía sindical en general y comunista, en particular.
El puerto de Montevideo, junto con la ganadería ingresada por Hernandarias constituyen los fundamentos materiales históricos que dieron sostén a la nación oriental. Hacia el final del pasado siglo -1990- la inoperancia del puerto de Montevideo era total y las mercaderías se transportaban, para entrada o salida, frecuentemente a través de puertos argentinos, brasileros o chilenos y carretera.
Porque, en función de los paros arbitrarios del Suanp y los cuatro sindicatos de la estiba, regulados por la Administración Nacional de los Servicios de Estiba (ANSE) las estadías en puerto de los buques de carga -ingrediente esencial del valor de los fletes- se hacían insobrellevables para los armadores.
El dominio por los comunistas del Suanp del área portuaria era total (fundamentalmente manejaban burocracia, personal de tierra y grúas) y los sindicatos de estibadores -personal que cargaba y descargaba a bordo de los barcos- dominaban por su parte, los registros obligatorios de personal que llevaba ANSE. Para cada buque que amarraba iba una "mano" siempre de 12 personas intencionalmente inoperantes a estibar. La empresa que cargaba o descargaba no podía tener personal propio. ANSE imponía su registro.
La ley consagró algunos principios. El primero era la actuación de empresas privadas en régimen de competencia en la carga y descarga. Con la unidad de dirección los registros de ANSE se cerraron, y el transporte, todo el personal de carga y descarga y los demás medios necesarios, pasaron a tener un mando único. Y, además, se dispuso legalmente que: "tarea comenzada tarea terminada". Se acabaron las ineficiencias y las huelgas. Y se pasó a un milagro de productividad, reconocido actualmente hasta por quienes se opusieron a la ley (el Frente Amplio).
Los agitadores comunistas quieren ahora agarrar los puertos nuevamente para ellos contra el interés del pueblo uruguayo. Piden registros obligatorios para la toma de personal portuario. Quieren apropiarse del registro y de la actividad portuaria. Si lo logran nos quedaremos de nuevo sin puertos comerciales.
Por Ricardo Reilly Salaverri
09/12/10
EL PAÍS DIGITAL – URUGUAY
