El parón del consumo y la baja rentabilidad ha provocado una oleada de adquisiciones e integraciones. En lo que va de año se han producido cuatro grandes fusiones en Galicia y dos empresas tuvieron que cerrar.
El parón del consumo y la baja rentabilidad ha provocado una oleada de adquisiciones e integraciones. En lo que va de año se han producido cuatro grandes fusiones en Galicia y dos empresas tuvieron que cerrar.
Desde finales del 2007, coincidiendo con la crisis económica, el sector del pescado congelado experimentó un cambio radical. Según datos de Alimarket, después del crecimiento en volumen de ventas registrado en los dos años anteriores, a partir del 2008 la creciente falta de liquidez influyó directamente en los recursos de inversión y, proporcionalmente, en las cuentas de resultados.
A esto se sumó el parón del consumo, que fue especialmente pronunciado a partir del segundo semestre. Todo ello provocó un giro en la tendencia, que siempre se había caracterizado por la contención de los precios. La demanda de productos más baratos ha agudizado males frecuentes del negocio, como la sobrecapacidad productiva o la lucha voraz por ganar cuota de mercado.
Ante esta progresiva pérdida de rentabilidad, son pocas las empresas que pueden continuar en el mercado, y tras la primera oleada de cierres, las firmas han optado por una política de adquisiciones y fusiones. Las compañías gallegas mejor posicionadas en el sector se encuentran entre las menos perjudicadas, protagonizando a su vez los principales movimientos.
En los últimos meses, cuatro han sido las grandes operaciones de concentración, de las que la mitad han involucrado a empresas gallegas.
También se apuntaron las primeras víctimas, como las pontevedresas Lalandi y Elaborados Marusía.
La más importante y mediática ha sido la que protagonizó en mayo Pescapuerta, que se hizo con el 100% de Elmar. Con esta compra, el 3er. operador nacional de pescado congelado tiene la intención de duplicar su facturación anual -88 millones de euros en el 2008- gracias a la absorción de la nueva empresa, que registró un volumen de ventas de 87 millones.
Pescapuerta tendrá que hacer frente a las deudas acumuladas por Elmar en los últimos dos años, cercanas al millón y medio de euros, tras una operación que le permitirá una mayor integración vertical en el sector, acercándose al consumidor final.
La empresa viguesa Frigoríficos Fandiño ha realizado otro de los grandes movimientos de concentración, al adquirir el 100% de la compañía Mfv Lootus, que explota un barco bajo bandera estonia en el caladero de la Nafo. La operación, que supuso una inversión de 4 millones de euros, implica la entrada directa en el sector extractivo de la firma, que ya operaba en caladeros del Atlántico Norte, Sudáfrica, Senegal y Argentina mediante acuerdos comerciales y de financiación de operaciones de distintas armadoras.
Aparte de este gran movimiento, la firma viguesa incrementó su participación en varias empresas, la más importante de ellas la elaboradora de pescado y marisco Iris Cruña, haciéndose con el 40% del capital que le restaba para hacerse con toda la corporación; o la compra de cerca del 25% de Frioya, en una operación valorada en casi tres millones de euros.
Por su parte, la multinacional gallega Pescanova refuerza el giro que dio hace unos años y mantiene su política de clara apuesta por el negocio acuícola frente a la pesca extractiva. En estos tiempos de crisis la empresa prevé poner en el mercado alrededor de 200.000 toneladas de pesca, según cifras de Alimarket, de las que cerca de un 40% provendrá de sus granjas.
Por Samuel Calle
27/07/09
LA VOZ DE GALICIA
