Finalmente, el Titanic llegó a Nueva York

Una importante colección de objetos provenientes del mítico barco se exhibe en un flamante espacio de exposiciones en el corazón de Manhattan.

Una importante colección de objetos provenientes del mítico barco se exhibe en un flamante espacio de exposiciones en el corazón de Manhattan.

NUEVA YORK.- Le tomó casi un siglo, pero finalmente arribó a Nueva York el Titanic?, o al menos muchas de sus partes que son expuestas por estos días en la nueva Discovery Times Square Exposition, en el centro del distrito teatral de Manhattan.

A través de 356 piezas rescatadas a cuatro kilómetros de profundidad en el Atlántico, Titanic: The artifact exhibition pretende contar de una manera convincente y teatral la historia de aquel famoso buque que se hundió al chocar contra un iceberg la noche del 14 de abril de 1912, durante su viaje inicial, y en el que perdieron la vida 1517 pasajeros y miembros de la tripulación.

"El eje de la exposición son los objetos y alrededor de ellos creamos distintos ambientes para dar al visitante una idea de dónde se encontraban en el barco y qué importancia tenían en su entorno y para los pasajeros", cuenta John Zaller, diseñador de la muestra, a la que estuvo dedicado un año y medio.

"Es la colección más grande y poderosa de objetos del Titanic jamás exhibida, y nos pareció apropiada exponerla primero aquí, donde contamos con este gigantesco espacio de 1200 metros cuadrados, además del hecho de que el barco tenía como destino justamente Nueva York y jamás llegó", destacó Zaller, de 39, que diseñó otras exposiciones anteriores sobre la condenada nave en conjunto con el Discovery Channel y Running Subway, los organizadores detrás de esta nueva aventura.

Gracias a las siete misiones submarinas que se realizaron desde que el Titanic fue hallado el 1° de septiembre de 1985, se recobraron más de 5500 objetos y aquí pueden verse ahora desde las gigantescas sirenas y luces del barco hasta las llaves de los camarotes corroídas por el mar.

Cuidadosamente puestos en escena para recrear los espacios del transatlántico se hallan también partes de los barandales de los pasillos internos, bancos de la cubierta, vajilla intacta de los cafés y restaurantes, pertenencias de los pasajeros como trajes, vestidos, joyas, anteojos, zapatos, naipes, baúles y maletas, y hasta estampillas, postales y algunos billetes de dinero en asombroso estado de conservación.

"Mis piezas favoritas son una botella de champagne que todavía tiene la bebida adentro y unos frasquitos de perfume que aún mantienen el olor a sus fragancias. Creo que encierran perfectamente la esencia de aquella época y producen una conexión muy fuerte con el pasado", apuntó Zaller.

Al llegar, al visitante se le entrega una boleta con el nombre de uno de los pasajeros y datos de su historia personal, para que con ella pueda pasearse por las salas y al final descubrir si sobrevivió o pereció en el accidente. En el atrapante recorrido están recreados los camarotes de primera y tercera clase (por los que los pasajeros pagaron unos 90.000 y 770 dólares de hoy, respectivamente), uno de los restaurantes donde se puede leer los menús y apreciar los detalles de la vajilla de porcelana, y hasta la gran escalera interna decorada con elaboradas lámparas sostenidas por querubines.

Acompañado por una suave música de orquesta de fondo, el paseo cronológico comienza en los astilleros de Belfast donde el Titanic fue construido entre 1907 y 1911, y sigue inmediatamente con su partida de Southampton, el 10 de abril de 1912. La historia llega a su punto más dramático aquella fatídica noche de su encuentro con el iceberg, que también está recreado aquí en un inmenso bloque de hielo que la gente puede tocar para hacerse una idea de las gélidas temperaturas que enfrentaron los desafortunados pasajeros al lanzarse al mar tras el choque.

La entretenida muestra, que permanecerá abierta hasta principios del año próximo, está dedicada a Milvina Dean, última sobreviviente del Titanic que falleció el mes pasado en una residencia de ancianos. Tenía apenas nueve semanas cuando se embarcó con sus padres y un hermano mayor; su padre murió en el accidente, pero ella, su madre y su hermano fueron parte de las 706 personas que se salvaron de la tragedia.

Por Alberto Armendáriz
Para LA NACION

Un edificio con historia

NUEVA YORK.- La Discovery Times Square Exposition, lugar donde se acaba de inaugurar la muestra sobre el Titanic, es el espacio de exhibiciones más nuevo de la Gran Manzana, pero cuenta con una larga y prestigiosa historia: allí funcionó la planta impresora del diario The New York Times.

Con dirección en 226 W 44th Street, la Discovery TSX -como ha sido apodado el sitio- se extiende por tres plantas subterráneas que antes ocupaban las imprentas del periódico, que tuvo su famosa redacción en la parte delantera del edificio de piedra justo allí arriba de 1913 a 2007, cuando se mudó a una moderna torre en la Octava Avenida, entre las calles 40 y 41. Las rotativas dejaron el lugar antes, en 1997, cuando se instaló una planta impresora digital en las afueras de la ciudad.

De todas maneras, las huellas del ilustre ex propietario todavía son visibles en los faroles de la entrada la Discovery TSX, que llevan el nombre del diario, y en su tienda de regalos bautizada The New York Times Store. No sólo se venden ahí productos con la marca del matutino, sino también antiguos informes periodísticos relacionados con las exhibiciones que alberga el espacio. Además de la del Titanic, hoy se ofrece una muestra sobre Lucy, el famoso esqueleto de Australopithecus encontrado en Etiopía en 1974 y que con sus 3 millones de años constituye los restos fósiles más antiguos hallados para explicar la evolución del Homo sapiens.

12/07/09
LA NACIÓN – TURISMO

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