Durante su gestión se consolidaron las cifras de comercio exterior y hubo un ordenamiento en ciertas áreas. Sin embargo la estación afronta serios problemas operativos y crecientes reclamos del sector pesquero por la escasez de espacio.
Durante su gestión se consolidaron las cifras de comercio exterior y hubo un ordenamiento en ciertas áreas. Sin embargo la estación afronta serios problemas operativos y crecientes reclamos del sector pesquero por la escasez de espacio.
La inminente salida de Sergio Fares de la presidencia del directorio del Consorcio Puerto local abrió una etapa de balances sobre el resultado de sus cuatro años de gestión y sobre todo, ya comenzó generar especulaciones acerca de quién será su sucesor. Tras un fugaz paso por la Secretaría de Economía y Hacienda de la Municipalidad, Fares llegó al cargo en el año 2002 impulsado por el intendente Daniel Katz, a partir de un explícito acuerdo de éste con el gobernador Felipe Solá. En la actualidad parece poco probable que otra vez el jefe comunal logre imponer a alguien afín, ya que su relación con el mandatario bonaerense -quien debe tomar la decisión- no atraviesa por su mejor momento. No obstante ya existen algunos anotados para asumir la conducción del puerto y sectores interesados en que quien llegue a esa función represente sus intereses en un momento en el que el puerto alberga a diversas actividades, que en ciertos casos, compiten por espacios y prioridades de atención. Cuando Fares se hizo cargo del Consorcio de Administración, la estación marítima local comenzaba a adquirir un mayor dinamismo en comercio exterior, algo que rápidamente logró consolidar.
La exportación de mercaderías a través de contenedores había arrancado en 2001 como una especie de ensayo de resultado incierto que, al final, se convirtió en un excelente negocio. Ese año desde Mar del Plata fueron despachadas apenas 281 unidades, en las que fueron cargadas 15 mil toneladas de mercadería.
Esa modesta cifra fue en ascenso batiendo récord año tras año hasta que, en 2006 desde Mar del Plata fueron enviados al exterior más de 11 mil contenedores con unas 170 mil toneladas de productos, en su mayoría de origen pesquero. En el haber de la gestión de Sergio Fares también está haber reacondicionado la banquina chica poniendo en marcha un programa de seguridad portuaria que, además de mejorar la estética del lugar, ordenó la tarea de carga y descarga de las lanchas amarillas permitiendo ejercer un mayor control.
Con la reactivación económica y la recuperación de la industria pesquera, el puerto local también se convirtió en un lugar atractivo para la radicación de establecimientos, como plantas de procesamiento de pescado, almacenes navales, depósitos, astilleros y talleres.
Esto cambió drásticamente la imagen del puerto, dándole vida a sectores internos que se habían convertido en ruinas durante la crisis pesquera de fines de los ’90.
Pero esta rápida expansión del puerto tuvo su contracara en la aparición de inconvenientes operativos que todavía no pudieron ser superados.
Controversias
Hoy el puerto de Mar del Plata exhibe buenas cifras en materia de comercio exterior y es escenario de un singular auge de la industria naval, un hecho que es motivo de controversias con la actividad fundacional y más tradicional de la estación: la pesca.
La expansión del negocio de los contenedores, el crecimiento de los astilleros y la aparición de nuevas actividades vienen provocando desde hace tiempo serias congestiones con limitaciones para el amarre y la maniobra de los buques.
Esto es algo que mantiene disconformes a los armadores pesqueros, quienes le imputan a Fares haber promovido negocios que poco a poco fueron sofocando a la pesca. Por eso muchos reclaman que quien lo suceda al frente del consorcio tenga como prioridad resolver la escasez de espacio y se ocupe de brindarle mejores servicios al sector. En ese sentido, está en marcha la remoción de los barcos semihundidos de la escollera Sur.
Desde que esta tarea arrancó ya fueron retiradas 10 buques y todavía falta remover casi otros 20. Sin embargo, una vez que este sector quede liberado, la mayor parte de la nueva superficie disponible quedará para la industria naval.
Si bien durante los últimos años el Consorcio elaboró algunos proyectos para ampliar el frente de muelles, lo cierto es que esos planes nunca pudieron ser ejecutados por el exiguo presupuesto que maneja el organismo y por el escaso apoyo de la provincia de Buenos Aires.
La falta de espacio genera hoy serios problemas para la actividad pesquera.
Cientos de buques se concentran actualmente junto a las muelles, amarrados hasta en sexta fila, lo que obliga a contratar remolcadores con mayor frecuencia y genera problemas para alistar a las embarcaciones y proveerlas de agua y combustible.
Esto es algo que suele verse agravado por el hecho de que en ciertas épocas del año ingresan para tomar servicios buques con asiento en otros puertos o barcos de origen extranjero que suelen operar en aguas internacionales.
La operatividad en el puerto también está condicionada por los inconvenientes en su boca de acceso, por la presencia de un enorme banco de arena que dificulta el ingreso de naves de gran porte.
El dragado es otra cuenta pendiente de la gestión que en días más llegará a su fin, a pesar de que durante los últimos cuatro años se lo reclamó de manera insistente.
Problema de convivencia
Durante los últimos años el sector pesquero empezó a sentirse desplazado por la presencia que nuevas actividades comenzaron a tener dentro de la estación marítima local, sobre todo, el negocio de contenedores y la industria naval. Desde hace tiempo los armadores vienen planteando que existe una creciente "incomodidad" para operar ya que la carga de contenedores y otros emprendimientos les comenzaron a restar espacio físico. El subsecretario de Actividades Pesqueras de la Provincia, Oscar Fortunato, se erigió días atrás como el principal referente de quienes reclaman que el puerto vuelva a darle prioridad a la pesca, ya que en definitiva, sigue siendo el negocio central de la estación marítima local. "La actividad pesquera debe tener más comodidades porque es la industria madre del puerto de Mar del Plata. El resto de las actividades, como la carga de contenedores o los astilleros son actividades conexas a la pesca, que no pueden generar incomodidad entre quienes realmente le dan vida a este puerto", planteó. El fuerte crecimiento que tuvo el tráfico se contenedores en Mar del Plata se dio, justamente, por la mayor demanda de la pesca para exportar sus productos. De las 170 mil toneladas de mercadería despachadas el año pasado al exterior, unas 121 correspondieron a productos de origen marino. Y Mar del Plata sigue siendo por lejos, el principal puerto pesquero del país. De acuerdo a los datos consolidados de 2006, el puerto que recibió mayores desembarques de pescados y mariscos fue el local con más de 435 mil toneladas, un 43% del total descargado.
Ver Puerto Mar del Plata en NUESTROMAR
14/02/07
LA CAPITAL
