Extraen hoy el combustible del crucero

Empieza el operativo en el Costa Concordia, que tardará casi un mes; encontraron otros dos cuerpos

Empieza el operativo en el Costa Concordia, que tardará casi un mes; encontraron otros dos cuerposROMA.- Mientras se avistó ayer una preocupante mancha de aceite cerca de la isla del Giglio, escenario del cada vez más escandaloso naufragio del Costa Concordia, se espera que hoy comiencen las operaciones para extraer las más de 2300 toneladas de combustible que, desde las entrañas del semihundido crucero de lujo, amenazan al mar de la Toscana con una catástrofe ecológica de gran magnitud.


En una carrera contra reloj para evitar la contaminación de una zona considerada un paraíso para los amantes del buceo y de la naturaleza, el vaciamiento de las más de 20 cisternas de la nave -que realizará la compañía holandesa Smit y tardará 28 días si hay buen tiempo- se hará en forma paralela a la búsqueda de desaparecidos.


Los buzos hallaron ayer el cuerpo de otras dos víctimas -dos mujeres que se encontraban en el puente 4-, lo que elevó a 15 el número de muertos.


El Costa Concordia, que llevaba a bordo más de 4200 personas, naufragó el viernes 13 de enero después de chocar con una piedra perfectamente marcada en unos escollos cercanos a la isla del Giglio, frente a las costas de la Toscana. Según confirmaron las transcripciones de las actas del interrogatorio al que fue sometido el capitán del buque, Francesco Schettino, el crucero -de más de 300 metros de largo y 50 de ancho- se encalló por un juego absurdo: hacer el inchino, la “reverencia”, un tradicional saludo marinero que implica acercarse a la costa y hacer sonar las sirenas.




 


Un saludo que nunca llegó a hacer, que estaba dedicado a dos personas oriundas de la isla, amigos del capitán. Bajo arresto domiciliario, acusado de homicidio múltiple, abandono de la nave y naufragio, Schettino, apodado el “capitán cobarde” por haberse negado a volver a subir a la nave, según dejó claro un audio difundido la semana pasada, aparece a todas luces como el gran culpable de la tragedia del mar.


No sólo por haber chocado por un juego, sino, sobre todo, por no haber lanzado la alerta enseguida, y por haber abandonado, en medio del caos y el pánico, a centenares de pasajeros.


Según el abogado defensor del comandante, Bruno Leporatti, sin embargo, la investigación podría ampliarse e involucrar a directivos de Costa Cruceros. Schettino, en efecto, dice que le avisó enseguida a la naviera del desastre, en varias llamadas al jefe de la unidad de crisis de la empresa, Roberto Ferrarini. Estas llamadas “han abierto más canales de investigación que podrían llevar razonablemente a un aumento en el número de personas bajo investigación”, indicó en un comunicado Leporatti.


En medio de una guerra de acusaciones entre Schettino y su ex compañía, nuevas declaraciones de Silvia Coronika, tercera oficial del Costa Concordia, complicaron al comandante. La mujer contó que, enseguida después del impacto Schettino fue advertido de que había daños gravísimos en la sala de máquinas, ya casi inundadas, por lo que la nave era ingobernable. El, sin embargo, seguía negando la emergencia, impartiendo órdenes para que se pasaran mensajes tranquilizadores a los pasajeros, como en su momento contaron los sobrevivientes.


Puente atestado


Por otra parte, “antes del impacto, en el puente de mando había demasiados huéspedes, mucha confusión, que distrajeron al comandante”, contó. “Todas estas personas molestaban las maniobras”, agregó. Entre éstas, estaba Domnica Cemortan, la joven moldava que fue vista por algunos pasajeros cenando y tomando de más con Schettino esa misma noche.


En tanto, seguía el misterio por el resultado de los exámenes toxicológicos a los que se sometió Schettino. Si bien al mediodía de ayer algunas noticias indicaron que éstos habían dado negativo, más tarde tanto la fiscalía de Grosseto como la defensa de Schettino rechazaron la versión y dijeron que todavía estaban a la espera de los resultados.


Por último, Costa Cruceros desmintió rotundamente en un comunicado que hubiera en el Concordia “pasajeros clandestinos”, sospecha que surgió tras recuperarse el cadáver de una persona que no estaba registrada en las listas oficiales.


Por Elisabetta Piqué  | 


24/01/12



LA NACION

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