(FNM) Podría ser más fácil de limpiar, si las sillas de jardín, botellas de agua y redes de pesca estuvieren agrupadas juntas, como una isla gigante de basura.
(FNM) Podría ser más fácil de limpiar, si las sillas de jardín, botellas de agua y redes de pesca estuvieren agrupadas juntas, como una isla gigante de basura.
Pero el “Gran Parche de Basura del Pacífico” está mucho más disperso, lo que hace las cosas difíciles para la tripulación de un buque con sede en Richmond, California, que está tratando de encontrar la manera de limpiar ese revoltijo.
Cuando uno viene de afuera, espera ver un cartel que diga:" Bienvenido al Giro”, dice Nicholas Mallos, un científico de los desechos marinos, que trata de disipar las nociones populares acerca de lo que es en realidad esa gran mancha de basura.
“No se trata de una isla flotante de basura. Y no es del tamaño de Texas", explica Mallos, que trabaja para la organización ambientalista Ocean Conservancy. Pero aunque no siempre es tan obvio como una "red fantasma" de 3 toneladas o masas flotantes de residuos – que aparecen por aquí y por allá-, la recolección de basura en los océanos constituye un serio problema global.
Los desechos, sobre todo los plásticos, se acumulan en una vasta región en el medio del Pacífico donde cuatro corrientes crean un giro, o vórtice, enorme. Los envases, las redes y pequeños trozos de plástico se encuentran todos girando en círculo, a cientos de millas de la costa.
La tripulación del “KAISEI”, un bergantín de 151 pies que pasa cerca de la mitad de su tiempo atracado en Richmond, navegó durante algunas semanas en agosto en la zona de la mancha de basura, también conocida como el Giro del Pacífico Norte. Fue el segundo viaje del “KAISEI”, que tiene como objetivo final la limpieza de la basura.
En declaraciones ante periodistas y otros públicos después de su último viaje de este mes, Malllos y la cofundadora del “Proyecto Kaisei”, Mary Crowley, describieron lo que encontraron y compartieron sus planes para la limpieza de la basura.
El viaje confirmó que los modelos informáticos predicen con exactitud los lugares donde se encuentran los residuos, lo que puede ayudar a conducir más eficientemente a barcazas y barcos de limpieza que se destinen a una campaña de remoción a gran escala de los desechos.
Durante las pocas semanas en las que el bergantín permaneció en el Giro, su tripulación recogió miles de piezas de residuos plásticos, y vio cómo se incorporan a la cadena alimentaria, a través de pequeños animales marinos.
Recogieron tapas, recipientes, cepillos de dientes y defensas de automóviles.
Mallos explicó que el problema no se torna evidente hasta que uno se aleja 500 millas de la costa de California, donde los pequeños trozos de plástico brillan cerca de la superficie del agua. Las concentraciones crecen a mayores distancias, entre 1.200 a 1.500 millas de la costa, a mitad de camino a Hawai, con redes de pesca descartadas y arrolladas, a veces adornadas con otros residuos y con la fauna atrapada en ellas.
Crowley agregó que la basura se extiende hasta unas 500 millas de la costa de Asia.
Pero, explicó Mallos, la basura todavía no conforma una “isla masiva”, sino que se parece más a un “archipiélago”.
Los plásticos se han ido acumulando por décadas y su degradación es extremadamente lenta, a pesar de que se rompen en pequeños trozos, que pueden ser confundidos con comida por parte de pequeños animales.
La mayor parte de los residuos provienen de ambas costas, este y oeste, pero también pertenecen a descargas de buques. En el giro se pueden encontrar sillas plásticas, ingresadas al mar en cualquier playa de la zona, o recipientes arrojados en una carretera o en un arroyo. Y han llegado desde California, Asia y otras regiones a lo largo de las costas del Pacífico.
El año que viene, Crowley y sus socios planean hacer pruebas sobre distintas maneras de remover de forma segura la basura de plástico frente a las costas de San Diego y Seattle. Luego, esperan poder dirigirse con barcazas hasta el parche de basura y ver cuán eficientemente puedan funcionar en ese ambiente.
“De aquí a cinco, seis, siete u ocho años, todo el mundo va a sentir los efectos del problema, porque el material está dirigiéndose a las playas”, asegura Crowley.
Los investigadores han diseñado una gran “playa flotante” con la que esperan poder recoger los pequeños trozos de plástico pero dejando fuera el plancton. También planean utilizar algunos de los métodos empleados en las tareas de limpieza del derrame de la plataforma “DEEPWATER HORIZON”.
“Existe la impresión de que muchas de las cosas que funcionaron bien en la respuesta al derrame, podrían funcionar también con los desechos plásticos”, sostiene Crowley, “porque, en definitiva, esta terrible proliferación de plástico, es sólo otra forma de derrame de petróleo”.
Por Mike Taugher
Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuentes: Miami Herald y Maritime News; 05/12/10
07/12/10
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