Expedición del Pacífico al Atlántico

Una expedición, dos hombres y un objetivo: cruzar la Patagonia de Oeste a Este, a través de unos 660 kilómetros de agua, tierra y hielo, en medio de condiciones climáticas muy hostiles.

Una expedición, dos hombres y un objetivo: cruzar la Patagonia de Oeste a Este, a través de unos 660 kilómetros de agua, tierra y hielo, en medio de condiciones climáticas muy hostiles.

Los hermanos Juan y Pablo Basombrio emprenderán desde hoy la primera expedición transpatagónica con el combustible vital que les dan las ganas irrefrenables de hacerlo, vivirlo y contarlo luego.

"Como dijo Antoine de Saint-Exupéry, la tierra nos informa más ampliamente acerca de nosotros que todos los libros, porque nos resiste. El hombre se descubre cuando se mide con el obstáculo", parafraseó Juan, el mayor de los hermanos, acerca de lo que será, a los 50 años, el mayor desafío de su vida. Por lo pronto, el traje de corredor de seguros y oficinista que suele lucir todos los días en la city quedará colgado durante más de 30 días, mientras dure la expedición.

"Espero divertirme y disfrutarlo como loco, y poder cumplir con el objetivo para que mis hijos vean que los sueños pueden cumplirse", comentó a LA NACION Juan, padre de tres chicos, antes de emprender la aventura.

La travesía, tal como la plantearon estos dos montañistas y kayakistas argentinos, sería la primera vez que se realiza. A grandes rasgos, comprende un cruce transversal de la Patagonia, que incluye una larga travesía por los campos de Hielos Continentales.

La expedición comienza con el arribo del equipo a Caleta Tortel, en Chile. Desde ese punto, navegarán en kayaks unos 80 kilómetros por los fiordos chilenos, hasta el glaciar Jorge Montt, donde los aventureros deberán transformar las embarcaciones en trineos -para lo que fueron especialmente diseñadas- y comenzar a ascender los Hielos Continentales. Una vez en la gran planicie blanca, caminarán unos 210 kilómetros hasta el lago Argentino. Ahí, otra vez, utilizarán los kayaks para cruzar el lago hasta la boca del río Santa Cruz, que los llevará hasta el océano Atlántico. Así de sencillo…

"La parte más riesgosa es la entrada al campo de hielo, porque hay muchas grietas y el ascenso es penoso; sacando eso, no deberíamos tener problemas, a no ser, por supuesto, que una tormenta nos mantenga 20 días dentro de la carpa y nos deje sin comida", explicó Juan.

No obstante, los hermanos Basombrio tienen experiencia en la montaña. Juan hizo cumbre en el Aconcagua (6959 metros) y cuenta con un amplio currículum de ascensiones en el Cordón del Plata y escaladas a los picos del Frey, en Bariloche, y el Tronador. A su vez, Pablo, de 46 años, es un experto kayakista que en 1999 dirigió una travesía por el Cabo de Hornos y, en 2001, otra por la Isla de los Estados.

"Muchos amigos nos prestaron dinero para la expedición, lo cual fue un gran descubrimiento humano, pero al mismo tiempo hay mucha presión para cumplir el objetivo", comentó en broma Juan. La expedición, en realidad, parece inspirada en los viajes del explorador británico Eric Shipton, que hace más de 40 años ingresó en los Hielos Continentales por el glaciar Jorge Montt y salió por el Upsala. También hubo otras hazañas en esas latitudes. En 2003, Tomás Ulrich y Borge Ousland atravesaron los campos de hielo sin reaprovisionamiento externo y con la ayuda de barriletes de fuerza, con los que trasladaron los víveres.

"La filosofía es la misma: seguir explorando tierras poco conocidas sin ayuda externa y contando solamente con nuestros propios recursos", remató Juan, poco antes de quitarse el traje de oficinista y empezar a palpitar la aventura.

Por Franco Varise

01/10/07
LA NACIÓN

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