"Una de las industrias más perjudicadas por la actual coyuntura ha sido la pesquera.
"Una de las industrias más perjudicadas por la actual coyuntura ha sido la pesquera.
Concentra sus actividades en la costa de la zona centro-sur del país, donde la secuencia de terremoto, maremoto y saqueos se expresó con su máxima intensidad. Tras estos hechos quedaron operativas sólo tres de las doce instalaciones de descarga de las plantas industriales, dos de las 14 plantas de harina de pescado, una de las seis plantas de conserva, y dos de las nueve plantas de congelado.
A juicio de la Asociación de Industriales Pesqueros, la reconstrucción tomará más de un año y requerirá de una inversión del orden de los 300 millones de dólares -uno por ciento de lo que se estima como costo total de la catástrofe para el país-.
El presidente de SalmonChile va más lejos y estima las necesidades de inversión entre US$ 500 y 600 millones. Además, advierte que la nueva Ley de Pesca y Acuicultura, actualmente en revisión por la Contraloría, establece nuevas exigencias ambientales y facultades de fiscalización por la autoridad, adaptarse a las cuales es apremiante. Y añade que todavía está pendiente la necesidad de dar más espacio a esta industria, "porque seguimos tan apelotonados como antes".
Probablemente -estima- no hay más espacio en la X Región, pero sí en la XI -lo que obviamente debería ser compatible con la preservación del medio ambiente.
En el sector de pesca artesanal la situación es igualmente crítica: la principal instalación de descarga de la Región del Biobío no está operativa, por los daños sufridos; los pescadores perdieron embarcaciones, motores y otros materiales de trabajo, y una decena de caletas de la zona sucumbió al tsunami. Agrava esta situación el que una parte importante de la actividad anual históricamente se concentre en los meses inmediatos por delante.
La industria pesquera volverá a ponerse de pie -la extensa costa y el mar rico en nutrientes de Chile siguen ahí-, pero para minimizar el impacto de la catástrofe en crecimiento, empleo y desarrollo, será de vital importancia el sentido de urgencia que tanto ha promovido la administración entrante.
Restablecidos el orden público y el abastecimiento básico para las familias, una clara prioridad ha de ser la reactivación de la actividad productiva, como lo señaló el ministro de Economía, quien además indicó que su cartera focalizará los esfuerzos en el sector pesquero.
Para eso, muchos de los instrumentos creados o fortalecidos para lidiar con la última crisis económica global -como los del acuerdo pro empleo o los programas Corfo de acceso al crédito- pueden adaptarse para enfrentar esta nueva dificultad, cuidando por cierto de la rentabilidad social de los dineros invertidos.
En lo que respecta al sector pesca, los desafíos para el nuevo gobierno no se limitan a superar la contingencia. El sistema de cuotas individuales transables vigente hoy para la pesca industrial caduca en 2012, y convendría prolongarlo permanentemente (además de perfeccionarlo en ciertos aspectos), atendiendo a sus positivos resultados en Chile y otros países. Por su parte, el subsector artesanal dejó hace tiempo de ser algo marginal: hoy concentra el 30 por ciento de las capturas pesqueras nacionales, lo que obliga a revisar su estructura de cuota global y libre entrada.
Asimismo, convendría también desarrollar una diplomacia enérgica en estos temas, a cuyo respecto los acuerdos internacionales y con países vecinos serán con el tiempo tanto o más importantes que las regulaciones internas; adecuar la institucionalidad pública para que dé cuenta de los profundos cambios que ha experimentado este sector en las últimas décadas, y revisar los lineamientos estratégicos de las instituciones del sector.
También en esta área se está, pues, ante múltiples desafíos que, de ser atendidos, permitirán al país seguir siendo una potencia pesquera de nivel mundial".
16/03/10
EL MERCURIO – CHILE
