España: Acuerdo para poner fin al drama de un barco a la deriva con inmigrantes

Es por un carguero averiado que transporta a casi 400 ilegales.

Es por un carguero averiado que transporta a casi 400 ilegales.

Frente a Mauritania, en las aguas del océano Atlántico, casi 400 inmigrantes a bordo de un carguero a la deriva aguardan su porvenir en un infierno que ya lleva una semana. Pero ayer, tras varias idas y vueltas, España anunció que había llegado a un acuerdo para solucionar la crisis.

De camino hacia las Islas Canarias en busca de un futuro mejor, el barco que los transportaba, "Marine I" tuvo problemas mecánicos frente a las costas de Senegal y fue arrastrado por el mar durante una semana hasta que un buque de rescate español lo remolcó hacia la costa mauritana donde permanece anclado desde el domingo pasado.

La embarcación averiada desató un conflicto entre los gobiernos de España, que se había ofrecido como mediador, y Mauritania. Madrid insistía en que el país africano permitiera que el barco atracara en el puerto de Nuadibú, pero las autoridades mauritanas negaron la autorización porque los españoles no habían puesto los medios necesarios para realizar un corredor que permita el traslado de los pasajeros.

El viernes, la vicepresidenta del gobierno español, María Teresa Fernández, comunicó que los dos países habían llegado a un acuerdo verbal para remolcar el barco a puerto para que los inmigrantes pudieran ser atendidos por médicos, pero ayer a primera hora, el carguero seguía fondeado a unos 20 kilómetros de la costa tras las controversias registradas entre las autoridades españolas y mauritanas a la hora de firmar el compromiso.

Entretanto, los 372 inmigrantes —a bordo sólo hay hombres—, permanecían atrapados en el carguero donde la situación empeoraba con el paso de las horas. La Cruz Roja ya advirtió que al menos 40 personas se enfermaron por las catastróficas condiciones de higiene en el barco. Varias padecen diarrea y fiebre, e informaron que han ocurrido los primeros enfrentamientos entre los ocupantes del barco.

Al parecer, el carguero "Marine I" había partido hace dos meses de Guinea-Conakry o Costa de Marfil con el fin de alcanzar las costas españolas de las Islas Canarias. Tras sufrir una avería en alta mar, fue asistido por los guardacostas españoles y remolcado hasta el puerto más cercano, el de Nuadibú.

A bordo de la embarcación se encuentran 372 inmigrantes de origen asiático y africano. 305 de ellos proceden de la región de Cachemira y el resto de Sri Lanka, Costa de Marfil, Birmania, Sierra Leona y Liberia.

Tras las negociaciones fallidas del viernes entre España y Mauritania, el ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, anunció ayer al mediodía que las dos partes habían llegado a un acuerdo definitivo. Trasladarán hoy el barco al puerto de Nuadibú donde los inmigrantes que están enfermos serán atendidos, mientras que los otros serán repatriados a sus países de origen de la mano de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM); los africanos desde Mauritania y los demás a través de España.

De acuerdo con Pérez Rubalcaba, el gobierno español actuó en el caso según tres criterios esenciales: el humanitario, la aplicación del derecho internacional y la defensa de los intereses españoles.

El caso del carguero averiado ha sido particularmente importante para Madrid. El gobierno español lanzó el año pasado una ofensiva política en África Occidental para restringir la oleada de inmigrantes pobres que intentan llegar a las Islas Canarias como una manera de entrar a España y Europa. Tan sólo el año pasado, capturaron alrededor de 30.000 africanos que trataban de llegar al territorio español.

MADRID. AFP, AP Y DPA

11/02/07
CLARIN

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