Los puertos cerealeros del norte del Gran Rosario están otra vez parados a raíz de las presiones políticas de la cooperativa de estibadores que lidera Herme Juárez por lograr un aumento tarifario del 60% en dólares, que las empresas resisten otorgarle por desproporcionado. Las huelgas no sólo afectan la economía nacional porque retrasan ingreso de divisas, justo en momentos de tensión cambiaria, pero también empieza a poner en juego las fuentes de trabajo en puertos y aceiteras porque por los sucesivos parates (provocados desde las sombras por Juárez) desde las empresas están advirtiendo que no tiene sentido mantener la misma plantilla.
Los puertos cerealeros del norte del Gran Rosario están otra vez parados a raíz de las presiones políticas de la cooperativa de estibadores que lidera Herme Juárez por lograr un aumento tarifario del 60% en dólares, que las empresas resisten otorgarle por desproporcionado. Las huelgas no sólo afectan la economía nacional porque retrasan ingreso de divisas, justo en momentos de tensión cambiaria, pero también empieza a poner en juego las fuentes de trabajo en puertos y aceiteras porque por los sucesivos parates (provocados desde las sombras por Juárez) desde las empresas están advirtiendo que no tiene sentido mantener la misma plantilla.
Esta vez, la CGT San Lorenzo (que es la gremial que usa Juárez para vestir de reclamo social su negociación empresaria) el paro se anunció el viernes “en apoyo de los marineros, amarradores y patrones a quienes se les descontaron los dos días laborales del último paro”. Si bien la intervención de la Cámara de Actividades Portuarias logró que los trabajadores sean compensados los salarios no devengados en la adhesión a la medida de fuerza, desde el gremio volvieron a correr la línea y dijeron que en realidad perseguían “un compromiso en orden a posibles medidas futuras”. Fue así que otra vez la Capym, en colaboración con el Ministerio de Trabajo, firmaron un acuerdo de compromiso a futuro, pero la CGT no quiso firmarlo. Es por eso que hoy, todo indica, seguiría el paro.
Si a este paro se le suman otras sucesivas huelgas que nada tienen que ver con el sector agroexportador, por ejemplo la de los aduaneros, lo cierto es que desde el pasado 24 de julio, en forma escalonada y semanal, la acumulación de buques graneleros ociosos con elevadas pérdidas, en plena cosecha de soja, y entorpece la liquidación de divisas asociadas a la exportación de granos y derivados.
El pasado 15 de julio, el Sindicato Único del Personal Aduanero de la República Argentina resolvió adoptar medidas de fuerza porque la recomposición salarial para empleados públicos aún no se aplicó a los aduaneros. Así, el jueves 24 y viernes 25de julio, el jueves 31 de julio y viernes 1º de agosto, y viernes 8 de agosto efectuaron un paro de actividades desde las 11 hasta la conclusión de la jornada laboral, y se ha anunciado que se extenderá a los próximos jueves 14 y viernes 15 de agosto.
Como consecuencia, la huelga del gremio provoca un caos logístico en el apogeo de la cosecha de la soja, con una acumulación de alrededor de 200 buques graneleros por cada día de paro (30 amarrados y 170 a la espera en recalada, el río o el mar) lo que ocasionará, incluyendo el cese de actividades previsto para esta semana una pérdida en todo el país (puertos del sur bonaerense y los del Gran Rosario) estimada en casi 3 millones de dólares sólo por el costo de alquiler de los navíos (cada uno, en torno de los 20 mil dólares diarios).
En la medida que no se pueden cargar los buques y como consecuencia los depósitos no se liberan, se dificulta la recepción de granos y con ello el proceso de liquidación de divisas. Cuanto más tiempo los puertos están afectados por conflictos, en este caso con los paros anunciados para la semana que viene serán 7 días, más impacta sobre el ingreso de divisas, cuando los montos liquidados por el sector son, en esta época del año, de alrededor de 100 millones de dólares diarios. (Puntobiz)
12/08/14

