(Mar del Plata) Lejos de encontrar un canal que encauce las posiciones, el conflicto que mantiene el Sindicato Obrero Marítimos Unidos (SOMU) con las empresas adheridas al Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA) mantiene su vigencia, pese a que los ocho buques congeladores están en plena faena en alta mar. Y en estos días de beligerancia gremial, salen a la luz pública hechos o conductas empresarias que casi siempre circulan por el camino del rumor.
(Mar del Plata) Lejos de encontrar un canal que encauce las posiciones, el conflicto que mantiene el Sindicato Obrero Marítimos Unidos (SOMU) con las empresas adheridas al Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA) mantiene su vigencia, pese a que los ocho buques congeladores están en plena faena en alta mar. Y en estos días de beligerancia gremial, salen a la luz pública hechos o conductas empresarias que casi siempre circulan por el camino del rumor.
En el SOMU no cayó nada bien que las empresas adheridas a CEPA hayan convocado a marineros mediterráneos para romper la huelga que impedía la zarpada de los factorías, desde principios de año, por un reclamo salarial que pretendía equiparar los sueldos al convenio firmado con CAPIP. Néstor María, secretario General del SOMU, descartó que la medida adoptada por las empresas pesqueras haya contado con la colaboración del gremio, “ni a nivel nacional ni en la Seccional de Corrientes”. “Son las propias empresas las que convocan a la gente, las traen en una combi y las hacen embarcar con la promesa de que ganaran unos pesos más, pero sin firmar nada”, sostuvo el Secretario General de la Seccional Mar del Plata.
El comportamiento de las empresas no sorprendió al dirigente gremial. “Lamentablemente estamos acostumbrados a tratar con ellos; nos da mucha bronca lo que hacen, pero es algo habitual”, dijo María. “En los barcos de Moscuzza y Valastro a cada tripulante que termina una marea lo obligan a renunciar. A los pocos días, cuando el barco sale de vuelta, los vuelven a incorporar. De esta forma se evitan pagar vacaciones, aguinaldo, trabajo en puerto y un montón de plata en cargas sociales. No hay otras empresas que hagan esto”, subrayó el dirigente.
María no dejó de lado el contexto en que se desarrolla la relación laboral con los marineros correntinos. “Allá tienen pocas posibilidades de desarrollo y si le ofreces 6 mil pesos por estar 50 días en el agua, vienen corriendo. No les importa que por ese trabajo tienen que cobrar 9 mil. A ellos les sirve igual. Y contra eso, poco podemos hacer”, se lamenta el dirigente.
Desde este medio se intentó hablar con Eduardo Pucci, presidente de CEPA, para que de cuenta de esta situación, pero no pudo ser localizado. El Consejo nunca firmó un convenio colectivo con el SOMU y el año pasado fueron infructuosas todas las negociaciones que se llevaron a cabo en ese sentido. La relación con los tripulantes del SOMU se sustenta con el convenio que firmó en su momento CAPECA.
19/02/07
PESCA & PUERTOS
