La operación de una nueva estación fluvial regasificadora en Escobar deja al descubierto no sólo el déficit energético del país, sino la ecuación rota entre volúmenes del comercio y estado de la infraestructura de soporte.
La operación de una nueva estación fluvial regasificadora en Escobar deja al descubierto no sólo el déficit energético del país, sino la ecuación rota entre volúmenes del comercio y estado de la infraestructura de soporte.
Antes de que los metaneros que se acoplan al regasificador de Escobar tuvieran garantizada la reserva de canal ya se registraban demoras en el tráfico fluvial. Primero en el verano -con un movimiento récord de cruceros- y ahora con los graneleros que exportan la cosecha.
Si al tráfico pico se le suman los errores de maniobra, como una mala entrada al canal, la situación se agrava: un portacontenedores llegó a esperar 12 horas para operar.
Para la operación en Escobar, la interrupción del tráfico es total dos veces por semana, en tres tramos (canal Punta Indio, canal Emilio Mitre, y canal de acceso al Puerto de Buenos Aires).
Y por estos días, una erupción cutánea comienza a tomar forma en los fondeaderos y las zonas de cruce, y la picazón la sienten fuerte los prácticos y los armadores. No alcanza la infraestructura para la cantidad de buques que deben fondearse.
Si bien todavía no se conocen los efectos, las reuniones ya se agendan, y esta semana la Prefectura y Puertos y Vías Navegables recibirán a los privados para analizar los alcances y posibles soluciones que excedan, de ser posible, la moderación del calado de los buques.
Sucede que esta opción parece no serlo tanto, si se considera que los graneleros hacen todo lo contrario: para aprovechar la bodega al máximo, y minimizar vía prorrateo el impacto de los costos (peaje, practicaje, remolque, etc.) con mayor carga, los armadores son muy adeptos a forzar los 34 pies de diseño del canal -que garantiza una navegación fluida con media marea permanente- y opten por los más de 35 pies, el fondeo en Escobar, y la espera de la pleamar.
Un buque excesivamente cargado debe necesariamente esperar. La espera es mayor con la temporada pico. Y el colapso puede ser inminente con una reserva de canal a medida del proyecto Energía Total.
Emiliano Galli
21/06/11
LA NACION
