Entrevista de NUESTROMAR a Fernando Georgiadis, Presidente de C.A.P.A.

Entrevista de NUESTROMAR a Fernando Georgiadis, Presidente de C.A.P.A.

(NM) “Sólo el sector gremial representativo del personal embarcado ha manifestado su disposición a analizar la búsqueda conjunta de soluciones a la problemática actual que presenta la pesca del calamar”, afirmó, entre otros interesantes conceptos.

(NM) “Sólo el sector gremial representativo del personal embarcado ha manifestado su disposición a analizar la búsqueda conjunta de soluciones a la problemática actual que presenta la pesca del calamar”, afirmó, entre otros interesantes conceptos.

(NM) Entre las principales especies explotadas en el caladero del Mar Argentino, se encuentra sin dudas el calamar “illex”. Una de las agrupaciones más representativas de las empresas dedicadas a la pesca de este molusco, es la Cámara de Armadores Poteros de la Argentina (CAPA) .  Entrevistamos a su flamante Presidente, para conocer el estado actual de esta pesquería desde la visión empresaria. El Doctor Fernando Georgiadis (54), abogado con larga trayectoria en la actividad, recibió amablemente a NUESTROMAR, y esto dijo:

NUESTROMAR (NM) – La Cámara que usted preside reúne al conjunto de empresas radicadas en el país dedicadas a la pesca de una de las principales especies del caladero argentino, el calamar. ¿Podría sintetizar para los lectores de NUESTROMAR, los rasgos más salientes de esta trascendente pesquería?

Fernando Georgiadis (FG) El calamar “illex” es la principal especie de moluscos que se captura en nuestro país; por volumen es la segunda especie, luego de la merluza común.

Se caracteriza por tratarse de una especie “anual”, es decir que cumple su ciclo vital en el término de un (1) año, y por ser sumamente susceptible a las condiciones oceanográficas.

La característica de “anual” hace que el manejo de esta pesquería sea totalmente distinto de otras, habiéndose establecido temporadas de pesca que acompañan su ciclo biológico y que, necesariamente, determinan la actividad de la flota dedicada a su captura como lo es la “potera”.

Pero si bien las características biológicas tornan “particular” a esta pesquería, mucho más lo hace el área de distribución de la especie. Así, según los especialistas, podemos hablar de tres grupos o “stocks” diferentes de calamar “illex”: el “sudpatagónico”, el “nordpatagónico” y el “desovante de verano”. El que adquiere importancia relevante es el primero por ser el de mayor volumen y el que define el resultado de la temporada en el océano Atlántico Sudoccidental. Aquí aparece otra de las características que distinguen la pesca de esta especie y que la diferencian notablemente de otras: ser accesible no sólo para nuestra flota sino para las extranjeras que operan en el área adyacente a la Zona Económica Exclusiva continental argentina (Alta Mar) y con licencia en la ilegítima “zona de exclusión” declarada por el Reino Unido en las aguas que rodean nuestras Islas Malvinas.

La característica de “compartida” que reviste esta pesquería -también lo es el “stock” nordpatagónico” cuya área de distribución está, en gran medida, dentro del ámbito de competencia de la Comisión Técnica-Mixta del Frente Marítimo en virtud del acuerdo existente con la República Oriental del Uruguay (Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo)-, dificulta su manejo y perjudica severamente los intereses de las empresas argentinas.

Existen acuerdos de conservación con el Reino Unido que incluyen al calamar “illex”, lo que permite una administración razonablemente sustentable pero, la pesca “no regulada” y “no declarada” que se practica en la denominada “milla 201” llena de incertidumbre las evaluaciones científicas y compite deslealmente con la producción nacional.

Buques tripulados sin cumplir las condiciones de trabajo establecidas por la Organización Internacional del Trabajo ni las de seguridad reglamentadas por la Organización Marítima Internacional, compiten con el mismo producto y en iguales mercados con la flota argentina, la que no sólo da estricto cumplimiento a las mismas, sino que en muchos casos la legislación local supera a la internacional vigente.

Este verdadero “dumping social” a lo que se suman otras ventajas -por ejemplo, el trasbordo en alta mar- crean una asimetría con los costos de las empresas argentinas que les imposibilitan competir.

Estas son, de manera sintética, las “particularidades” de la pesquería del calamar que, como ya dijera, la diferencia notablemente de otras. “Particularidades” que hoy la han llevado a una situación inédita de crisis que pone en serio riesgo no sólo el inicio de la próxima temporada sino la supervivencia de muchas empresas.

(NM) Con creciente frecuencia se postula que el agregado de valor a los productos de la pesca – por vía de una mayor elaboración – constituye una alternativa para el mejoramiento de la ecuación comercial, que ha sido insuficientemente explorada en nuestro medio. ¿Es ésta una opción viable en la Argentina para un producto como el calamar?

(FG)  Existe pleno acuerdo en que el objetivo de toda actividad productiva debe ser la incorporación del mayor valor agregado. En el caso de la pesca, siempre sostuve que debe cambiar su perfil “extractivo” por otro “industrial” que la convierta en una rama de la industria de la alimentación.

Sin embargo, todos sabemos que el acceso a los mercados internacionales con productos elaborados destinados al consumidor final -la góndola- no es fácil y requiere del trabajo conjunto del sector privado con el estatal. Barreras arancelarias y paraarancelarias son sólo algunos de los medios que utilizan los países para dificultar el acceso a su mercado de productos terminados. La negociación de acuerdos bilaterales y multilaterales de libre comercio es facultad del estado nacional y, en el caso de la pesca, el sector privado rara vez es consultado y, mucho menos, participa en ella.

En el caso del calamar la posibilidad de acceder a mercados externos con productos elaborados se hace aún más difícil, porque los países compradores cuentan con la posibilidad  de abastecerse de materia prima directamente de sus buques que operan en la “milla 201”.

A ello se suma que no existen estímulos para la incorporación de valor agregado. Por razones estrictamente fiscales se gravó la exportación de calamar con un impuesto del diez por ciento (10%), siendo igual para el producto entero o elaborado (vaina, tentáculo, etc). Además, y es lo más importante, se eliminaron los “reintegros” que tenían aquellos productos pesqueros con mayor grado de procesamiento, cerrando el círculo de desaliento al que me refiero.

(NM)  Su sector viene alertando desde algunos meses atrás, sobre la existencia de una crisis motivada esencialmente por una significativa reducción del precio del producto contra un constante incremento de los costos de explotación. Frente a una nueva temporada, próxima a iniciarse  ¿Se han logrado avances en las presentaciones ante el gobierno y en las negociaciones con el personal embarcado, para reducir los costos?

(FG)  Como manifestara en mi respuesta a su primera pregunta, el contexto geográfico, político y comercial en el que se desarrolla la actividad de las empresas que agrupa nuestra Cámara ha producido una inédita baja en el precio internacional del producto. El incesante aumento de los costos internos, en especial del combustible, de los servicios portuarios y de la estiba, sumado a que los valores de referencia tenidos en cuenta para el pago de remuneraciones al personal embarcado fueron calculados cuando los precios eran un cincuenta por ciento (50%) superiores a los actuales, han llevado a que las empresas dieran por terminada la “temporada” mucho antes del cierre establecido por la Subsecretaría de Pesca de la Nación y que, de no lograrse mejorar la ecuación económica, tengan decidido no iniciar tareas de pesca a partir del 1º de febrero próximo. Un ejemplo claro y terminante es que ningún buque de bandera argentina está operando actualmente, cuando de acuerdo a la reglamentación a partir del día 15 de diciembre se puede pescar el denominado “stock desovante de verano”.

Como usted sabe se han iniciado múltiples gestiones a nivel oficial. A nivel del Poder Ejecutivo se han solicitado la adopción de aquellas medidas que de manera inmediata y con escaso impacto fiscal, ayudarían de manera significativa a mejorar la relación costo/precio de exportación. Para citar algunas: eliminación del derecho de exportación y reimplantación del régimen de “reintegros” que estimule la incorporación de valor agregado. Sea por el cambio de funcionarios en el Ministerio de Economía o porque no existe verdadera conciencia que el sector está en una crisis que se está acercando aceleradamente a “terminal”, aún no hemos tenido respuesta favorable. En los próximos días, ya en funciones el nuevo equipo económico, reiniciaremos, conjuntamente con las otras cámaras del sector, las gestiones pertinentes.

También a nivel del Poder Legislativo estamos actuando. Resulta imperioso, a efectos de eliminar, o al menos disminuir, la notable diferencia de costos entre los puertos patagónicos –en los que operan los “poteros” argentinos- y el de Montevideo, base de la flota responsable de la pesca “no declarada” y no regulada” que antes mencionaba, que se reestablezca el “reembolso por puertos patagónicos”. El sistema instaurado por la Ley Nº 23.018 buscó promover la utilización de esos puertos. ¿Cómo? Compensando el mayor costo de utilizar esas estaciones portuarias mediante el pago de un “reembolso” consistente en un porcentaje calculado sobre el valor del producto exportado. Consideramos que lo conveniente es volver a la letra y al espíritu de la Ley Nº 23.018.

Lamentablemente, debo decir que sólo el sector gremial representativo del personal embarcado ha manifestado su disposición a analizar la búsqueda conjunta de soluciones a la problemática actual que presenta la pesca del calamar. Del sector oficial, tanto nacional como provincial, no tenemos ninguna respuesta aún.

(NM)  A mediados de año, un documento de la Cámara de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA), al que vuestra Cámara adhirió oportunamente – reiteró los cuestionamientos a gobiernos provinciales como el de Chubut, y a organismos nacionales como el SENASA, por facilitar el uso de puertos y servicios a buques extranjeros que pescan calamar en la zona adyacente a la ZEE.¿ Han recibido respuestas concretas de las autoridades respecto de tales cuestionamientos?   ¿Qué esperan en tal sentido, para la próxima temporada de pesca?

(FG) Hemos recibido sólo una respuesta formal de parte del SENASA fundada en las normas del derecho internacional que, como imaginará no ha satisfecho nuestra inquietud. Existen procedimientos que sin violar la ley pueden desalentar el uso de nuestros puertos por aquellos buques que realizan pesca “no regulada” y “no declarada” en la “milla 201”. En el caso de las administraciones portuarias, deberán analizar la conveniencia de contar como clientes ocasionales a estos buques, en detrimento de la flota nacional que corre riesgo cierto de desparecer como consecuencia de la competencia desleal que sufren de parte de aquéllos.

Para la próxima temporada esperamos un cambio de actitud, en especial de la administración del puerto de Comodoro Rivadavia la que, si ofrece condiciones favorables, puede lograr que éste se convierta en base de operaciones de parte importante de la flota “potera” argentina.

(NM)  ¿Considera suficiente el actual esfuerzo científico orientado al monitoreo del calamar en los distintos espacios de interés nacional?

(FG) En especies anuales como lo es el calamar, el monitoreo permanente es lo más recomendable. Contamos en nuestro país con un muy calificado grupo de científicos y técnicos para realizar esta tarea. Sólo falta que la autoridad competente ponga a disposición en tiempo y forma los elementos necesarios para la realización de las distintas campañas de evaluación. Sería muy grave que se perdiera la continuidad, interrumpiendo una serie histórica iniciada a principios de la década anterior.

(NM) ¿Cómo evalúa su sector, el impacto que sobre el recurso ejercen las capturas no controladas en la “Milla 201”, y las efectuadas por poteros amparados por las autoridades coloniales instaladas en Malvinas?

(FG) Como hemos venido diciendo a través de toda esta entrevista, la actividad sin ningún tipo de regulación de una enorme flota extranjera en la “milla 201” impacta significativamente en dos aspectos fundamentales: en el de la conservación del recurso y en el comercial.

En el primero, porque al no declararse las capturas realizadas en esa área se impide el efectivo control de la “tasa de escape” que debe asegurarse anualmente para garantizar la “sostenibilidad” de la pesquería. En el  segundo, como ya hemos señalado, porque compiten deslealmente con las empresas argentinas al operar sin cumplir las normas laborales y de seguridad mínimas establecidas en los acuerdos internacionales.

Respecto a la flota que opera con licencia de la autoridad colonial en Malvinas la situación es distinta ya que, en virtud de los acuerdos vigentes, existe un intercambio de datos que permite una razonable administración del recurso aunque, reitero, la pesca “no declarada” en alta mar crea una gran incertidumbre respecto a si se alcanzó o no la “tasa de escape” recomendada.

(NM) ¿Cree que el plan elaborado por el subsecretario Nieto y publicado como Resolución 8 /2007 para la vigilancia de la milla 201 va a dar el resultado esperado?

(FG) El plan anunciado por las autoridades es un avance. Pero como todos los planes será importante en la medida que se implemente adecuadamente. Para el caso es determinante que quienes tienen que llevar adelante el control de nuestra frontera marítima, cuenten con los medios económicos necesarios para hacerlo. La vigilancia debe ser permanente durante toda la temporada de pesca del calamar.

(NM) Muchas gracias, Dr Georgiadis.

(FG) Por el contrario, quiero agradecer a NUESTROMAR la posibilidad de contactarme con su legión de lectores, todos ellos interesados en los temas que hacen a los intereses marítimos argentinos. Y mi felicitación por su contribución a la creación de conciencia marítima, tan escasa en nuestra población.  

27/12/07
NUESTROMAR

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