Pegó el portazo de la Cámara de Industrias Pesqueras Argentinas y conformó una nueva entidad, junto con 10 empresas medianas y pequeñas, que tienen buques fresqueros y plantas en tierra. Critica a Moscuzza, Solimeno y Valastro y pide una mayor equidad en la asignación de cupos. Frontal, polémico, irónico, habla de todo y de todos.
Pegó el portazo de la Cámara de Industrias Pesqueras Argentinas y conformó una nueva entidad, junto con 10 empresas medianas y pequeñas, que tienen buques fresqueros y plantas en tierra. Critica a Moscuzza, Solimeno y Valastro y pide una mayor equidad en la asignación de cupos. Frontal, polémico, irónico, habla de todo y de todos.
– ¿Por qué decidió dejar CAIPA y conformar la Cámara Marplatense de Buques Fresqueros?
– Porque lamentablemente en CAIPA no conseguíamos el espacio que nosotros pretendíamos, lamentablemente, lo digo porque son colegas, solo se escuchan ellos. No es una cámara para nuclear a muchas empresas. Si no sos del calibre de ellos, en esa cámara no funcionás. Como ellos son grandes y nosotros PyMEs, dimos un paso al costado y se formó una nueva cámara.
– Quien no sabe quién es usted y lo escucha hablar, piensa que era un vocal que ocupaba un puesto secundario. Pero usted se fue dando un portazo siendo nada más ni nada menos que el Presidente.
– Si, y que tiene que ver… Yo puedo ser el presidente, pero si no me siento apoyado ni respaldado y cuando mis palabras pedían la unión de todo el sector, porque tenemos problemas con el sur y después se reunían en otro lado y hablaban otras cosas diferentes, no me sentía representado o representante de esos intereses bajo ningún punto de vista. Era un presidente de un sello de goma, por eso me fui. Es más, me sentí usado.
– ¿Cuando asumió pensó en lograr esos objetivos?
– Cuando estaba en Pesca de Buenos Aires se formó CIPA y uno de los promotores fui yo, siempre con la idea de unirnos. Estábamos todos en la cámara de Alem (de Armadores). Ya estaba CEPA y la división era importante. Intentamos hacer una sola cámara, pero en Alem no quisieron y se formó CIPA. Lamentablemente en CIPA nos hemos dado cuenta que no había una democracia sino una autocracia, dominado por los más grandes. Nunca me sentí presidente y me sentí usado porque cuando se me necesitó, bienvenido, pero cuando pedía que había que ser más equitativo, que había que hablar con Nieto porque el reparto no era parejo, que muchos barcos tenían un cupo insuficiente, les importó tres pepinos a todos. Todos amigos hasta que les tocaban el bolsillo. Y la balanza siempre se inclinaba para el mismo lado. Lamentablemente así no funcionaba y no funcionó. Esa es la triste realidad. Y lo puedo discutir con cualquiera de ellos. Tengo una excelente relación con los tres empresarios pero no comparto alguna de sus ideas.
– ¿Qué cosas por ejemplo?
– En lo que respecta a la Ley Federal de Pesca, los cupos, no comparto nada de eso. Me preocupa la emergencia que sufre la merluza, que para el 2008 las consecuencias serán más agudas. No me siento responsable ni muchos de mis colegas por la situación que está atravesando la merluza, de ninguna manera.
– ¿Quién seria el responsable?
– El que maneja el recurso, no yo
– Pero si a ustedes le dan menos toneladas para pescar, que podría haber sido aún mayor este año y también el anterior, comienza la “presión de Mar del Plata” por más pescado. ¿O ustedes lo iban a aceptar sin chistar?.
– Si se reparte como corresponde, a lo mejor no hay ni protestas ni gente en la calle. Pero si le das el 60 por ciento de la captura máxima permisible a 6 empresas es muy seguro que habrá protestas y gente en la calle.
– ¿Y cómo se debería repartir?
– Como corresponde. Igual para todos. El que tiene un permiso irrestricto lo tuvo ayer, hoy y siempre. Ese verso que hacen ellos de la Ley de Pesca y los antecedentes, que se lo vayan a contar a Magoya. Esa fue una ley comprada por los actores y si no remontémonos al año en que se hizo la ley y fijémonos los integrantes principales de las cámaras empresarias. Esto lo puedo discutir con quien sea, no tengo problemas, menos de memoria, me acuerdo de muchas cosas. Me puedo enfrentar a discutir de pesca con cualquiera y tengo sus nombres, apellidos… hasta número de documento. Estoy podrido de los paladines de la pesca y en realidad la pesca cada día está peor.
– ¿Pero distinguen entre permisos legales e ilegales, para transparentar el caladero, o pueden pescar todos, con mayor equilibrio?
– Te hablo de permisos legales. El Mar del Chubut tiene un permiso legal, vigente e irrestricto. El “Cabo San Juan” se construyó un año después y tiene un permiso similar. Él tiene para hacer cinco viajes al mes y yo uno solo. Quiero que me expliquen el por qué. Porque el lobby empresarial dijo que se tenían que tomar los cinco años famosos. Es una estupidez.
Eso fue hecho a medida de cuatro vivos, que desde esa época a esta fecha se están llenando de plata a costa de unos cuantos giles, que somos los empresarios medianos y chicos que tenemos que remarla todos los días. Esta situación anómala entre un barco y otro se repite en la mayoría de la flota. Nosotros salimos siempre mal en la foto porque en esa época hacíamos cualquier variedad porque no necesitábamos ir a merluza solamente. Como ellos iban a merluza, tomaron ese período. Así nosotros salimos mal en la foto y ellos posan rubios y de ojos celestes.
– Con este razonamiento están cerca de lo que señala la Cámara de Armadores. ¿Usted siente que comparta más cosas con los fresqueros que con CAIPA?
– Estamos en nuestra cámara, pero puede ser. En la cámara tenemos barcos de un viaje por mes, un viaje y medio, pero nada más. No podés competir nunca con un barco que tiene 4 viajes. A nosotros, despacito, nos quieren sacar de la cancha. Pero vamos a resistir. Si hay justicia, algún día esta fiesta la van a pagar.
– ¿Qué piensa que se debe hacer con los congeladores, mantenerlos donde están o bajarlos al sur del 48ºS?
– La cámara no tiene problemas con los congeladores. Si tienen que bajar, que bajen, pero que lo hagan todos, no que con amparos algunos siguen arriba. Si la regla es pareja y coherente para todos, que se vayan a Chile, no tengo problemas. Pero se debe hacer un reparto equitativo, para mantener las fuentes de trabajo en tierra y la merluza, que es el caballo de batalla de la flota marplatense y de algunos patagónicos.
– ¿Cómo se integra la nueva Cámara?
– Somos unas 10, 12 empresas, conformando una flota de unos 60 barcos. La Cámara Marplatense de Buques Fresqueros en total genera unos 4 mil puestos de trabajo entre tripulantes y personal en las plantas. No estamos en contra de nadie, sino que queremos equidad. Ya veníamos mal después del paro, con algunas discusiones. Nos dimos cuenta que no nos sentíamos cómodos en ese lugar. Lo digo con bronca porque todo tiene solución.
– ¿Pero usted creía de verdad que los iba a cambiar?
– Soy tan ingenuo de que si, que pensé que a lo mejor podía llegar a influir. No soy quien para cambiar a nadie, pero pensé que podían entender otro enfoque. Evidentemente es más poderoso el lobby que tienen ellos que lo que uno puede ir a hablar con la autoridad de aplicación. Muchas de estas cosas las hable con Nieto y con Santos. Lo dije clarito. Vamos a colaborar con ustedes hasta que podamos.
– Ahora están más cerca de apartarse que de colaborar.
– Lo que pasa es que si la autoridad de aplicación, cuando me tira un salvavidas, es de plomo para que me hunda y me muera, estoy frito. Pero no es solo la Resolución lo que me preocupa, sino el estado del recurso. Los políticos y funcionarios pasan y nosotros quedamos.
– ¿Sigue pensando que Nieto es un buen administrador de ovejas?
– Eso fue un momento de bronca, pero con él hablo, no digo que fluido, pero le digo lo que pienso. Pero lo vuelvo a reiterar, el ajuste pasa por los más chicos, siempre pasará por ahí y no tiene sentido.
– ¿No cree que la fiesta la terminará de pagar la merluza, con la imposibilidad que se recupere?
– Más allá de la merluza, se están olvidando de los empresarios y las empresas. Si no hay empresas, no hay trabajo, guarda. La merluza se puede corregir, pero no hay interés político en corregirlo, porque si hubiese interés, se resolvería y fácilmente. Y lo puedo discutir con cualquiera. Delante de los jueces, los fiscales, diputados, senadores.
– La causa de los permisos ilegales debe estar por prescribir.
– Quizás (se ríe por primera vez en la entrevista), pero no hay voluntad política de resolver los problemas de la pesca. Y lo digo bien claro, no les importa la pesca a la mayoría de los que deciden. Me importa a mí, porque nací en la pesca, toda mi vida estuve en esta, me la rompí en alta mar, mis hijos seguirán este camino cuando me muera. Nos interesa de verdad, no como cuatro charlatanes que saben hablar pavadas todo el tiempo y se creen que son los sabios de la pesca. Yo tengo la manera de solucionar el tema de la merluza. Si se toman las medidas necesarias se puede salvar y sin hacer demasiado escándalo. Hay que tener agallas y pensar en la gente que estuvo desde el principio apostando por este país.
– ¿Cuáles serían las medidas a tomar?
– No las voy a decir para no avivar giles. Porque hay muchos que dicen que saben de pesca. Pero por qué llegamos a esta crisis. Porque se priorizan otros intereses. O porque no saben, o peor, porque la utilizan como moneda de cambio. Y soy sincero, ya estoy grande, me cansé de que me usen. Ojalá en este país haya justicia algún día para ver a cuatro delincuentes que vayan presos.
– ¿Ha mejorado la situación de los recursos humanos vinculados al procesamiento de la materia prima?
– Algunos están en relación de dependencia y otros en cooperativas. He pertenecido muchos años a Coomarpes (Cooperativa Marplatense de Pescadores) y es un buen sistema, funciona. Lo importante es que las cosas se hagan como corresponde, de manera transparente. Hoy estamos más preocupados por la situación del caladero, esa es la verdad, que por el trabajo en blanco, en negro, o verde. Porque en definitiva, si no hay pescado, no importa que sea en blanco, negro o azul. Será un problema terrible. No me cabe ninguna duda que este problema ocurrirá dentro de poco.
– ¿Cómo están sobreviviendo ahora, con esa carencia de cupo para pescar merluza?
– Como podemos. Lamentablemente cuando no se tiene un recurso disponible hay que ir a otro. En merluza cuesta mucho llenar la bodega. Hay un poco de abadejo, merluza de cola. Será un año difícil y conflictivo porque con lo que tenemos no podemos surtir de materia prima a nuestras propias plantas, cuando hay otros barcos que no podrán pescar toda la que le dieron. ¿Qué quieren, que salga a comprar pescado? Si lo puedo pescar yo. Esas son las políticas erráticas de las autoridades de aplicación. En nuestra cámara no hay nadie que tenga más de dos viajes por mes por barco, cuando los más grandes tienen merluza para los tangoneros que trasladan a otros buques merluceros de la misma empresa.
– En Chubut se quejan porque la mayoría de los buques tangoneros no pueden pescar merluza cuando está cerrada la pesca del langostino…
– Y tienen razón. La ley no es pareja para todos. Acá se pueden hacer las cosas como corresponden, pero no se quiere. Cuando estaba en la Subsecretaría de Pesca lo intentamos. Dejé el CFP en el 2003. Me oponía a que se aumente el esfuerzo pesquero en el caladero, especialmente sobre la merluza. Ahora, en los últimos años han revivido varios muertos. ¿Cómo se explica? Ahora no hay controles, se pescan muchos juveniles, no se hacen vedas móviles y sobre todo, las sesiones del CFP no tienen más copia taquigráfica. Ya nadie sabe qué dijeron los representantes de las provincias durante los plenarios. Ahora cada uno puede decir cualquier cosa. Eso no ayuda a transparentar la política pesquera, sino la convierte en un coto al que pocos tienen acceso.
– ¿Está de acuerdo con la Comisión de Control de Descarga?
– Eso no aporta nada, ni suma ni resta. A mí me han controlado a morir y me sancionan cada vez que pueden, incluso algún barco estuvo varios días parados. El problema es que no controlan a todos por igual. Los grandes nunca están parados. Es llamativo. Cuando nosotros nos hacemos los pícaros, o nos excedemos en el cupo, nos dan por la cabeza, 30 días parados, multas… Es más fácil perjudicar a los chicos, que son los más débiles y proteger a los más grandes porque tienen lobby. Pero un día el lobby se va a terminar de prepo, porque algún día los funcionarios deberán responder ante la justicia.
También para Fortunato
– En declaraciones periodísticas a un medio local, Oscar Fortunato aseguró que el que sigue peleando por la merluza, poco menos que atrasa, que ahora hay que diversificar las capturas.
– Eso dijo?… en serio, eso dijo? Por qué no le dice a Solimeno, Valastro y Moscuzza que no pesquen merluza y vayan a la pescadilla o a la corvina. No jodamos. Es muy gracioso. Por qué me tiene que mandar a mi a pescar lo que él quiere. Es un funcionario y tiene que cuidar el recurso, no ponerse como empresario a decirme qué tengo que pescar y qué no. Mi empresa la manejo yo, que la manejo bien. Sin faltarle el respeto porque a Oscar lo respeto, pero tampoco me gusta que digan pavadas. Lo que dijo, es una gran gansada. Hay muchos barcos que no pueden pescar pescadilla ni ningún otro recurso del variado costero porque él mismo sacó una resolución que establece que los barcos mayores a 23 metros no pueden pescar dentro de la jurisdicción bonaerense.
Por Roberto Garrone
05/02/07
PESCA & PUERTOS
