Entre señas y señales bajan el tono a la polémica por la tasa (Mar del Plata)

Luego de las ásperas declaraciones que el intendente Pulti formuló contra la industria pesquera, en el marco de la necesidad comunal de que el empresariado tribute la Tasa de Inspección Veterinaria para los productos de origen marino, parece haber regresado la calma a la contienda entre el Ejecutivo local y los armadores pesqueros.

Luego de las ásperas declaraciones que el intendente Pulti formuló contra la industria pesquera, en el marco de la necesidad comunal de que el empresariado tribute la Tasa de Inspección Veterinaria para los productos de origen marino, parece haber regresado la calma a la contienda entre el Ejecutivo local y los armadores pesqueros.

Al menos hay varias señales que conducen a ese destino. En principio desde los propios sectores empresarios, que conocidos los dichos de Gustavo Pulti –denominó al sector como “bandas” que a través del “poder de lobby y hechos de corrupción” consiguen manejar decisiones de los gobiernos de turno– rechazaron cualquier posibilidad de respuesta.

“Contestar lo que debíamos implicaba subir la apuesta, y si pasamos esa línea, nadie sale beneficiado”, resumió un empresario que asistió a la última reunión en la Cámara de Armadores. “Había que mandarlo muy lejos”, reconoció con ironía por lo bajo.

Públicamente fue Darío Sócrate, presidente de la entidad, quien se mostró partidario del “diálogo” para encontrar una solución al problema y si bien cuestionó la manera unilateral en que la administración Pulti se manejó con la liquidación de la Tasa por la introducción de pescado desde el 12 de enero, pidió un ámbito de negociación para hallar una salida al conflicto. “Lo que tenemos que discutir lo haremos con él (por Pulti) no a través de los medios”.

En lo que respecta al trámite del recurso administrativo presentado por los armadores y rechazado por la Comuna, el expediente llegó a la Justicia ordinaria. Nadie apuesta a que será atendido en los Tribunales marplatenses, por lo que regresará al ámbito municipal para ingresar en una vía muerta. Otro gesto de que las empresas no quieren pasarse de la raya.

En tanto desde los despachos oficiales también eligieron la cautela para analizar el proceso que se viene. Funcionarios de segunda línea confesaron que las declaraciones del jefe comunal “no ayudan” a recomponer la relación con los armadores hoy muy deteriorada, pero se mostraron confiados en llegar a un acuerdo, aunque no abundaron en detalles de cómo se implementaría.

El anuncio de incorporación de nuevas computadoras para el segundo puesto de control que está a punto de habilitarse en el puerto local debe leerse como un mensaje de la comuna hacia el sector empresario. La Delegación del Puerto recuperó una pequeña sala en el área próxima a los silos y ahí controlarán a los camiones que pasen por el lugar.

“Uno de los motivos por los cuales los armadores rechazan la idea de pagar la Tasa es que la comuna no brinda ese servicio por el cual la liquida. Con esto le estamos reafirmando que el control es efectivo”, contó Xavier Marcone, delegado Municipal del Puerto.

El funcionario reconoció que había “algunos” camiones que en vez de pasar por el hasta ahora “único” puesto de control, que sale a Ortíz de Zárate, lo hacían por ese sector, ayuno de inspectores. “Cuando se exporta pescado, se tiene que saber el origen de ese pescado, qué barco lo pescó, cómo lo introdujo en bodega, qué empresa lo descargó, qué camión lo trasladó y en qué planta se elaboró. Ese es el control que nosotros hacemos a través del Departamento de Pesca y por el cual cobramos la tasa”, afirmó Marcone.

El problema es que la actual ordenanza impositiva establece el cobro de la tasa solo para el producto que se consume dentro del Partido de General Pueyrredon, por lo que el argumento de Marcone carece de fundamentación. “Eso tenés que preguntárselo a Cano (Secretario de Hacienda)”, sugirió el delegado. Lo preguntamos en varias dependencias pero en ninguna hubo una respuesta coherente, aunque siempre hubo señales en busca de concordia.

Mientras las partes emiten buenas intenciones, el acuerdo definitivo se dilata, como la mejora a la infraestructura urbana del sector portuario, una postal decadente fruto de la falta de inversión y del interés público y privado.

12/05/08
PESCA & PUERTOS

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