En Punta del Este, una laguna colapsó por la contaminación

Hasta no hace mucho era un espejo de agua en el que se nadaba y se practicaban deportes náuticos, como el windsurf. Pero ahora algunos residentes la califican de "pozo séptico" por la cantidad de desperdicios que van a parar a sus aguas.

Hasta no hace mucho era un espejo de agua en el que se nadaba y se practicaban deportes náuticos, como el windsurf. Pero ahora algunos residentes la califican de "pozo séptico" por la cantidad de desperdicios que van a parar a sus aguas.

La laguna del Diario, en la parada 40 de La Mansa, está "colapsada". Al menos eso es lo que denuncian varios vecinos que, cansados de años de abandono, se unieron para salvar a este pilar del desarrollo de Maldonado, que comenzó allá por 1755. Es que los primeros pobladores de la zona se asentaron alrededor de sus orillas, donde llevaban a pastar a sus animales "de uso diario". De esa práctica, justamente, tomó su nombre la laguna.

"Este país no es ni natural ni seguro, eso es una mentira", dice Bernd Metzger, un alemán que vive en una chacra en Punta Ballena. En 2005 compró el campo al que llamó Rancho Vida Loca. Entre sus atractivos, cuenta, había un arroyo. Hoy está casi seco y su escaso caudal es sistemáticamente evitado por sus animales.

"Me di cuenta de que algo andaba mal cuando observé que ni los perros ni los caballos querían tomar agua de ese arroyo. Entonces mandé a analizar unas muestras y el resultado fue la presencia de coliformes fecales y de amonio. Y encontraron lo mismo en la laguna del Diario, que hoy es un pozo séptico. Esto es inaceptable en un país que se muestra respetuoso del medio ambiente", contó Metzger a LA NACION.

Un estudio del Instituto de Mecánica de los Fluidos e Ingeniería Ambiental, perteneciente a la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República, en Montevideo, también detectó alta concentración de fósforo, producto de los fertilizantes usados en las chacras aledañas. "La laguna se convirtió en el reservorio de toda contaminación. Hacia allí van a parar las aguas servidas de la zona", denuncian los vecinos de Punta Ballena.

Pero más allá de ser un depósito residual, la laguna sufre ahora por una obra vial de hace 50 años, que quebró el ritmo ecológico. "La ruta interbalnearia, que pasa por encina de la laguna, le cerró su vínculo natural con el mar. Esto no es de ahora, viene de un largo proceso. Y el año pasado eclosionó", reconoció el intendente de Maldonado, Oscar de los Santos.

"Salida del paso"

Lo cierto es que, hasta mediados de diciembre, la laguna presentaba un paisaje bastante atípico para los que suelen frecuentar la zona: enormes juncos, algas y pastizales adornaban la superficie de cuatro hectáreas. Y un olor hediondo completaba el poco glamoroso cuadro.

"La laguna colapsó y hubo un estallido de vegetación, que la cubrió toda. Fue su defensa contra los maltratos que viene recibiendo desde hace muchos años. Y esto va a ir empeorando si no se actúa rápido porque la vegetación no deja pasar los rayos del sol, y así se acelera el proceso de descomposición", dijo Alfredo Pacheco, secretario de la Unión Vecinal de Punta Ballena, Laguna del Sauce y Laguna del Diario.

Pero hoy la laguna luce como siempre. La extraña vegetación desapareció cuando empezaba a despuntar la temporada. ¿Qué pasó? Pacheco lo explica: "El 24 de diciembre se contrató una máquina, "una especie de tractor acuático" que cosecha la vegetación de la laguna hasta un metro de profundidad. Es una solución temporal, pensada para el turismo, pero que no ataca el problema de fondo".

Según el secretario de la Unión Vecinal, la máquina fue pagada por algunos vecinos que tienen casas frente a la laguna y por empresarios con desarrollos inmobiliarios en la zona. "Es que muchos tienen intereses comerciales. Nadie iba a vender o alquilar su casa con la laguna en ese estado", explicó Pacheco.

Por su parte, la intendencia de Maldonado se comprometió ante los vecinos a atacar las causas de fondo y hasta a comprar una máquina para la limpieza de la laguna: "Tuvimos reuniones con representantes de distintas organizaciones, en las que se acordó cosechar esa vegetación hasta que se encuentre una solución definitiva y lograr recuperar el vínculo con el mar", contó De los Santos.

Otra de las tareas en las que trabaja la intendencia de Maldonado es la de impulsar la sanción de una ordenanza relativa a la utilización de la ribera para evitar que los dueños de los emprendimientos que se levantan en la zona rellenen la laguna para ampliar sus terrenos. "Con esto buscamos crear un marco legal para controlar el entorno urbano", concluyó De los Santos.

Algo es seguro: del espejo de agua que servía ya no queda nada. Hoy sus aguas devuelven un reflejo turbio. Como su futuro.

Por Laura Reina

Foto: Maxie Amena
 
07/02/07
LA NACIÓN

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