Empresas petroleras de EEUU discuten sobre innovación como nunca antes

En un escenario de reducción de las reservas de petróleo, preocupaciones por la contaminación y la siempre latente amenaza de un nuevo incremento de los precios de los combustibles, la atención sobre nuevas y mejores formas de propulsar nuestros automóviles, calentar y refrigerar nuestros hogares, y proveer energía a nuestras industrias, nunca ha sido tan grande.

En un escenario de reducción de las reservas de petróleo, preocupaciones por la contaminación y la siempre latente amenaza de un nuevo incremento de los precios de los combustibles, la atención sobre nuevas y mejores formas de propulsar nuestros automóviles, calentar y refrigerar nuestros hogares, y proveer energía a nuestras industrias, nunca ha sido tan grande.

Más aún, el tratamiento del tema está surgiendo crecientemente, de un sector que ha estado sorprendentemente callado hasta hace poco: las mismísimas compañías petroleras.

Cuando los más altos ejecutivos de la industria se reúnan la semana próxima en Houston para discutir los desafíos energéticos globales, las conversaciones estarán dominadas precisamente por la búsqueda de nuevas y más efectivas formas de producir petróleo y gas, así como de alternativas a los combustibles fósiles.

Y en el transcurso del año, se podrán ver a los líderes de la industria – incluidos los jefes de Conoco Phillips y de la filial estadounidense de la  Royal Dutch Shell PLC- hablando en distintas ciudades a lo largo del país, en una campaña sin precedentes para educar a los consumidores sobre cuestiones energéticas, y discutir temas como el del etanol y las energías renovables. Para las compañías, será también una oportunidad de pulir sus imágenes.

¿Y por qué ahora? Las razones son variadas, pero ciertamente uno de los factores es el creciente escrutinio público y legislativo sobre las compañías petroleras, a causa de las variaciones de precios del combustible, y sus importantes ganancias empresarias. Pero también influyen algunas cuestiones fundamentales para las compañías. El costo del hallazgo y puesta en producción de nuevas reservas de petróleo y gas está en franco crecimiento, mientras que el mundo simplemente está aumentando su apetito por la energía.

“Nunca como ahora hemos visto tanto esfuerzo por la innovación tecnológica en el ámbito de la industria energética”, afirmó Daniel Yergin, presidente de  la consultora Cambridge Energy Research Associates, y autor de “The Prize” (El premio), obra sobre la historia de la industria petrolera ganadora del premio Pullitzer.

Durante la conferencia anual de una semana de duración que comienza el lunes, docenas de fuertes personajes de la industria – el presidente de Exxon Moil Corp, y de Chevron Corp., y altos ejecutivos de la OPEC entre otros – discutirán tópicos tales como el complejo balance  entre la provisión y la demanda, o distintas iniciativas para desarrollar nuevas fuentes de energía.

De hecho, el discurso está en su apogeo a lo largo del país, y es conducido por algunas figuras impensadas. John Hofmeister, titular de la filial estadounidense de la  Royal Dutch Shell’s, y James Mulva, director ejecutivo de Conoco Phillips, están tomando parte separadamente de giras por el país, con otros representantes de sus firmas, exponiendo y escuchando en reuniones organizadas en auditorios municipales de distintas ciudades.

Destacando la realización del 35º viaje  de este tipo concretado por su compañía, Mulva reconoció que habían hecho tradicionalmente un trabajo pobre de transmisión al público acerca de la operación de su negocio, los desafíos que enfrenta y los progresos concretados.

Con frecuencia, la principal conexión del público con las empresas petroleras, proviene de la carga de combustible de sus vehículos, o más recientemente, de la lectura de titulares anunciando ganancias records. Exxon Mobil, por ejemplo, superó su propio record en materia de mayor beneficio anual por parte de una compañía estadounidense, al informar ganancias por u$s 39.500 millones. Conoco Phillips por su parte informó que los u$s 15.500 millones de ganancias obtenidos en 2006, constituyen el mejor registro anual de la historia de la firma.

Pero lo que la gente difícilmente conozca, acota Mulva, es que las compañías petroleras estadounidenses han invertido en el país durante los últimos cinco años, 11.000 millones de dólares en otras formas de energía.

La tarea de eliminar el uso de combustibles fósiles por parte de los estadounidenses y del resto del mundo, será monumental y lenta. Actualmente, y de acuerdo con la información oficial,  las fuentes de energías renovables, como la eólica y la solar, abastecen sólo el 6% de las necesidades energéticas estadounidenses. Y según las estimaciones, esta cifra sólo crecerá al 7% en los próximos 20 años, lo que implica que los combustibles fósiles aún llevarán el mayor peso.

Mulva sostuvo que serán necesarias todas las fuentes eficientes de energía, pero que debieran ser las fuerzas del mercado y las preferencias de los consumidores, no los mandatos federales, las que determinen cómo usarlas.

Mulva calificó a la propuesta del presidente Bush para expandir el uso de etanol  a fin de reducir el consumo de gas, como “muy bien intencionada”, pero agregó que los líderes de la industria “quieren estar sentados a la mesa” cuando los funcionarios estatales y federales establezcan los estándares para el uso y desarrollo de fuentes alternativas de energía.

“Tenemos la firme convicción de que la mejor forma de alcanzar tales estándares, es determinar cuáles son y dejar que la industria se encargue de resolver sobre los recursos y planes para alcanzarlos, antes que imponer mandatos que digan específicamente: ustedes tiene que hacer esto, y de esta forma”, agregó.

Las compañías petroleras están de hecho investigando intensamente alternativas y nuevas formas de obtención de gas y petróleo más fácil y económicamente.

BP PLC, que obtuvo ganancias por u$s 22.000 millones en 2006, adelantó que proyecta invertir u$s 8.000 millones durante la próxima década, para desarrollar energías alternativas usando el viento, hidrógeno y otros. La rama de energías alternativas de la empresa fue creada en 2005 y tiene programado para este año, el inicio de la construcción de plantas eólicas de generación de electricidad “libre de carbono”, en California, Colorado, Dakota del Norte y Texas.

Al mismo tiempo, Shell está probando tecnología para la perforación de pozos y la inserción de calefactores eléctricos que calienten gradualmente las rocas durante largos períodos de tiempo, provocando que la materia orgánica atrapada – kerogenos en este caso – se libere como petróleo y gas. El proceso es desde el punto de vista ambiental, más sensible que la perforación tradicional.

Yergin afirma que otra indicación clara del creciente interés por las energías más limpias y eficientes, es el aumento de capitales de riesgo. Según Pricewaterhouse Coopers, Thomson Financial and the National Venture Capital Association, el año pasado, las inversiones de riesgo en cuestiones energéticas alcanzaron los u$s 1.800 millones, cifra superior al doble de las registradas el año anterior.

Alrededor del 40% de ese dinero fue orientado a proyectos de energías alternativas.

Yergin, que denomina a este proceso “el gran burbujeo”, sostiene que algunos de esos proyectos van a producir cambios muy significativos.

John Parry, analista señor de la consultora John S. Herold Inc., dijo que no es sorprendente que gran parte del énfasis de las grandes compañías por explorar fuentes de energía alternativas, provenga aproximadamente de la última década.

Según agregó, la fusión de empresas y el aumento de los precios del petróleo producidos en los últimos diez años, dieron a los grandes jugadores el dinero para perseguir esos esfuerzos e inversiones que no eran factibles en épocas anteriores.

“Si observando la liquidez de las compañías hace 10 años,  dijéramos que iban a poner mil millones en energías alternativas, sus acciones hubieran colapsado”, dijo Parry. “Nadie visualizó en realidad la sensatez de hacer tal cosa. Ahora podemos ver que ciertas tecnologías parecen comenzar a tener sentido”·.

Por John Porretto.

Fuente: Associated Press

05/02/07
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Traducción de NUESTROMAR

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