¡Quitémosles los permisos! Es la amenaza constante. Dentro de la irracionalidad en que estamos, es posible que se haga. Conviene analizar esa hipótesis.
¡Quitémosles los permisos! Es la amenaza constante. Dentro de la irracionalidad en que estamos, es posible que se haga. Conviene analizar esa hipótesis.
Entre las causas de retirar los permisos no está la de negarse a aumentar más los salarios ducales para unos trabajadores básicos que cobran más que los ministros por menos de 180 días de embarque al año.
Tampoco es causa de pérdida de la licencia no subir los salarios, anuales, más altos del país por encima de valores que anulan la explotación industrial, ni porque incendien las fábricas.
Por todo ello, es seguro que las empresas buscarán amparo en la Ley porque invirtieron muchos millones de dólares en plantas y barcos, y porque varias operan en Santa Cruz desde hace más de 20 años y, las demás, más de 10 años. Santa Cruz se compraría muchos y millonarios juicios.
Todas las empresas vivieron los 10 años de gobernación del hoy presidente Néstor Kirchner en Santa Cruz y todas ellas acompañaron con entusiasmo su –entonces improbable– nombramiento presidencial, y nunca fueron denostadas como lo están siendo. ¿Alguien puede explicar por qué ahora son demonios? El empleo e inversiones son mayores que nunca. Los salarios, en cualquier moneda son de los mejores del país y todas las empresas están dentro de la Ley. ¿Puede esto desmentirse? ¿Están los vándalos dentro de la Ley?
Sigamos analizando el día después ¿Qué pasaría?
¿Los salarios ducales pasarían a principescos? ¿Se trabajaría en las plantas actuales?
Las respuestas son obviamente negativas y recesivas para Puerto Deseado.
También se haría un daño enorme a las empresas, sin situación que lo justifique y, sobre todo, sin beneficio para nadie.
Algunos siguen sosteniendo que vendrán “nuevos empresarios” atraídos por la, hoy mitológica, rentabilidad de la pesca de langostinos que básicamente se venden en España y en los demás países de Europa. Pero, de momento, la pesquería no es rentable en sí misma; mucho menos si hay que mantener una planta deficitaria, con trabajadores sin materia prima y los más caros del país.
Para obtener permisos de pesca en la Provincia, los “nuevos empresarios” estarían en la misma situación que los actuales, una vez que construyeran sus plantas, obtuvieran las habilitaciones de SENASA y de la Unión Europea, y contratados los trabajadores. Se tardarían dos años al menos. Muchos de los “viejos empresarios” hace más de 20 o 10 años que hicieron todo eso que no puede improvisarse.
Los “nuevos empresarios” sabrán que:
• Los valores de los permisos pueden ser cualquier cifra.
• Los permisos son precarios, provisionales y anuales.
• Los empleos no son precarios, ni provisionales, ni anuales.
• Las inversiones no son precarias, ni provisionales, ni anuales.
• El agua y la electricidad son escasas y muy caras.
• Los residuos del proceso pesquero se consideran patológicos.
• El puerto es el más caro del país y es obligatorio usarlo.
• Soportarían que les quemen las fábricas y ser culpados por ello.
• Deberían dar trabajo a incendiarios y convivir con ellos.
• Deberán negociar con los delincuentes incendiarios.
• Deberán evacuar a sus directivos amenazados por no garantizarse su seguridad.
• No podrán trabajar, exportar ni usar el puerto pero igual deberán pagar salarios.
• Deberán soportar no tener acceso a sus fábricas y oficinas.
• Deberán pagar salarios y gastos muy superiores al resto del país.
Si en verdad los “nuevos empresarios” son empresarios, no aceptarían esas condiciones. Los “viejos empresarios” se vieron en medio de ellas, inesperadamente y tras 20 años de operativa normal, después de construidas las plantas, armados los barcos, contratados los trabajadores y puesto en valor el recurso. La mayoría de ese tiempo en la órbita del doctor Kirchner, como gobernador, que personalmente inauguró numerosos emprendimientos pesqueros.
Toda esa irracionalidad debe cesar ya. La Ley y las garantías constitucionales deben imponerse y restablecerse en Puerto Deseado. Los delincuentes deben ser identificados y juzgados.
La Ley no es distinta para períodos electorales y nos obliga a todos, siempre. Es la única garantía mutua de convivencia. Sobre esa realidad, solamente, puede reconstruirse todo. Los delincuentes son los vándalos, no los empresarios: Si lo fueran ya estarían presos, aún en período electoral, porque parece que hasta daría votos.
06/08/07
PESCA & PUERTOS
