El dióxido de carbono -el gas del efecto invernadero que emiten los automóviles y las centrales hidroeléctricas caldeadas con carbón- es parcialmente consumido por los océanos mundiales, los cuales asimilan buena parte del exceso que los árboles no pueden absorber.
El dióxido de carbono -el gas del efecto invernadero que emiten los automóviles y las centrales hidroeléctricas caldeadas con carbón- es parcialmente consumido por los océanos mundiales, los cuales asimilan buena parte del exceso que los árboles no pueden absorber.
Los océanos han disuelto alrededor de un tercio de del dióxido de carbono que se ha despedido a la atmósfera desde el comienzo de la era industrial, dicen los científicos, según informa el diario El Comercio.
Esa incorporación ha elevado la acidez de las aguas marinas, que reaccionan con el gas y reducen la cantidad de iones de carbonato disponibles, los cuales sirven para la formación de los caparazones de los esqueletos de los organismos marinos.
Los científicos se sorprendieron al descubrir que el agua ácida que se encontraba entre los 150 y 200 m de profundidad que se ha acercado a la superficie, en un efecto de circulación, que no comprenden plenamente, de acuerdo con un estudio publicado por la revista Science.
Ello ha hecho que las aguas de la costa este de Estados Unidos, Canadá y México sean más vulnerables a la acidificación de lo que habían previsto modelos, según el estudio.
"El efecto de la acidificación en pesquerías y ecosistemas de arrecifes de coral podría reverberar en la economía de Estados Unidos y la economía global", dijo el autor del estudio, Richard Feely, oceanógrafo del Laboratorio de Medio Ambiente Marino del Pacífico, en Seattle (Estados Unidos).
30/05/08
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