El gremio había paralizado a los remolcadores de todo el país para pedir la firma de un convenio para los marineros de los congeladores marplatenses. Las empresas denuncian que la actitud del SOMU es de "coacción".

El gremio había paralizado a los remolcadores de todo el país para pedir la firma de un convenio para los marineros de los congeladores marplatenses. Las empresas denuncian que la actitud del SOMU es de "coacción".

El Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) le puso fin el paro de los remolcadores de los puertos de todo el país que había sido iniciado viernes pasado para reclamar que el Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA) firme un convenio colectivo de trabajo idéntico al que ya rige para algunas cámaras del sur del país. La medida de fuerza fue levantada anteayer, a raíz de la intervención del ministro de Trabajo de la Nación, Carlos Tomada, quien el lunes se reunió con los dirigentes gremiales y les solicitó reanudar las negociaciones.

La huelga había sido presentada por el SOMU como una "medida de fuerza solidaria" para forzar a las pesqueras marplatenses a firmar un nuevo convenio laboral para los marineros de los buques congeladores que operan desde el puerto de Mar del Plata.

Las negociaciones entre CEPA y el gremio dieron comienzo hace varios meses, pero hasta ahora no se llegó a ningún resultado.

Voceros de la cámara argumentaron que rechazan que se les "imponga" el mismo convenio que ya rige en el sur porque las actividades que desarrollan las pesqueras locales "son muy diferentes en cuanto a sistemas de trabajo y métodos de producción" e indicaron que la aplicación del acuerdo en la Patagonia "muestra efectos negativos en la competitividad de las empresas".

Además, plantearon que "pretender que se adhiera a lo que otros firman no es una negociación, sino una coacción".

Conflicto vigente

La decisión del SOMU de paralizar a los remolcadores afectando durante varias horas la operatividad de los puertos de todo el país, fue adoptada debido a que todos los congeladores están en altamar, ya que los propios marineros decidieron salir a navegar sin el aval gremial.

El secretario general del SOMU, Omar Suárez, fue sincero en cuanto a los motivos del paro de los remolcadores:
"Como no pudimos parar a los congeladores de Mar del Plata decidimos parar los puertos de todo el país. Paramos a los remolcadores para hacerles sentir nuestro reclamo a la autoridad máxima y a los empresarios de la pesca", le dijo a LA CAPITAL.

Ayer el sindicalista aseguró que pese a haber aceptado la sugerencia de Tomada, el reclamo del SOMU para con CEPA sigue vigente. "Le dijimos al ministro que si la semana que viene CEPA no firma el convenio va a repetirse el mismo problema, o tal vez peor", sostuvo.

Suárez dijo que no permitirá que los congeladores que regresen a puerto vuelvan a zarpar y amenazó con realizar protestas en los peajes de la Autovía 2. "Vamos a buscarle la vuelta para lograr lo que pedimos, vamos a denunciar el mercado de la pesca de Mar del Plata y me hago responsable de lo que digo. Las empresas de CEPA dicen que no pueden pagar lo mismo que las del sur y, si es así, si los números no les dan, tendrán que dejar de pescar", afirmó.

En el sur, también cuestionan

No obstante, desde la cámara insistieron con que el desacuerdo con el SOMU no pasa por "una cuestión de valores" sino que obedece a la necesidad de preservar "una filosofía de trabajo" a bordo de los congeladores que quedó desterrada en el sur, al aplicarse un convenio que está provocando la queja de las empresas patagónicas.

Desde las cámaras que adhirieron al acuerdo ya se están haciendo oír abiertos cuestionamientos por costo salarial que insumen los haberes de los marineros.

El semanario pesquero Pesca y Puertos -propiedad del dirigente de la cámara patagónica Capip- planteó que los empresarios del sur y el SOMU "llegaron a acuerdos en 2006 que hicieron que los sueldos medios del sector pesquero argentino, disputen la cabecera de la lista de salarios altos a los trabajadores petroleros, antes líderes indiscutidos".

Además se indicó que "las lógicas pretensiones sindicales, dejan de serlo cuando ponen en peligro la fuente de trabajo y el costo del personal hoy por hoy supera el 50% de la recaudación de los barcos, bien por encima del 25% ó 30%, que habitualmente se considera saludable".

Y se planteó que los empresarios del sector muestran una "coherencia" a la hora de rechazar las exigencias del SOMU "quizás obligada porque al analizar las estructuras de costos resulta imposible acceder a los irracionales pedidos de aumentos del sindicato que nuclea al personal de marinería".

21/02/07
LA CAPITAL

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