Las acciones de las navieras noruegas sufrieron en octubre pasado, luego de que varios ejecutivos se manifestaran en contra de los cambios previstos para el sistema impositivo aplicable a la actividad marítima. Tales cambios podrían implicar el descascaramiento de firmas que deberían devolver hasta 2.400 millones de dólares en impuestos.
Las acciones de las navieras noruegas sufrieron en octubre pasado, luego de que varios ejecutivos se manifestaran en contra de los cambios previstos para el sistema impositivo aplicable a la actividad marítima. Tales cambios podrían implicar el descascaramiento de firmas que deberían devolver hasta 2.400 millones de dólares en impuestos.
De acuerdo con Forbes.com, las acciones de Bergesen Worldwide –subsidiaria de BW Gas – que opera una flota de alrededor de 100 buques de transporte de gas, se desplomó un 8.3% en un solo día de octubre en Oslo. Otros valores del sector naviero noruego también se precipitaron: Wilhelm Wilhelmsen cayó un 2%, y Odfjell un 3.1%.
BW Gas dijo en septiembre que la propuesta del gobierno noruego para cambiar las reglas impositivas para el sector naviero “socavaría severamente” sus balances, con una factura de impuestos a pagar de entre 665 y 840 millones de dólares.
El sistema actual no grava las ganancias mientras los activos navieros permanezcan en Noruega , lo cual es una medida originada a partir de un acuerdo establecido en 1996, cuando se produjo el último cambio en las normas impositivas para el sector.
Sin embargo, en septiembre de 2007 el gobierno noruego anticipó que exigiría el pago de las dos terceras partes de las exenciones impositivas de la pasada década, estimadas en unos 2.400 millones de dólares. El restante tercio por su parte, sería dedicado a “inversiones ambientales”, como parte de una propuesta para crear un ambiente más “competitivo”.
“¿Quién eligiría invertir en Noruega si percibiera que el gobierno puede optar por modificar arbitrariamente las reglas de juego de la noche a la mañana?”, se preguntó Andreas Sohmen-Pao, vicepresidente de BW Gas. Agregó que la pretensión del gobierno, en el sentido de crear a largo plazo un ambiente de baja carga impositiva, resulta contradictoria con este súbito arrebato del equivalente a diez años de impuestos anteriores.
Sohmen-Pao dijo a Forbes.com que la empresa consideraría “muy seriamente” la posibilidad de irse de Noruega, aunque aclaró que la decisión dependería de la formulación final del proyecto de presupuesto, que debía haber estado listo el 1 de octubre.
“Es, definitivamente, un día de juicio final para la industria marítima de Noruega”, expresó Rikard Vabo, un analista de la consultora Fearnley Fonds de Oslo. Y agregó que la coalición social demócrata en el poder desde 2005, considera esta medida como positiva para sus bases de apoyo.
“La industria naviera noruega ha tenido desde 1996 un régimen impositivo favorable, con gravámenes a las ganancias de las compañías solo cuando éstas retiraban beneficios o salían del esquema”, había dicho por su parte el ministro de Finanzas noruego en septiembre. “Con un creciente número de regímenes de exención impositiva en la Unión Europea, parece claro que el presente sistema ha dejado de ser atractivo para nuevos inversores en compañías noruegas de transporte marítimo”.
Pero por el momento, las empresas se mantienen firmes en sostener que el nuevo régimen tampoco hará mucho por favorecer las inversiones en Noruega.
(Fuente: MarineNorway.com; 02/01/07)
MARITIME NEWS
04/01/08
Traducción de NUESTROMAR
