Hace ya algo más de cien años, nacía un trascendente proyecto de desarrollo regional para el extremo más austral del sudoeste de la provincia de Buenos Aires.
Hace ya algo más de cien años, nacía un trascendente proyecto de desarrollo regional para el extremo más austral del sudoeste de la provincia de Buenos Aires.Se trataba de utilizar nada menos que las aguas del río Negro para fines agrícolas en dicha región y regar las tierras sujetas a sequías periódicas de la zona sur del distrito de Villarino, parte de la zona bajo la influencia de la localidad de Carmen de Patagones y, remontándose hacia el noreste, asegurar la agricultura de regadío de las localidades de Lamarca, Stroeder, algo de Colonia Cagliero y partes aledañas, hasta cubrir un área de entre 25.000 y 30.000 hectáreas.
Un hermoso sueño de verdadero desarrollo regional que luego se fue modificando y conformando al transcurrir de los años, tomando, incluso, diversos nombres, aunque siempre se lo conociera como “Proyecto Patagones”.
Diversas razones fueron postergando esta idea de habilitación de un área bajo riego que en principio se atribuyó al ingeniero Wouters.
El aprovechamiento de las aguas en el curso inferior del caudaloso río Negro ha sido motivo así de la elaboración en primera fase de cuatro proyectos, que llegaron a las manos de los respectivos intendentes del partido de Patagones, cuya sede central es, precisamente, la ciudad homónima.
Los lugares de toma de río, en estos proyectos, son bastante diferentes y así se habla de Guardia Mitre, de Negro Muerto y hasta de Meridiano Quinto.
Siempre se tiene presente que este tan notable río primario de la región norte patagónica posee un valor de su media aritmética estadística en más de treinta años de más de 1.015 metros cúbicos por segundo y que, a pesar de su aprovechamiento en los valles superior y medio, alrededor de 900 metros cúbicos por segundo se pierden en el mar, gran parte del año.
En un país en desarrollo, esta pérdida es demasiado notoria y repetidas veces se ha hecho notar esta anomalía en el aprovechamiento hidráulico.
Otra circunstancia que llama la atención en los diferentes proyectos es que no se ha tenido siempre en cuenta, dentro del criterio básico, que la hidráulica es una ciencia basada en la matemática y, en consecuencia, no puede establecerse “al azar” el punto de toma sobre el río Negro. El mismo surge al aplicar los criterios obligados de “método hidráulico en función de cota que se quiere regar”.
Es decir que, de acuerdo con el terreno y su altitud, lo que se conoce como cota topográfica inicial mayor del área que se desea regar en la región del sur bonaerense y que domina toda la zona de agricultura regadía será el punto de arranque de solera para esa zona, con relación al canal aductor.
Por fuerza, dicho canal debe ser a cielo abierto; presumiblemente, tipo herradura, con valores de tirante, pendiente y velocidad conocidos, pero, sobre todo, con el gasto (caudal en metros cúbicos por segundo) a aportar.
Para ello, nos basamos en la llamada dotación mendocina, que es la que constituyó la base de cálculo, igual a 0,6 litros por segundo/Ha.
En consecuencia, para regar unas 25.000 hectáreas, se necesitarían, en forma neta, unos 15.000 litros (15 m3) por segundo, que, llevados a conducción bruta, pueden estimarse en 18 metros cúbicos por segundo continuos. Es la dotación adecuada.
Sobre esa base y con la pendiente adoptada para el canal aductor (por ejemplo, 0,5 por mil) se va avanzando hacia el oeste paralelamente al río, hasta el momento en que la cota de fondo del río se equipara con la del canal aductor.
Desde allí, calculamos una distancia más igual a la altura de los lados del canal de acuerdo al tirante de agua y, finalmente, este o algo más hacia atrás constituye el arranque y allí se construirá la toma. Por eso es que no se puede aventurar al decir “hacemos la toma en tal o cual lugar”. Eso lo indica la hidráulica.
Desde luego que hay proyectos de todo tipo, desde el año 1903 en adelante, hasta que el ingeniero Wouters le dio más visos de realidad. Pero lo que entendemos como el paso más firme a este respecto lo dio la dirección de Hidráulica de la provincia de Buenos Aires, en julio del año 1942, cuando se dirigió al gobierno de la Provincia con un informe/resolución, demandando al ministerio de Obras Públicas para que considerase en su presupuesto venidero “el proyecto Wouters del sur provincial”. Desde dicho pedido ya han pasado casi setenta años, muchos intendentes se han comprometido por dicha obra y aun zonas como Lamarca, Stroeder y Carmen de Patagones sufren en silencio las grandes sequías periódicas que frenan su desarrollo.
Esta somera explicación técnica fue necesaria para poder explicar cómo el trazado del canal principal conductor define, a su vez, al ganar cota o altura, el punto de inserción de la toma en el río.
Tenemos así un panorama cierto de este notable pero envejecido proyecto, que tanto tarda en hacerse realidad.
Es importante, sin duda, establecer qué tipo de explotación agraria se asentará en estas tierras, ya que la agricultura regadía es una explotación de bastante mayor rédito, apta para cultivos industriales y para accionar de base en el desarrollo regional de la agroindustria.
Esperemos que todo ello se haga realidad.
Por Jorge Alfredo Luque (Ingeniero agrónomo y profesor extraordinario consulto de la Universidad Nacional del Sur).
17/01/12
LA NUEVA PROVINCIA

