Muchas expectativas estaban depositadas en el primer atraque de un crucero de gran porte que iba a dar inicio a la Temporada de Cruceros 2008-2009. Pero el Radiance of the Seas nunca llegó a puerto.
Muchas expectativas estaban depositadas en el primer atraque de un crucero de gran porte que iba a dar inicio a la Temporada de Cruceros 2008-2009. Pero el Radiance of the Seas nunca llegó a puerto.
A la medianoche de ayer, un buque Arrow, amarrado en el sitio 3 del Muelle Almirante Storni, pronto a efectuar una carga sufrió un desperfecto técnico y nunca zarpó, ocupando el espacio destinado al crucero.
Esta iba a ser la primera vez que este crucero atracaba en Puerto Madryn. El crucero Radiance of the Seas traía consigo casi 1800 pasajeros que ya habían realizado reservas y contratado excursiones.
Todo debió ser cancelado después de que un buque que se encontraba en el Muelle Almirante Storni tuvo un accidente.
Un incendio en un circuito eléctrico dejó inutilizada la puerta de una de sus bodegas. Esto impidió que el barco, a partir de ese momento, pudiera desplazarse a otro lugar y, a pesar de los muchos intentos, no pudo solucionar su inconveniente hasta mediar la mañana de la víspera.
El jefe de operaciones del Muelle Luis Piedrabuena, David Debunder, brindó los detalles de este suceso que dejó a la ciudad sin el arribo del primer crucero de gran porte.
“Surgió un imponderable, había un buque mercante cargando aluminio en el sitio 3 del Muelle Storni, donde habitualmente atracan, y anoche –por el martes- se produjo un incendio sobre la instalación eléctrica de una grúa, lo cual produjo que el buque se quede sin energía para cerrar las puertas de una de sus bodegas”.
Cuando el crucero ya partía del Golfo sin poder atracar en ninguno de los muelles y las autoridades de la Administración Portuaria terminaban una conferencia de prensa, se informó que estaba solucionado el problema en el buque mercante y que partía del puerto sin completar su carga.
Lamentablemente, el crucero ya se encontraba cerca de la boca del Golfo. Ahora sólo resta esperar su regreso programado para el miércoles de la semana entrante.
El buque mercante
Según los datos suministrados fue el mismo capitán del buque mercante el que tomó la determinación, no caprichosa, de que en esas condiciones no se podía mover el navío hacia otro sitio que permitiera el ingreso del crucero.
Esto derivó en que al llegar el Radiance of the Seas, a las 6, se encontrara que no tenía lugar para atracar.
Motivó al capitán que por las reglamentaciones que deben cumplir en el orden internacional no realizar ningún tipo de maniobra. “Este tipo de buques no puede navegar ni permanecer fondeado en rada si no están a son de mar por su propio sistema de gestión y por las reglamentaciones que deben cumplir en el orden internacional”, así lo explicó Hugo Sterconi de la Administración Portuaria.
Los intentos
“Se le ofreció la posibilidad de poder bajar a la gente en los tender propios del crucero y que subieran por las escaleras propias del muelle Pidrabuena como ocurriera hace un par de años con el Milenium, pero las condiciones de mar no son las mismas”.
En esa ocasión, el crucero permaneció en rada mientras los pasajeros llegaban al muelle en pequeñas embarcaciones y subían por las escaleras.
Hace tres años, las ráfagas de viento llegaban a 60 nudos, pero la orientación era oeste, lo cual planchaba el mar.
Ayer, la situación fue diferente. Más allá de que el viento no llegaba a los 20 nudos, su orientación era noreste, el mar tenía oleaje. Esto provocaba que los tender no fueran estables, por cuanto era riesgosa la operación si se considera que las personas que debían descender eran todas adultas.
“El capitán la pensó bastante”, indicó Debunder y explicó que esto se debe a que “tiene la presión de la compañía, tiene 1700 pasajeros abordo que soñaban bajar en Madryn es muy grande la presión que tiene él en su cargo; por un lado, tiene que velar por la seguridad del buque y de los pasajeros; y por el otro, tratar de que el itinerario se cumple como fue contratado”.
Respecto a la posibilidad de que el crucero amarrara en el Muelle Piedrabuena, se explicó que se evaluó la posibilidad, pero el capitán consideró que no es seguro porque es un barco muy grande para un frente de atraque tan chico.
“No es problema de calado sino que son 293 metros de buque para 120 de frente de atraque de muelle”, indicó.
El más grande que atracó en este muelle 270 metros fue el Aurora.
El enojo
A raíz de las grandes expectativas del sector turístico, algunos fueron los que manifestaron su preocupación y enojo poro acontecido. Existieron, incluso, los que hablaron de falta de previsión.
Debunder manifestó que esta situación trajo consigo la cancelación de las excursiones.
Las casas de té en Gaiman, las entradas a las reservas de Tombo y Península, entradas al Museo Paleontológico Egidio Feruglio, pero lamentablemente surgió un imponderable.
También no quiso pasar la ocasión para recordar que en otras temporadas se vivieron circunstancias similares por razones climáticas, cosas contra las que uno no puede luchar.
“La previsión estaba dada, el buque que estaba cargando aluminio más tardar a las 3 tenía que zarpar, a las 12 se declaró el incendio, es un accidente que tuvo y que no se sabe cuándo se va a arreglar”.
04/12/08
EL CHUBUT
