El Pentágono encuentra los restos de un piloto estadounidense desaparecido en la guerra del Golfo

El cuerpo del capitán Speicher ue enterrado por un grupo de beduinos que había localizado el aparato estrellado. "Nuestra Armada nunca deja atrás la búsqueda de un compañero, a pesar de cuanto cueste y lo dificultosa que sea esa búsqueda", ha asegurado el Almirante Gary Roughead en un comunicado citado por The New York Times.

El cuerpo del capitán Speicher ue enterrado por un grupo de beduinos que había localizado el aparato estrellado. "Nuestra Armada nunca deja atrás la búsqueda de un compañero, a pesar de cuanto cueste y lo dificultosa que sea esa búsqueda", ha asegurado el Almirante Gary Roughead en un comunicado citado por The New York Times.

Captain Michael Scott Speicher

El 17 de enero de 1991, el recién ascendido a capitán de la Armada estadounidense, Michael Scott Speicher, pilotaba un caza F/A-18 Hornet en el primer día de la campaña aérea de la Operación Tormenta del Desierto contra Irak, que había invadido Kuwait meses atrás. El caza de Specheir se perdió en los radares sin saberse hasta ahora el destino de su ocupante.

Dieciocho años más tarde el Pentágono confirmó ayer el hallazgo del cadáver del piloto en una fosa en la provincia de Anbar, resolviéndose así el destino de uno de los primeros combatientes estadounidenses desparecidos de la guerra del Golfo, y el único del que no se sabía su paradero.

El Pentágono rastreó sobre el terreno todas las pistas sobre el destino del piloto tras la invasión de este país en el año 2003. En un primer momento se sospechó que el capitán Speicher pudiera haber caído prisionero, hipótesis poco probable al no haber sido mostrado por Bagdad, como sí hizo con otros pilotos que fueron derribados y apresados con vida en territorio iraquí durante la guerra del Golfo.

EE UU preguntó al mismo Sadam Husein en el primer interrogatorio tras su captura sobre la suerte del piloto. "Nunca hemos tomado prisioneros. Nunca he sabido lo que pasó con ellos", contestó.

El paradero final del piloto ha podido ser revelado gracias a los testimonios de varios iraquíes a las tropas estadounidenses desplegadas en la provincia del Anbar.

"Uno de estos ciudadanos iraquíes aseguraba que habían estado presentes cuando el capitán Seicher fue hallado muerto en el lugar del choque por beduinos y cuando sus restos fueron enterrados".

En la zona indicada, los forenses del Ejército estadounidense encontraron fragmentos óseos y restos de dentadura que pudieron ser identificados mediante la comparación con radiografías del historial médico.

02/08/09
EL PAIS

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