Es difícil saber si el Congreso mirará este año proyectos de ley satelitales, como el de la marina mercante y la industria naval. Todo indica que seguirá siendo tema de discusión privada, a menos que se “ordene” a un candidato con intereses en el área, aunque sean, de nuevo, intereses meramente laterales.
Es difícil saber si el Congreso mirará este año proyectos de ley satelitales, como el de la marina mercante y la industria naval. Todo indica que seguirá siendo tema de discusión privada, a menos que se “ordene” a un candidato con intereses en el área, aunque sean, de nuevo, intereses meramente laterales.
El Timón Club es uno de esos ámbitos privados donde estos temas son más que recurrentes. Son habituales las presentaciones durante los almuerzos. La semana pasada, el disertante fue Miguel Álvarez, presidente de la Cámara Santafesina de la Industria Naval (Casin), un empresario con décadas de trayectoria privada y pública en el sector naval, y tal vez el dirigente más frontal de un sector condenado al ostracismo, por un lado, y a la politiquería personalista, por el otro.
“Si esperaban declaraciones fuertes, esta no fue la ocasión. Fue un diagnóstico crudo, objetivo, de la industria naval hoy”, dijo uno de los timoneles que participó del encuentro, presidido por Jorge Álvarez, acompañado entre otros por el coordinador de la Sociedad Administradora del Puerto (SAP) de la Ciudad de Buenos Aires, Oscar Vecslir; el presidente de Astillero Río Santiago, Héctor Scavuzzo, y el empresario naviero y naval, Ricardo Cazou.
Álvarez se ciñó a la realidad productiva de los astilleros y talleres navales: “Una cosa es la capacidad instalada ideal y otra cosa es quiénes verdaderamente tienen trabajo”, dando a entender que el sector también tiene su Relato. El domingo pasado, el matutino que mejor expresa la liturgia oficial titulaba: “La recuperación de la industria naval. A todo vapor”.
El dirigente santafesino dijo que el 90% de la construcción global de buques se concentra en China, Japón y Corea, lo que limita el posicionamiento de la industria nacional, acuciado por asimetrías globales y regionales. Volvió a decir que “para que el país sea competitivo necesariamente debe sancionarse una ley” de marina mercante y de la industria naval. Repasó las características de los proyectos presentados y reclamó otra vez diálogo. “Hoy ningún proyecto tiene consenso”, señaló.
“Dijo que había que ejercer un liderazgo inteligente y de convivencia con los vecinos”, señaló uno de los asistentes, que destacó “el tono reflexivo de la charla”, que pidió armar un “Plan nacional de logística y transporte multimodal”, con la presencia de la marina mercante y la industria naval, conjugados en un diálogo permanente con los puertos y con la carga. (Por Emiliano Galli; La Nación)
18/03/15

