El parque El Impenetrable, desde el Bermejo

El parque El Impenetrable, desde el Bermejo

En invierno, varios meses antes de la creación formal del parque nacional El Impenetrable, una expedición de la Fundación Vida Silvestre observó desde el Bermejo parte de los terrenos de la estancia La Fidelidad. La experiencia fue descrita por el responsable de Ganadería Sustentable de Vida Silvestre, en una nota que se editó en diciembre y a continuación se transcribe.

En invierno, varios meses antes de la creación formal del parque nacional El Impenetrable, una expedición de la Fundación Vida Silvestre observó desde el Bermejo parte de los terrenos de la estancia La Fidelidad. La experiencia fue descrita por el responsable de Ganadería Sustentable de Vida Silvestre, en una nota que se editó en diciembre y a continuación se transcribe.

Un río libre

Me encanta mi trabajo. Por ser multidisciplinario aprendo todo el tiempo y me rodeo de personas con intereses muy similares por eso, cuando empecé a hablar de ir a La Fidelidad, se sumó un montón.

Como la propiedad está en sucesión y en litigio prohibieron la entrada. Solo es lícito atravesarla por el río Bermejo, sin entrar, así que la única opción era navegar en kayaks de un extremo al otro: 150 kilómetros en cuatro días y acampando en la costa.

Todos queríamos ir pero nadie sabía remar ni conocía el río. Entonces aparecieron Eduardo y Maxi. El primero, propietario de la reserva privada El Cachapé, en el Chaco. El segundo, guardaparque del parque nacional Campos del Tuyú (provincia de Buenos Aires) y experimentado kayakista. La empresa Atlantikayaks nos donó los botes con la condición de que luego de la travesía, los donáramos al campamento de La Fidelidad o a la fundación Vida Silvestre.


Comienza la aventura

Partimos en vacaciones de invierno. Éramos 14. Todos compañeros de trabajo. La partida se facilitó haciendo una escala de un día en El Cachapé, que nos regaló el disfrute de un paseo por los senderos de esta reserva que conserva una porción del amenazado Chaco húmedo, mi ecorregión preferida.

En el campamento de oenegés interesadas en que La Fidelidad sea parque nacional, nos recibieron de la mejor manera: un guiso, dos guías baqueanos listos para acompañarnos y una conversación de lo más interesante con Margarita Carlés y el Tano Tiddi, dos militantes por el parque y por el bienestar de criollos y wichíes del entorno.

Un mundo para conservar

Acampamos junto al río en la zona de un pueblo que se llama Wichí, a un día de remo del lado oeste de La Fidelidad. Lo siguiente fueron cuatro días inolvidables entre las barrancas y los bancos de arena del que tal vez sea el río más libre de la Argentina.

Un río que cambia de cauce continuamente, erosionando barrancas y derribando enormes algarrobos, timbós y quebrachos, y depositando los sedimentos en nuevos bancos de arena y limo, o formando nuevas playas que serán colonizadas por chilcas, sauces criollos y alisos del río; estos últimos formando bosques llamados palobobales.

Al cambiar de curso, el río deja lagunas con forma de medialuna que contribuyen a la diversidad de ambientes necesaria para sostener la gran cantidad de formas de vida que dependen de él.

Las playas están totalmente cubiertas de rastros de la fauna más sorprendente por su tamaño y abundancia: tapir, carpincho, pecarí, oso hormiguero, pumas y otros gatos, yacarés, aguará popé, jabirú. La ayuda de los guías nos facilitó el avistaje y nos dio la tranquilidad de saber que habría alguien capaz de reconocer la barranca por la que deberíamos salir del río al cuarto día.

Salvo el vuelco de una canoa tripulada por dos soñadores que, embelesados, observaban los algarrobos sobre la barranca en vez de cuidarse de no embestir árboles sumergidos en el río, todo salió muy bien. Y pese a nuestro temor de pasar frío, nos tocaron días tibios que nos permitieron, incluso bañarnos en el río.

Nos llevamos un hermoso recuerdo. Pero también un sabor amargo por la presencia de cazadores furtivos -que nos cruzaron varias veces durante nuestra aventura- y por el sonido de las motosierras del lado formoseño. Por Pablo Preliasco

 


 

Proteger el río

El Bermejo conecta varias ecorregiones, desde las Yungas hasta el Chaco húmedo, atravesando el gradiente de Chaco seco de oeste a este, y desembocando en el gran humedal del Paraná, que a su vez conecta con la selva paranaense.

La dinámica de erosión y deposición de sedimentos mantiene una diversidad de ambientes en su área de influencia que es fundamental para conservar la alta diversidad de hábitats para flora y fauna. Esta dinámica es la que se pierde al someter a los ríos con presas, canalizaciones y retenciones de desbordes.

En la zona árida es una fuente de agua fundamental para la fauna. La conservación de la diversidad chaqueña depende de este río, que debería ser protegido en toda su longitud. Tal vez así, algún día, volvamos a ver al otrora abundante yaguareté en sus costas.

 Áreas protegidas y algo más

Por Miguel Reynal, presidente de Vida Silvestre

Se podría decir que 2014 fue muy bueno para las áreas protegidas. Y también que nuestro trabajo tuvo mucho que ver.

Por un lado, se lanzó la iniciativa Pampa Azul impulsada por la Nación, que apunta a desarrollar en los próximos años un programa activo y potente de investigación sobre el ecosistema marino del país. La información producida será un insumo valioso para la Planificación

Marina Espacial, la creación de áreas marinas protegidas y el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales marinos.

Vida Silvestre fue promotora de este proceso aportando información técnica y participando en reuniones con actores clave.

Por otro lado, los avances para proteger nuestra superficie terrestre también fueron significativos. Acompañamos a otras organizaciones en el proceso de creación del parque nacional El Impenetrable, que protegerá 128.000 hectáreas de uno de los ecosistemas de bosque seco más grandes y diversos de Sudamérica.

Además, bajo el lema “Compartir para conservar” conformamos la Red Argentina de Reservas Naturales Privadas para articular esfuerzos de propietarios de campos comprometidos con la conservación en sus tierras. Ya son más de 55 reservas en 15 provincias y sus miembros trabajan para proteger más de 187.000 hectáreas.

Para 2015 se perfilan tres iniciativas de peso: la expansión de la ganadería sustentable de pastizal, que demostró que es posible duplicar la carga ganadera por hectárea y aumentar más del 50% la producción de carne; la consolidación de los safaris educativos y el fortalecimiento del Foro Nacional de Uso Racional y Eficiente de la Energía.

La Ley de Bosques, que en 2007 fue uno de los grandes logros ambientales, con el paso de los años se convierte en un tema pendiente: a siete años de su sanción todavía no fue efectivamente implementada y esto significa que la superficie forestal es cada vez menor, ya que se desmontan más de 250.000 hectáreas anuales según datos oficiales.

Para finalizar, el 90% de los entrevistados en la encuesta ambiental que realizamos con Poliarquía considera que los recursos naturales son importantes para el desarrollo económico de la Argentina. Un dato que los candidatos presidenciales no pueden ni deben pasar por alto en su agenda electoral 2015.

(Fuente: revista Vida Silvestre octubre-diciembre 2014) (Diario Norte)

02/03/15

 

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