De barcas fenicias a submarinos de guerra, el Museo de Arqueología Subacuática de Cartagena expone la historia de gloria y tragedia marítima de España.
De barcas fenicias a submarinos de guerra, el Museo de Arqueología Subacuática de Cartagena expone la historia de gloria y tragedia marítima de España.
CARTAGENA, ESPAÑA.- Terencio Pérez da clases de buceo en La Vila, un municipio de Alicante, y entre práctica y práctica fue descubriendo que a 70 metros de profundidad hay barcos hundidos. Empezó a preguntarse quién los habría hundido y de qué época serían. Hurgó en las hemerotecas locales, preguntó a expertos en submarinos y buques, e historiadores, hasta crear un rompecabezas que ha armado en los últimos cinco años junto con sus hijos y equipo de buceadores.
La pieza que vio es el rastro que dejó el submarino alemán U64 a su paso por el Mediterráneo durante la Primera Guerra Mundial, en el que torpedeó a una treintena de barcos.
El inicio de la investigación, dice Pérez, fue la curiosidad, que aumentaba cuando encontraba datos como la existencia del barco Owasco, un vapor mixto para el transporte de carga y pasajeros, construido por Harland & Wolf en Belfast en 1892, que fue hundido el 10 de diciembre de 1917, navegando en convoy en ruta Norfolk-Genova con carga de gasolina. En enero de 1917, un sobreviviente confesó a The New York Times: “Fue torpedeado por el U64. Se hundió 25 minutos después de ser alcanzado ardiendo como antorcha”.
“Empezamos a investigar en los periódicos y nos encontramos que un diario de hace 100 años decía que tal día aparecieron 40 personas en la playa provenientes de un barco que había sido hundido. Uniendo fechas, llegamos a la conclusión de que era un buque de la Primera Guerra Mundial, empezamos a visitar los barcos y seguimos indagando”, cuenta.
En la investigamos conocieron a Cristino Castroviejo, especialista en submarinos, sobre todo alemanes, él dijo que por en costas se había movido el U64 y el U63, el primero comandado por el Teniente Robert Morath.
“Encontramos a un nieto de Morath, nos pidió 500 euros por las memorias de su abuelo. Ahí relata dónde, cuándo y qué barco hundió. Los buscamos y sabemos que hundió 34, desde el Golfo de San Jorge hasta el Cabo de Gata. Tenemos localizados y vistos 15 o 16, e identificados 10 o 12”.
Desde hace cuatro meses, Terencio Pérez y su escuela de submarinismo Alisub ha dado a conocer los resultados de sus investigaciones en conferencias por España. Fue invitado por la Ruta Quetzal BBVA a impartir la clase “Tesoros del Mediterráneo” en el buque Galicia, durante el viaje a Cartagena.
Bajo el Mediterráneo
La costa mediterránea fue muy utilizada por barcos mercantes aliados en la Primera Guerra Mundial como ruta de tránsito dada su neutralidad durante la contienda, y por lo tanto los submarinos alemanes la incluían como un punto principal de caza.
Se produjeron ataques y hundimientos de buques y en las aguas próximas a la ciudad costera alicantina de Villajoyosa están los de seis mercantes hundidos por el U64.
“Hemos podido ver las bodegas, cámaras, sala de máquinas y con suerte, el cuaderno de bitácora del capitán; hemos visto los restos de un reloj de bolsillo, del que sólo quedaba la coronita, creemos que era del capitán. Siempre buscamos las campanas de los barcos, si las hallamos se nos acaba el problema, cada uno tiene el nombre del barco y la fecha de cuándo fue botado al mar”.
Todo lo que está sumergido es propiedad del gobierno y está prohibido extraer cualquier pieza hallada en el fondo del mar, excepto cuando los museos de la zona lo soliciten. “Nosotros colaboramos para extraer piezas de algún punto muy profundo, usualmente son ánforas, vasijas, botellas, platos, aunque la colaboración habitual son filmaciones; bajamos al sitio donde fue extraído el objeto, filmamos y así pueden tener más elementos para datar”, explica.
La zona de exploración es el Mediterráneo y las inmersiones son autofinanciables. “Todo es muy costoso, pero lo hacemos porque es un vicio. Mi equipo es de siete personas, cada inmersión nos cuesta unos 200 euros a cada uno, porque, entre otras cosas, bajamos con mucho equipo y el helio nos cuesta mucho dinero”.
Aunque los logros, afirma, han sido incalculables, la búsqueda continúa. “Los barcos de pesca de arrastre nos dicen que en tal sitio sacaron rastros de metal, vamos ahí y consultamos las memorias de Robert Morath, atamos cabos y empezamos a investigar”.
Sobre el recinto
El interés en España por la arqueología subacuática crece, aunque en el país sólo existe un recinto dedicado al tema, el Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQUA), que a pesar de que existe desde los años 80, a raíz del Patronato de Excavaciones Arqueológicas Submarinas, creado en Cartagena en 1970, que fue germen del Centro de Arqueología Submarina y por el que se creó el Museo Nacional de Arqueología Marítima y Centro Nacional de Investigaciones Arqueológicas Submarinas (MNAM-CNIAS); es hasta 2008 que se inaugura como ARQUA.
Hay museos marítimos, navales, de arqueología, del mar, o mediterráneos, pero ARQUA, como institución eje del Plan Nacional de Protección del Patrimonio Cultural Subacuático que el Ministerio de Cultura abrió en 2007, es precursor en su presentación a la ciudadanía de esta materia.
“En 2008 se siguieron las pautas que marca la UNESCO para la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático y se abrió el museo a finales de ese año. Tenemos alrededor de mil piezas en exposición, pero resguardamos un patrimonio incalculable en almacenes que está en conservación y restauración; es tanto el mantenimiento que no es posible tener todo abierto al público, además hay una sede llamada ARQUATEC, que es donde tenemos los laboratorios especializados. Aquí recibimos alrededor de 70 mil visitantes al año, una cifra considerable si tomamos en cuenta que Cartagena es una ciudad pequeña, pero en constante crecimiento”, explica Patricia Recio, directora de Difusión del recinto.
El museo cuenta con un equipo de arqueólogos subacuáticos que trabajan en los yacimientos cercanos a Cartagena, región de Murcia. “Contamos con objetos que vienen desde la época fenicia hasta la moderna. En esta área hay yacimientos que existen desde la época romana y medieval, uno de los más espectaculares de España, de manera que nuestras piezas son de la región, pero también de todo el país”, dice.
Agrega: “En España sólo hay un museo dedicado a la arqueología subacuática (éste), pero hay otros dedicados a la arqueología al interior de todo el territorio español, que también exhiben piezas de este tipo”.
Entre los objetos procedentes de excavaciones arqueológicas subacuáticas cuyo arco cronológico abarca más de 2 500 años de Historia (siglos VII a.C. – XIX d.C.), que se exhiben y/o resguardan, destacan los restos de las embarcaciones de época fenicia halladas en Mazarrón, un excepcional conjunto de colmillos de elefante también de tiempos fenicios, un nutrido grupo de ánforas de varias épocas, anclas, lingotes, monedas, cubiertos, entre otros.
Según Recio, en los últimos años España ha apostado por la arqueología subacuática.
“Estamos muy bien situados en este tema, sólo hay un museo, pero tenemos centros en Cataluña, Cádiz y Valencia, lo que nos ubica en un ranking internacional. Cartagena está entendiendo que es una zona con una historia por explotar no sólo a nivel turístico, sino también de recuperación de memoria, por eso casi a la par de nosotros se abrió el Museo del Teatro Romano y hay más proyectos para la ciudad. Fuimos una ciudad cartaginesa, griega, romana, es decir, es bastante único que un sólo sitio tenga tantos periodos en la historia, de manera que hay mucho por ofrecer y explorar”.
Alida Piñón Enviada | El Universal
21/07/12
EL UNIVERSAL

