¿Qué variables, datos, factores de mercado desmenuza un empresario de la industria marítima antes de largarse a una inversión que determinará un escalamiento exponencial de su negocio o la más literal de las bancarrotas?
¿Qué variables, datos, factores de mercado desmenuza un empresario de la industria marítima antes de largarse a una inversión que determinará un escalamiento exponencial de su negocio o la más literal de las bancarrotas?
Más allá de los errores y éxitos del pasado o del olfato o amuletos casuísticos,
– ¿En qué se basa? ¿En datos del comercio? ¿En el movimiento de los puertos?
Con 64 años, John Fredriksen, que renunció a la ciudadanía de Noruega por la de Chipre porque es impositivamente más "amigable", el mandamás del principal carrier de petróleo del mundo, Frontline, participaría como inversor de la recientemente anunciada The Containership Company, una nueva línea de buques portacontenedores de inminente nacimiento, según publicó el Financial Times .
Claro, siendo uno de los hombres más ricos del planeta, con una fortuna estimada en 4000 millones de dólares, ocupa el puesto 132 en el índice que elabora Forbes, tal vez lo toma como una aventura personal: – pasar a los barcos-celda tras los éxitos cosechados en los barcos-bodega, y – comprando, por la módica suma de un par de millones, alguno de los centenares de buques anclados sin uso comercial desde hace un año.
Lo sorprendente no es el anuncio de sumar una empresa a la industria más golpeada del mundo, es como ir y asomarse a un lugar del que todos salen corriendo espantados y a los gritos, sino el modelo de negocios por adoptar, que apunta a replicar lo que aerolíneas como Blue Air o Ryanair tan bien explotaron: el low cost (¿más bajos que los actuales?), es decir, en lugar de ir a los principales hubs irían a puertos de menor volumen o no tan congestionados.
O la idea es un fiasco o es un gran negocio.
27/10/09
LA NACION
